Cuando salí a la cubierta aún mareada con los sentimientos a flor de piel gracias a todo lo que mi amante misterioso había hecho conmigo, todos los ojos se volvieron en mi dirección como si trataran de ver mi interior.
Para mí fue muy difícil no sonrojarme y eso que no lo hago muy a menudo.
—Quiero volver a la tierra, estoy algo mareada —les dije ganando la mirada curiosa de todos aunque hubo una en especial que fue más intensa que todas.
Rápidamente me percaté de que sus orbes miraban mis labios rojos con verdadero deseo a lo que estuve a punto de sonreír con satisfacción.
—Entonces ve a decirle a mi hijo muchacha, Aric es el capitán —añadió Harold ocasionando que volviera mis ojos a él y en ellos pude ver algo desconocido y sumamente sospechoso.
Era como si de alguna manera él conociera algo de lo que yo ignoraba.
A duras penas asentí bajo sus mirada y pronto me di la vuelta para ir exactamente hasta donde me había dicho, en dirección de Aric pero por alguna razón mis rodillas estaban temblando, mis pechos se sintieron pesados a la vez que los pezones se dejaban ver ligeramente por mi camisa sin embargo no me sentí avergonzada. Era todo lo contrario.
Me erguí más aún mientras caminaba como una verdadera reina.
Ya cuando estuve cerca de Syni y Aric ellos callaron cualquier cosa que hubieran estado diciendo y me miraron con fijeza sin embargo ambas miradas fueron completamente contradictorias.
Si bien Syni me miró con rabia, imagino por apartarla de su momento a solas con el hombre de sus sueños, la mirada que me echó Aric no era una mirada que hubiera visto antes en toda mi vida pero secretamente me hizo estremecer completamente.
Inconcientemente mi respiración se puso agitada mientras nuestras orbes se encontraban creando una conexión abrumadora la cual no había compartido con absolutamente nadie a lo largo de mi vida.
No es que fuera demasiado vieja, pero sé que este vínculo no es algo sencillo de conseguir.
De repente todo desaparece a mi alrededor y lo único que puedo pensar es en él, en los dos en un montón de situaciones excitantes y prohibidas.
Debería estar sonrojada pese a esto estoy excitada a un punto muy extraño. O bueno esa no es la palabra, estoy excitada y completamente ansiosa.
Lo que me hace preguntarme ¿Qué hubiera hecho yo si lo hubiera encontrado solo aquí?
Si Syni estuviera en otro lado.
A lo mejor me hubiera lanzado a él para besar sus labios carnosos que le hacían una invitación directa a todo mi ser.
Ante mis propios pensamientos estuve horrorizada.
Cómo era posible que estuviera sintiendo todo eso por él.
Dios mío, definitivamente he perdido la cabeza.
Me reproché en silencio antes de alzar mi cabeza como si esa conexión no hubiera existido nunca y borrar de mí todo rastro de deseo por este hombre.
Él no era para mí.
Mucho menos yo soy para él.
No sé qué mierda está pasando entre nosotros pero no lo dejaré trascender.
—Da la vuelta —le dije recordando al fin a qué había venido aquí—. Estoy mareada, necesito volver a tierra.
Entonces sin esperar una respuesta de su parte me di la vuelta para volver dónde el resto estaba solo que la sensación de que ciertamente había hecho las cosas mal me persiguió justo hasta cuándo llegué a un lado de los demás y estos me incluyeron a la conversación aunque yo me encontraba casi como ausente.
No tenía idea de qué me estaba pasando.
Antes no tendría problema en no acercarme en alguien como Aric pero ahora las cosas para mí se estaban complicando y esto me perturbaba más que nada en el mundo.
— ¿Te encuentras bien, cariño? —la pregunta y la nota preocupada en la voz de mi madre me hicieron hacer una mueca de fastidio que fingí con una sonrisa a medias.
—Muy bien, solo necesito volver a tierra.
…Y alejarme de lo que sea que Aric Davies hubiera hecho conmigo y mis defensas.
¡Maldito sea!
Pensé aterrorizada porque esto no me estaba gustando nada.
Pude sentir los ojos de los demás en mí sin embargo no volteé a mirar a nadie.
Ya estaba anocheciendo cuando volvimos al puerto y a penas me despedí de las personas cuando salí del barco abruptamente necesitando hablar con mi padre con urgencia.
