X Los miedos y recuerdos amargos, quedaron fulminados una vez que escuchó la voz de ese hombre tan hermoso, de ese de cabellos tan oscuros y manos tan fuertes. Ese era su único hombre y por el que sí valía la pena luchar, atravesar montañas o matar dragones. Mark, ahora era la luz de su vida, el primer pensamiento en las mañanas y el último en las noches. Él lo sabía, no era un tonto, sabía que tal vez su tiempo por mucho que pelearan por su amor, no iba a ser muy largo. Pero quería soñar, no le quedaba de otra más que soñar. A sus 23 años, ese derecho de imaginar un mundo feliz le había sido arrebatado desde muy pequeño, cuando tuvo que convivir con una madre solitaria, un padre muerto y hermanitos que pedían de comer, a cada momento. Por eso, Hunter, en su vida se acostumbró a tener mu

