—Aric… —la voz de su padre hizo eco en la habitación sin embargo el aludido ni siquiera pudo oírlo.
Se encontraba demasiado inquieto como para hacerlo.
La rabia ardía con fuerza por cada célula de su cuerpo y era incontrolable, ni siquiera iba a negar que estaba celoso.
¿Con qué base lo haría?
Era completamente estúpido.
Lo cierto era que sí.
Estaba completamente celoso.
Entonces se maldijo a sí mismo mientras recordaba como ella había permitido que Dare la tocara. Pero eso no fue lo que hizo a su corazón gruñir.
Fue el hecho de que ella por voluntad propia se hubiera prendido de su cuello ahí justo frente a todos y hubiera besado sus labios como si no le importara absolutamente nada en el mundo.
Como si un beso pudiera regalarse a cualquiera.
Algo vibró en su estómago, era pura rabia y probablemente estuviera actuando de forma irracional sin embargo no se sentía demasiado bien ver que la chica que te gusta es besada por otro y aún peor que eso. Que haya sido ella quien lo besó a él.
Ardía como cuando lastimaban tus heridas.
—Aric… —Volvió a llamar su padre poniendo la mano en su hombro pero como acto reflejo Aric se apartó de su toque como si quemara para después pedir disculpas a su progenitor con la mirada a duras penas.
— ¿Cómo te sientes? —preguntó este último ocasionando que su ceño se hiciera más pronunciado y su actitud se volviera distante.
— ¿De qué estás hablando? Me siento muy bien, como siempre —respondió Aric como si nada aunque sabía muy bien que su padre le conocía como nadie.
—Sabes a lo que me refiero, esa muchacha no es para ti Aric. Ahora lo veo, es demasiado inmadura para un hombre como tú, es fácil interpretar sus actitudes.
»Quiere castigar a Demetria y cazar un hombre es su manera de hacerlo. Tú no te mereces a una niña…
—No sé de qué me estás hablando —gruñó él alejándose de su padre para evadir la realidad.
—Aric, puedes negártelo todo lo que quieras sin embargo no podrás engañarte a ti mismo. Tú lo sabes mejor que yo, Cynthia es hermosa pero muy aniñada por más que trate de hacer todo lo contrario.
»Necesitas una mujer inteligente que sepa ver…
— ¡¿Que sepa ver qué papá?! —gruñó él con una violencia que su progenitor no esperó.
Aric se giró una vez más para verlo pero esta vez no se molestó por ocultar su ira latiendo con cada respiración bajo su piel.
Se sentía demasiado vulnerable bajo la mirada comprensiva de su padre, demasiado expuesto.
—Una mujer que sea ciega, dirás —masculló él apretando los dientes con vergüenza y rabia al mismo tiempo—. Una mujer que no le importen mis cicatrices debería ser ciega, no hay otro modo de que una mujer quisiera estar conmigo y no solo Cynthia por ser “inmadura” sino porque es inmensamente hermosa como para fijarse en algo tan desagradable como yo lo soy. No adornes las palabras, ni suavices las frases por ser mi padre —gruñó él—. Soy lo que soy, llevo años siéndolo. Sé cómo funciona el mundo y que nada va a cambiar así que déjame en paz sobre Cynthia.
»Yo sé que ella no es para mí y no precisamente por su “inmadures” sino por su alucinante belleza en contraste con mi fealdad.
Harold iba a decirle algo más pero antes de que lo hiciera Aric decidió ir a su habitación en esa casa y acostarse sobre la cama después de desnudarse.
Cuando estaba en esa casa todo su cuerpo se descomponía. Le traía horribles recuerdo sin embargo debía quedarse en la casa de su padre por unos días mientras la suya era fumigada después de un ataque de termitas que tuvo.
Aric ni siquiera pudo cerrar los ojos cuando su mente la evocó como a un hermoso fantasma etéreo.
Por más que se dijera lo que había compartido con su padre, que ella era preciosa pero que jamás se fijaría en él no podía dejar de pensarla ni siquiera por un segundo.
Recordó su cabello cobrizo tan precioso como ella y además largo hasta los hombros delgados y seductores. Sus orbes estaban enmarcados con un par de pestañas onduradas y oscurecidas por el maquillaje porque él estaba seguro que estás también eran rubias como los cabellos de su cabeza. Su cejas eran de un tono marrón claro contrastando perfectamente con la sedocidad de su pelo.
Su naricita era respingada a la vez que delicada.
Sus labios eran otra cosa… Aric estaba seguro de que estos estaban hechos para besar y tentar, estos eran ligeramente gruesos aunque esto no les quitaba su atractivo todo lo contrario, los hacía ver más apetitosos a su vista. Su color cereza natural era sumamente hermoso entonces Aric se encontró fantaseando sobre esa boca de delirio que haría perecer al más débil.
