Capítulo 20

1415 Words
Han pasado algunas semanas desde que Luc y yo comenzamos a caminar este extraño y hermoso camino juntos. París ya no es la ciudad solitaria que conocí al principio, llena de calles extrañas y desconocidas. Ahora, cada rincón, cada plaza, tiene una historia. Cada callejón, una memoria compartida. Pero también siento que el tiempo ha comenzado a jugar en mi contra. La realidad, esa que no puedo controlar, está comenzando a pesar más y más sobre mis hombros. Hoy, mientras caminamos por las mismas calles que hemos recorrido tantas veces, me invade una sensación extraña, una mezcla de ansiedad y tristeza. Luc está cerca de mí, como siempre, hablándome de alguna nueva aventura que le gustaría probar, algo que ha visto en algún rincón olvidado de la ciudad, pero yo no estoy realmente escuchando. Mis pensamientos se desvían a mi regreso inminente. En dos semanas, debo volver a casa. Cuando decidí venir a París, nunca imaginé que me sentiría tan conectada con este lugar, ni mucho menos con él. Luc. Su nombre resuena en mi cabeza como una melodía incesante. Todo lo que hemos vivido juntos ha sido una montaña rusa de emociones: risas, aventuras, silencios compartidos. He aprendido tanto de él, y creo que él también ha aprendido de mí. Pero lo que más me ha sorprendido es cómo me siento cuando estoy con él. Nunca imaginé que alguien pudiera hacerme sentir tan segura y, a la vez, tan vulnerable. No había experimentado nunca una conexión tan profunda, tan real. Y aquí está el problema. Mi vida, mi realidad, está al otro lado del océano. Tengo un trabajo, una familia que me espera, responsabilidades que no puedo ignorar. París fue una aventura, un paréntesis en mi vida, pero mi vida no está aquí. Al menos, no permanentemente. Luc lo nota. Siento su mirada de vez en cuando, como si estuviera tratando de leer mis pensamientos, pero no puedo decirle lo que realmente está pasando en mi interior. No puedo. ¿Cómo se lo explico? ¿Cómo le digo que el regreso a casa es inevitable? ¿Qué mi vida aquí, con él, es solo una fantasía que pronto se desvanecerá, como el sol que desaparece detrás de los edificios cuando el día se va? Lo miro de reojo mientras caminamos por la orilla del Sena. Él parece tan seguro, tan tranquilo. Sus pasos son firmes, como siempre. Pero yo siento como si caminara en el aire, ligera, pero a la vez cargada de una tristeza que no sé cómo manejar. ¿Y él? ¿Qué pasará con él cuando regrese a casa? ¿Lo olvidará todo, como si no hubiera sido más que un momento fugaz en su vida de aventuras? ¿O querrá que esto sea algo real? Yo no tengo las respuestas. - Charly...- dice de repente, rompiendo el silencio en mi mente -...¿Estás pensando en algo? - Su voz suena diferente, como si supiera que algo está pasando en mí. Pero no sé cómo decirle lo que me preocupa. Lo miro, y por un momento, no sé si debo ser honesta o si debería seguir adelante como si nada estuviera mal. Pero no puedo mentirle. No a él. - Sí...- respondo, y mi voz suena más tranquila de lo que me siento -...Es solo que… estoy empezando a darme cuenta de que mi tiempo aquí se está acabando - Él me mira, y veo una chispa de sorpresa en sus ojos. De inmediato, sé que no esperaba escuchar eso. Luc nunca parece pensar en el futuro, siempre está presente, disfrutando de lo que la vida le ofrece sin preocuparse demasiado por lo que vendrá. Pero yo no soy así. Mi vida no puede detenerse aquí, no puede suspenderse en el tiempo por más que quiera que lo haga. - ¿Qué quieres decir con eso? -pregunta, frunciendo el ceño, y su voz se vuelve suave, casi cautelosa, como si no quisiera que me alejara de él. - Que… mi tiempo aquí, en Paris, esta llegando a su fin...