Algo estaba mal en mí ahora y mi papá sería el único que lo entendería.
Dado que por un estúpido ataque de rebeldía en contra de mi progenitor había roto mi móvil tenía que usar el teléfono de la casa de Demetria y antes de que corriera para ir a su casa una mano fuerte me detuvo haciendo saltar mi corazón.
Ligeramente me volteé para ver de quién se trataba dándome cuenta que era Dare mirándome bajo sus ojos rasgados con expresión seria. Él no tenía que hacer demasiado para lucir completamente sexy.
Dios, nunca había visto un a******o tan atractivo.
— ¿Tienes prisa? —me preguntó con voz aterciopelada haciéndome morderme el labio inferior tentada por su presencia.
Toda mi vida he sido una coqueta solo que aquí es diferente.
Estos no son niños que estén dispuestos a jugar mis juegos.
Estos son hombres de verdad.
Hombres que me llaman la atención como la abeja a la miel sin embargo por esto mismo también me encuentro intimidada de cierta manera.
Los chicos de mi edad se morirían por estar conmigo en todos los sentidos. Los hombres como Dare o Aric no están dispuestos a ver desde lejos, ellos están listos para tomar y poseer.
…Y ahora que lo notaba ¡¿Por qué demonios había añadido a Aric en esta conclusión?!
Era ridículo.
Cuando a un hombre de verdad le gusta alguien va a por ella sin medir las consecuencias y es obvio para todo el maldito mundo que Efrosyni la dark satánica está completamente muerta por él… A menos que a él no le interese.
Aunque es algo absurdo.
Un hombre como él no tenía las mismas posibilidades que un tipo como Dare quien tiene el lujo de rechazar a quien le de la gana.
Él pudiera tener a quien quisiera en la palma de su mano y al parecer yo estoy siendo afortunada por obtener su atención pero es algo o obvio.
¿Quién sería inmune ante mí?
Es absolutamente ridículo.
Pensé con rotundidad.
—Depende —respondí al fin su pregunta y bajo su seria estampa pude ver algo de nerviosismo que secretamente me hizo sonreír divertida.
— ¿Depende? —me preguntó de vuelta atontado como si no entendiera mi respuesta.
Yo asentí sin dejar de sonreír.
—Sí, depende de a dónde me invites a ir.
—Bueno, yo… —su nerviosismo era cosa obvia—. Quería invitarte junto a tus hermanas a…
Y ahí toda la magia desapareció repentinamente.
Él lo arruinó.
No solo por llamarlas mis hermanas. Sino que también las invitaba.
Estuve a punto de entornar los ojos frente a él.
¿Dare era el tipo de hombre que trataba de sociabilizar con la “familia” para ganarse a esta y después iba a por la chica?
Paso de ello.
No estoy buscando un novio o algo mucho más fuerte que eso.
Estoy aquí por el verano incluso obligada a estarlo y si no fuera por el hecho de que mi padre me envió aquí no lo hubiera conocido.
Y si Dare no me servía para mis planes entonces no me interesaba… Por más sexy que me pareciera.
Sin embargo aún tengo la duda de quien fue el hombre que me había besado hasta hacerme desear arrancarme la ropa.
Di otro vistazo esta vez más profundo al hombre parado frente a mí y me lamí los labios ligeramente seductora.
¿Y si Dare estaba mintiendo?
O quizás escudándose en esa supuesta timidez.
Después de todo Dalton y Grant me habían tratado con la misma cortesía de antes, uno más que otro… Y Aric. Él ni siquiera me había dado una mirada cuando volví.
Su atención le pertenecía a Syni y de solo pensarlo me sentía completamente furiosa.
Tratando de ignorar este hecho me concentré en Dare otra vez.
Él no había dejado de mirarme ni siquiera por un segundo, estaba ansioso por mi respuesta y a la espera de esta.
Debía ser él.
No había otra explicación.
Era el único que se había atrevido a venir conmigo y pedirme salir incluso con las hijas de Rafael.
Y si ese hombre reservado besaba así tan delicioso como el pecado imagino lo que podría hacerme sin ropa.
El mero pensamiento me excitaba.
