Capítulo 2 Damien Anisim Von Gleb

933 Words
Novela registrada ante derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro: 2405057877083 Días después Enormes e imponentes caballos negros, bañados en resplandor solar, demostraron su fuerza y majestuosidad, cuando llegaron al frente de la enorme y elaborada puerta, cuyos labrados en oro competían con el sol por ver quien brillaba más, pues su actual dueño, no escatimaba en demostrar que el castillo del heredero, era, después del castillo imperial, el más importante del imperio. Del también, elaborado carruaje, se bajó un hombre de casi dos metros de altura, de espalda ancha y marcados músculos, cubiertos bajo el manto de su impoluto y perfecto traje, soberbio y gallardo, caminó entre los sirvientes que lo esperaban para recibirlo con una inclinación, pero él no detuvo su andar ni saludó, porque ni esas personas ni nadie le interesaba a Damien Anisim Von Gleb, príncipe heredero del imperio sur. Detrás de él, se encontraba Anton, su fiel mayordomo y sirviente, un hombre de edad avanzada para los estándares del reino, pero que, al ser tan leal y eficiente, se mantuvo al lado del príncipe, siendo este, el único en conocer de verdad al príncipe, incluso por encima del propio emperador. -Anton, a mi estudio y trae la información que te pedí-. -Si su alteza-. ---------------------------------------------------------------------- Luego de que Damien llevara unos minutos sentado en el mullido asiendo de piel, cedro y ónix n***o, entró Anton llevando consigo, la información a detalle sobre quien es Alina Piotr de la casa Degestán. -Su alteza, le entrego los papeles-. -Los leeré a conciencia, pero antes ahórrame el tiempo si es que no es nada interesante-. -De hecho, lo es su alteza, verá, el nombre completo de la señorita es en realidad Alina Piotr de la casa Degestán y Lunaria, por lo que ella a pesar de tener tan solo 18 años, es ya por derecho de nacimiento una duquesa del imperio del norte y el continente, titulo otorgado por su fallecida madre, antigua duquesa de Lunaria. La sorpresa fue evidente en la cara del príncipe, quien no se quedó con las ganas de hablar: -Se que las leyes son distintas en cada imperio, ¿pero acaso el fiero imperio del norte acepta, así como así, dar títulos a personas fuera de sus dominios? –. -En este caso si su alteza, debido a quien fue en vida la madre de la hoy joven duquesa, pues, el norte no mide nobleza sino fiereza e inteligencia, la antigua duquesa de Lunaria era una guerrera consolidada que defendió y protegió su reino, su único defecto fue enamorarse de Arien Degestán, quien la trajo aquí pensando en que podía heredar para sí otro título a parte del de marqués y subir así su estatus y poder, pues a pesar de ser el imperio del norte, no son barbaros como muchos piensan, se sabe que en cada generación nace una persona santa y tres más con el don de la magia y por si eso no fuera poco, también se dice que son muy inteligentes y cultos… por lo que evidentemente, jamás habrían dejado que el marqués pusiera un dedo en esa magnifica herencia y mucho menos en el título, lo que el marqués si peleó fue por quedarse con la duquesa obteniendo así un pago por “cuidarla”. - ¿A qué llamas cuidarla? -, dijo el príncipe con esa voz grave, profunda y varonil que lo caracterizaba. -A maltratarla su majestad, según mis informes, el marqués tampoco pudo decidir sobre la educación de la duquesa, fue puesta en una Academia para señoritas del reino del sur a petición del reino del norte, pero cada fin de semana es llevada a una mansión a su nombre a la que no puede ingresar nadie de la casa Degestán ni nadie del imperio sur para recibir el tipo de educación que otorga el imperio norte, por lo que la gente que cuida e instruye en esa mansión a la joven duquesa es del imperio norte, pero no me pregunte que tipo de educación le es impartida ahí, porque ninguno de nuestros hombres pudo averiguarlo, lo que si averiguaron, fue que la señorita al regresar cada verano a la casa Degestán, es tratada como sirvienta y golpeada por su madrastra, su hermana menor e incluso se rumora que hasta por el propio marqués, además, son su madrastra y su hermana menor quienes buscan que sea esta última y no la duquesa Alina quien se comprometa con usted, en resumen es más que ideal para su alteza, sobre todo porque estoy seguro que la joven duquesa busca venganza después de años de maltrato… - ¿Quién paga por el mantenimiento de esa mansión y la servidumbre? - El reino del norte su alteza-. -mmm… interesante… no suena mal como aliada, tiene carácter, no creo que se ponga a llorar si una estúpida fiesta de té sale mal, además aseguró que en sus planes está el divorcio lo que me es beneficioso, aunque es insolente y el hecho de que pertenezca a la nobleza del imperio norte me beneficia, pero, ¿la viste bien? No es una mujer que me llame la atención… -Lo sé su alteza, usted prefiere melones a manzanas, pero déjeme decirle que mucho dulce empalaga, además, ¿no los cuentos nos enseñan desde niños que las manzanas son el fruto prohibido del pecado y la discordia? No puede negarme a mí que eso a usted le encanta y, además; hay otra información sobre la madre de la duquesa que puede usar a su favor para poder controlar a la insolente manzana…
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