- explico, sintiendo cómo mi corazón late más rápido de lo que debería -...Y mi trabajo, mi vida… todo está allá. No puedo quedarme aquí para siempre - La mirada de Luc se oscurece por un instante, como si las palabras que acababa de pronunciar le hubieran golpeado con más fuerza de la que esperaba. No lo culpo. Yo tampoco quiero que sea así. Quiero quedarme, quiero más tiempo, pero el tiempo no me pertenece. - Pero… ¿Qué significa eso para nosotros? - pregunta finalmente, y sus ojos buscan los míos, como si esperara que le diera una respuesta sencilla, como si supiera qué hacer con esta nueva realidad. Yo también quiero saber la respuesta, pero no la tengo. - No lo sé, Luc. No lo sé. No quiero irme. Pero tengo que hacerlo. Mi vida está allá y sé que esto, lo que estamos viviendo… es real, pero no sé si puedo quedarme. No sé si podemos seguir adelante con todo esto, no si estoy tan lejos de ti - Las palabras salen rápidamente, casi atropellándose unas a otras, pero al final, me doy cuenta de que no he dicho todo lo que siento. Mi pecho se siente pesado, lleno de emociones que no sé cómo expresar. Siento el vacío de la distancia que ya se está formando entre nosotros, aunque aún estemos aquí, caminando juntos por las calles de París. Luc no dice nada por un momento. Su rostro está más serio que nunca, y sus ojos parecen haber perdido ese brillo despreocupado que siempre los ha caracterizado. Finalmente, se acerca un poco más a mí, tan cerca que puedo sentir su respiración cálida. - No quiero que te vayas...- dice, y su voz es tan suave que apenas puedo oírla -...No quiero perderte, Charky. No quiero que esto termine - Me detengo, mirando hacia el río. Las palabras que él acaba de decir se sienten como una caricia y una herida al mismo tiempo. - No quiero perderte tampoco...- respondo en voz baja, mi garganta apretada -...Pero a veces la vida no es tan simple. Yo no puedo quedarme aquí. No puedo vivir en un mundo de fantasía. Tengo responsabilidades, sueños que seguir, una vida que ya está esperándome allá - No sé si estoy hablando más para mí misma o para él, pero lo cierto es que, aunque quiero quedarme con él, no puedo negar la realidad que me espera en casa. Mi vida no está en París. No lo está aún. - Pero, ¿y nosotros?...- Luc insiste, tomando mis manos entre las suyas -...¿Y lo que hemos creado aquí? ¿Vas a dejarlo ir así, sin intentar nada? - El dolor que siento al mirarlo es casi insoportable. - No estoy diciendo que quiera dejarlo ir...- le digo, mirándolo a los ojos -...Es solo que… no sé cómo podemos hacer que funcione si estamos tan lejos el uno del otro. Y aunque quiero intentar que funcione, no puedo prometerte que todo vaya a salir bien. No quiero que termines sufriendo por algo que no puedo controlar - Luc parece pensativo, sus ojos reflejan una mezcla de frustración y tristeza, pero también una chispa de algo más: una determinación silenciosa. - ¿Y si encontramos la manera de hacerlo funcionar? ¿Qué pasaría si no dejáramos que la distancia nos separe? - Es una idea que me hace detenerme, que me hace pensar. Pero la realidad sigue acechando, como un viento frío que no puedo ignorar. - Luc… no es tan fácil - digo cabizbaja. - No tiene que ser fácil...- dice él, con una firmeza que nunca había escuchado antes en su voz -...Lo que importa es que estemos dispuestos a intentarlo. A luchar por lo que tenemos...- Lo miro, y en sus ojos veo algo que no esperaba: esperanza. Pero no sé si soy capaz de dar ese paso, de creer que nuestra relación puede resistir la distancia, el tiempo, las expectativas de la vida -...Lo que importa, Charly...- dice finalmente -...es que tenemos tiempo. Tiempo para ver qué podemos hacer. Tiempo para intentarlo - Esas palabras se quedan conmigo mientras continuamos caminando, el sonido del río mezclándose con los latidos de mi propio corazón. Quizás no lo tengo todo resuelto. Quizás no sé cómo va a terminar todo esto. Pero una parte de mí quiere creer que, aunque las distancias nos separen, lo que hemos creado entre nosotros vale la pena.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD