Capítulo 4 Parte 2: Insufriblemente... Degestán

1059 Words
Novela registrada ante derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro: 2405057877083 La familia Degestán, que ya había sido avergonzada por el príncipe pues, Ari, la hija menor del marqués, llevaba un vestido que dejaba ver un pronunciado escote, por lo que ninguno pudo emitir sonido alguno ante aquellas palabras, pero sus expresiones los delataban. Ari estaba avergonzada, pues creyó en los rumores sobre el gusto en mujeres del príncipe y asumió que podría conquistar al próximo emperador, que la elegiría a ella y no a la insípida de su hermana mayor, porque siempre creyó debido a sus padres que ella era una de las mujeres más bellas del imperio, mientras tanto, la marquesa ardía en rabia, porque lo dicho por el príncipe colocaba a su hijastra por encima de ella y de su hija, mientras tanto, el marqués de mente corta, estrecha y ambiciosa contestó: -No es tan fácil su alteza- contestó el marqués. - ¿Y por qué no lo es marqués? - contestó el príncipe con aquella voz grave y profunda, mientras su mirada cambiaba a una que daba la impresión de que, en cualquier momento, el príncipe tomaría una espada y partiría por la mitad a todo aquél que se le atravesara por enfrente. -Por qué el imperio norte es muy especial para con su gente, solamente aceptarán un casamiento entre realeza si Alina y yo estamos de acuerdo, con mi anterior esposa, se otorgó el permiso del casamiento, mientras no saliera a la luz pública en este imperio el origen de mi esposa ni se usara su linaje para algún fin de la nobleza o el imperio, acuerdo que se firmó con sangre, por lo que soy no solo el padre de Alina, si no su tutor legal ante el imperio norte-. Damien esbozó una media sonrisa, llena fastidio y con esos ojos de mirada llena de fuego que causó el miedo inmediato en los tres Degestán y contestó de nuevo al marqués: - ¿Y cuál es el problema Degestán?, ¿Acaso crees que soy estúpido? -. -Príncipe, disculpe la interrupción, el té favorito de su alteza ya está aquí para ser disfrutado por la familia de su futura esposa- intervino Antón, al observar la mirada del príncipe que, a los ojos del fiel y sabio mayordomo, significa problemas-. -Espero lo disfruten, es mi té favorito y no suelo compartirlo con nadie, pero hoy haré una excepción, porque después de todo, son la querida familia de mi futura esposa- contestó un muy sarcástico Damien. Los Degestán, abrieron mucho los ojos y por un momento pareció que dejaron de respirar al probar el té del fiel Antón, pero lo único que se atrevieron a decir fue que era delicioso, mientras el salón se llenaba del silencio incómodo y la atronadora mirada de evidente molestia del príncipe, que disfrutaba siempre de sembrar el miedo en otros… El marqués se decidió a hablar primero, pero el príncipe lo interrumpió pues ya estaba fastidiado: -Marqués seré muy claro, se que su esposa y su hija se acaban de enterar del verdadero linaje de Alina, por lo que quiero que los tres estén consientes de lo que pasará si usted no firma los papeles que le daré para conseguir el permiso del imperio norte para casarme con su adorada hija mayor: Si no firma y accede a mis deseos y órdenes, seré yo el que enviará una carta a nombre del imperio y sellada con el escudo imperial, donde los entregaré a usted y su corriente esposa, así como a su muy vulgar hija al imperio norte para ser juzgados por maltrato, abuso, robo e intento de suplantación para una boda imperial, ¿O acaso cree que no sé porque su insufrible hija menor vino vestida como dama de compañía? Lo que su insípida esposa quería era que su hija ocupara el lugar de mi futura esposa, algo que me causa mucha gracia, pues no solo pretendían que yo, un hombre de 27 años, se acostara con una menor de edad ante las leyes del imperio, pero lo más insultante de todo es que la marquesa pretendía que me casara con una don nadie, cuando es la hija mayor el verdadero tesoro: una princesa y duquesa del imperio que todos desean, ¿Quién en su sano juicio elije entonces a una joven sin título, estúpida y probablemente ni virgen por encima de Alina? Le daré solo una oportunidad porque mi futura mujer ya cumplió los 18 años y tanto en el imperio norte como en el sur, ya es mayor de edad, pero bajo las leyes del imperio norte es ella la que debe decidir con quien casarse y no usted… y si no quiere que rebele los abusos y múltiples golpes, maltratos e injusticias cometidas hacia la princesa, los tres cerrarán la boca y no dirán nada a nadie sobre el matrimonio de su adorada hija mayor conmigo, matrimonio que se llevará a cabo dos semanas después de la graduación de mi tímida futura esposa así que firme y asegúrense los tres de no molestar, ni enviar cartas a la próxima princesa heredera del imperio sur, y dicho está demás que tampoco pueden acercársele ni mandarla a traer bajo ningún concepto, lo único que harán será ir a su graduación y lucir felices por ella, yo estaré ahí. Así que espero que sean buenos actores…ahhh y, por cierto, felicidades marqués, quiero ser el primero en felicitarlo, sé que pronto volverá a ser padre, aunque lamento que mi felicitación llegue tarde, porque sé que el bebé está a punto de nacer, pero no se preocupe, yo cuidaré de él muy bien… _________________________________________ -Príncipe, los Degestán ya se marcharon-. Damien quien miraba fijamente la pintura del mapa del imperio sur que tenía en su estudio, sin voltear a ver al fiel Antón exclamó: - ¿De qué era el té? -. -Una obra maestra de nuestro chef alteza. Un dulce encanto al corazón para tan encantadoras personas mi señor-. El príncipe esbozo una media sonrisa y mirando fijamente al mayordomo preguntó por segunda ocasión: - ¿Y ese dulce encanto al corazón que contiene? Antón-. -Una fina mezcla de hierbas usadas para té de hace cinco semanas, servidas sin terminar de hervir, sin endulzante y por supuesto, frío para mayor agrado de tan finos visitantes, su alteza-.
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