Además también estaba el bonus de ser enviada por Demetria a casa. Puede que mi padre me castigue por el resto de mi vida pero nunca nadie podrá borrar la sensación de su cuerpo sobre el mío poseyéndome hasta el cansancio.
Ya estaba otra vez húmeda por lo que no me importó si había gente alrededor de nosotros y entre ellos mi madre.
Me alcé ligeramente en puntillas hasta apoyar mis Palmas en su pecho cubierto por una camisa que apenas nos separaba el uno del otro.
Él bajó su cabeza como embelesado mientras nuestros alientos se encontraron mezclados al igual que nuestras miradas intensas.
Pude sentir como su corazón se aceleraba demasiado y ninguno de los dos se apartó en ningún momento.
—No me gusta demasiado hacer estas cosas en público, Dare. Y si mis “hermanas” van a nuestra cita te perderás toda la diversión ¿Es eso lo que quieres? Porque yo podría…
— ¡Cynthia! ¡¿Qué demonios…?! —gritó Demetria pero yo ni siquiera escuché el resto.
Mi mirada se encontró con la azul detrás de Dare.
Esos precios ojos se encontraban estoicos sobre nosotros y una extraña satisfacción me cubrió por entero.
Una vez más deslicé mi lengua por mi labio inferior a modo de provocación y vi ese par de orbes ponerse mucho más oscuras como si estuviera conteniéndose de alguna manera.
Volví mi mirada a Dare quien había tratado de alejarse de mí probablemente por algo que Demetria hubiera dicho pero que yo había ignorado.
Mis orbes recorrieron sus labios ligeramente rojos y para enfurecer más a Demetria le di un suave beso antes de hablarle.
—Si quieres divertirte indícame un lugar y ahí estaré —le dije antes de darme la vuelta y dejarlo ahí estupefacto.
Pude escuchar los gritos de Demetria pero fue completamente ignorada incluso cuando llegué a casa.
Tomé el viejo teléfono y llamé a mi padre rogándole volver incluso con esa revolución de sentimientos que ese hombre estaba sacando en mí pero lo que más quería en el mundo es volver a mi vida.
Alejarme de Demetria para siempre y así poder ser feliz.
—Te extrañaba mi princesa ¿Por qué no me llamabas? —me preguntó papá al otro lado de la bocina mientras pude sentir la presencia de Demetria detrás de mí.
Un verdadero fastidio.
—Es tu culpa que esté aquí, me quiero ir a casa —me quejé con voz llorosa haciéndolo sentir mucho más vulnerable.
Casi pude ver como mi padre apretaba la mandíbula mientras controlaba el impulso de venir él mismo a buscarme.
—Bebé…
—Quiero ir a casa papi —volví con la misma voz.
Y la verdad es que me sentía nerviosa y ansiosa por lo que iba a ocurrir si seguía frecuentando a esos hombres.
No solo a Dare, sino a todos… Incluido Aric.
¿Por qué demonios siempre tenía que pensar en él?
Comenzaba a preocuparme esto.
—Cynthia Margarita pásame a tu padre, tu comportamiento con Dare es inaceptable —dijo ella detrás de mí pero yo simplemente la ignoré aunque estuve a punto de resoplar.
— ¿Qué te hicieron princesa?
Casi sonreí ante el terreno ganado con mi padre y cuando estuve tan cerca de alcanzar mi meta el teléfono me fue arrancado de la mano y mi madre comenzó a despotricar de mí con mi padre.
Estoy segura que a lo que ella le mencione un hombre cerca de mí mi padre le exigirá que me envíe en el primer avión.
Para mi sorpresa sucedió todo lo contrario y no podía estar más furiosa.
Como león enjaulado recorrí toda la habitación con las miradas de las perdedoras puestas sobre mí haciéndome irritar.
—Debe haberle parecido algo inocente… —susurré para mi misma aunque el trío de hechiceras estaba al pendiente de cada uno de mis movimientos.
—Debo hacer algo que llame su atención y lo horrorice.
Sonreí con malicia de inmediato cuando los pensamientos comenzaron a llegar.
—Dios, eres peligrosa —dijo Thalía y yo me limité a encogerme en hombros.
—Deberías temerme pequeña bruja —le dije antes de guiñarle el ojo.
Tanto ella como Mia rieron mientras Syni me fulminó con la mirada pero la ignoré de inmediato.