LUC
Nunca he sido una persona que se quede quieta. La ciudad de París siempre ha sido mi compañera, un espacio de infinitas posibilidades. Siempre he buscado algo nuevo, algo inesperado. Y, por supuesto, me he lanzado a cada oportunidad que se me ha cruzado. He aprendido a vivir sin miedos, sin ataduras. ¿Por qué no hacerlo? Si la vida es una aventura, entonces hay que aprovecharla, sin pensarlo demasiado.
Pero Charly… Charly ha puesto todo eso en perspectiva. De alguna manera, ella es todo lo que no soy, y lo que, a veces, siento que quiero ser. No es que me esté convirtiendo en alguien más; no lo haré. Pero el simple hecho de estar con ella, de compartir mi vida con alguien tan diferente a mí, me ha hecho ver las cosas de una manera más profunda.
Su forma de ser, su tranquilidad, su manera de cuestionarse cada paso, cada decisión, me hace pensar que quizás no siempre tengo que seguir buscando lo que no sé, sino que a veces, lo que más necesito está justo frente a mí.
Ahora, caminamos por la orilla del Sena, y aunque París sigue siendo mi ciudad, me doy cuenta de que es ella, Charly, quien ha transformado cada rincón de este lugar en algo nuevo. Su presencia hace que todo cobre un significado distinto. Nos detenemos frente a uno de esos puentes antiguos, cuyas luces se reflejan en el agua, creando destellos dorados. Ella está tan quieta, tan absorbida por el paisaje, que casi olvido que tengo la oportunidad de verla, de realmente verla, por lo que está siendo ahora.
- ¿Te gusta París? - le pregunto, aunque sé que la respuesta será afirmativa. Pero necesito escucharla de su propia voz, necesito saber si, tal como yo, ha comenzado a enamorarse de esta ciudad.
Charly asiente, sonriendo suavemente.
- Es diferente. Cada rincón tiene algo especial. Algo que no puedes explicar, pero lo sientes - Charly asiente, sonriendo suavemente.
Parece estar hablando de más que solo la ciudad. Habla de lo que estamos viviendo, de lo que está sucediendo entre nosotros.
Y me doy cuenta de que, en su forma de ser, ha comenzado a abrirse. No de la manera en que yo lo haría, sin rodeos, lanzándome a cada nueva experiencia sin pensarlo dos veces, sino a su manera, paso a paso, con cautela, con una atención que muchas veces he echado de menos en mi vida. Ella no necesita apresurarse, y aunque sé que a veces se siente insegura, la verdad es que yo también lo estoy.
Lo he estado sintiendo desde el principio, esa incertidumbre. Pero es una incertidumbre agradable, como si estuviéramos abriéndonos el uno al otro lentamente, como si, al igual que el Sena fluye tranquilo y sereno, también lo hiciera nuestra relación. Y aunque no tengo todas las respuestas, ni quiero tenerlas, me siento feliz con cómo va todo. Quiero estar con ella. Es un deseo simple, pero profundo, algo que nunca había sentido tan intensamente.
- ¿Sabes?... - le digo, mientras seguimos caminando, sin prisa, como si el tiempo fuera nuestro aliado -... A veces me pregunto cómo hemos llegado hasta aquí. Lo que quiero decir es… al principio no pensaba que esto fuera a pasar. No pensaba que me sentiría tan conectado con alguien - Charly me mira con una leve sonrisa.
- ¿Por qué no? - Me detengo, pensando por un momento. Hay muchas razones, pero me cuesta ponerlas en palabras.
- Porque… nunca he sido de quedarme quieto. Nunca he sido de quedarme en un lugar, esperando a que algo pase. Siempre he querido la próxima aventura. Pero contigo… contigo me siento tranquilo, y eso es algo que nunca he buscado - Ella parece sorprendida por mi confesión, pero no dice nada, solo me mira con una expresión que podría haber sido de asombro o de una extraña forma de comprensión.
Charly no es como yo. Su vida es más contenida, más reflexiva, pero creo que ha empezado a entender lo que quiero decir. No es que ahora quiera quedarme quieto o dejar de ser el Luc aventurero. No es eso. Pero estar con ella me hace sentir que no todo en la vida tiene que ser un desafío. Hay algo en su calma, en su mirada, que me hace querer quedarme, disfrutar de cada pequeño momento -... Lo que estoy diciendo es que no tengo miedo de lo que está pasando entre nosotros...- continúo -...Lo que estamos construyendo. Creo que… quiero vivirlo. Quiero ver adónde nos lleva - Charly se queda en silencio por un momento, pero puedo ver cómo está procesando mis palabras. A veces siento que, aunque hablemos mucho, no nos decimos lo suficiente. Cada uno tiene su forma de entender las cosas, pero cuando estamos juntos, como ahora, esas diferencias parecen desvanecerse.
- Luc… yo también quiero ver a dónde nos lleva...- responde finalmente, su voz suave, pero decidida -...Es solo que, a veces, me asusta el no saber si realmente estoy preparada para esto - Es algo que no me sorprende.
Charly siempre tiene esa actitud cautelosa, esa necesidad de control. Y a veces, yo también me pregunto si estamos listos para lo que esto significa. Pero, de alguna manera, sé que sí. No tiene que ser perfecto. No tiene que seguir un guion. Solo tenemos que ser lo suficientemente valientes para enfrentar lo que venga.
- Creo que… no hay una manera de estar preparado...- le digo, mirando hacia el horizonte, donde el río se mezcla con el cielo -...La vida no viene con manual. Pero creo que, si estamos dispuestos a vernos por lo que somos, sin pretensiones, sin expectativas, entonces eso es suficiente y yo estoy dispuesto a intentarlo. A ver a dónde nos lleva este camino, juntos - Charly me observa, sus ojos buscando algo en mi expresión, quizás alguna señal de inseguridad, pero lo único que puede encontrar es la determinación que siento. Porque sé lo que quiero. Lo que quiero con ella.
El silencio cae entre nosotros de nuevo, pero esta vez no es incómodo. Es un silencio que, de alguna manera, nos ha unido más, una quietud compartida que, aunque llena de palabras no dichas, nos hace entendernos. Ya no hay más dudas entre nosotros. Sabemos lo que queremos, y aunque no estamos seguros de qué pasará, la incertidumbre ha dejado de ser algo aterrador.
Ya no es una amenaza. Es solo una parte del proceso y lo enfrentaremos juntos.
Finalmente, Charly sonríe, una sonrisa ligera pero genuina.
Y en ese momento, siento que todo lo que he vivido hasta ahora, todas las aventuras que me han llevado hasta este punto, han sido para llegar aquí. Aquí, con ella, compartiendo este momento de vulnerabilidad, de promesas calladas, de incertidumbre y de amor.
Le ofrezco una sonrisa, una sonrisa que refleja todo lo que siento, todo lo que estamos construyendo. Porque, aunque la vida nunca nos dé respuestas claras, con Charly a mi lado, todo parece posible.