Aric estaba seguro de que caería de rodillas si ella le pidiera que la besara. Justo en ese momento caería rendido ante ella.
Se imaginó la cara de Cynthia llena de placer mientras él la desnudaba por completo haciéndola estremecer.
Pasó su lengua por su labio inferior antes de apretar su mandíbula. Sus pensamientos no lo estaban llevando a nada bueno sin embargo él se sentía tentado por mucho más.
El pensamiento de ella desnuda sobre su cama abriéndose para recibirlo estaba a punto de hacerlo perder la cordura entonces sin pensar mucho aferró en un puño su polla evidentemente erguida por lo que estaba pensando y evitó el gruñido que estuvo por salir de su boca.
La piel perlada de ella sería dulce bajo su boca. Se imaginó besar sus labios seductores como el infierno para después colar su lengua en la cavidad húmeda de su boca absorbiendo su esencia de mujer.
Sus manos se deslizarían por todo su cuerpo mientras ambos estaban sumergidos en ese beso cautivador que los haría temblar de deseo pero este no sería reprimido.
Todo lo contrario.
Aprovecharía poseer cada parte de ella como Dios mandaba.
Ella le pertenecería.
Se convertiría en suya incluso si no lo sabía.
Sus pieles se unirían de repente sin que hubiera penetración de por medio aún solo piel contra piel a la vez que sus labios no se soltarían ni siquiera por un segundo.
Estarían perdidos el uno en el otro como un solo ser.
Su conexión sería suprema uniéndolos en un vínculo irrompible… Las manos de ella acariciarían la piel de su espalda haciéndolo estremecer de puro gozo y deleite mientras que arquearía su espalda buscando sentirlo más cerca de ella ocasionando que sus centros se encontraran en medio del deleite pero aún así no entraría en ella.
Primero debía hacerla rogar por su polla, anhelar ser penetrada por él.
Cynthia lo acunaría en su seno y se olvidaría de sus cicatrices, lo amaría como nadie lo había hecho mientras él soltaría al fin su boca dejando húmedos besos a lo largo de su delicado cuello acelerando su pulso y poniéndola cada vez más excitada. Su boca continuaría su recorrido hasta sus pechos a la vez que sus pezones se endurecerían rogando por la atención que pronto obtendrían.
Sus labios cubrirían su pico rosa mientras que su mano acariciaría el solitario masajeándolo y tirando de su pezón al mismo tiempo que ella gemiría presa del placer.
Se vería sumamente hermosa en esa posición, con ella debajo de él, sus labios entreabiertos seductoramente dejando escapar sonidos de su dulce boca que lo atormentarían como ahora de solo imaginarios lo estaban haciendo.
Luego de darle la atención correspondiente a ambos pechos su boca viajaría más hacia abajo dejando un reguero de besos por toda su piel hasta que llegara a su vientre perfecto. Aric se imaginó apoyando sus labios sobre su piel para después conectar sus orbes con los de ella haciendo surgir la misma conexión que habría sentido antes solo que más intensa.
Desvió los pensamientos sentimentales con rabia y siguió imaginando el placer de tenerla.
Llegaría al punto de su deseo tan hermoso como una suave flor humedecida para él. Porque en ese momento no existiría nadie más para ambos, estarían hechos el uno para el otro.
Aric primero se imaginó depositando un besito dulce en su intimidad pero después sus descontroladas ganas por ella harían el resto.
Su lengua entró en las profundidades de su ser robándole la dulzura de su sexo, ella sabría tan dulce como había imaginado. Su aroma delicioso le daría la bienvenida mientras la lamía a su antojo haciéndola temblar de placer mientras su carnosa boca dejaría salir gemidos que lo harían estremecer a él mismo.
Su dedo cubriría su clítoris acariciándola al mismo tiempo que lamía su esencia y follaba su v****a con su lengua. Ella movería sus caderas en torno a su lengua deleitándose con cada embestida hasta que sin piedad la haría tener un orgasmo bestial que le arrancaría gemidos que lo harían tensar a él mismo. Sin embargo este sería el abreboca antes del plato principal.
Ella lo miraría con los ojos cargados de placer antes de tirar de su pelo para besarlo con fuerza tocándolo a su antojo no obstante su parte favorita sería cuando ella tomara su m*****o en su suave mano y comenzara a mover esta de arriba a abajo de forma deliciosa sin dejar de besarlo.
Aric apretó los dientes evitando los gruñidos de placer que prometían escapar de su boca pensando en el contraste de su cuerpo con el suyo, Cynthia acercaría su m*****o hasta su entrada sin dejar de masturbarlo. El punto más perfecto sería cuando estarían unidos al fin.
La sensaciones que estaba sintiendo con ese pensamiento eran inenarrables pero aún así Aric se dedicó a sentirlas.
Nunca antes se había sentido de esa forma por una mujer anteriormente pero lo que Cynthia le hacía era como un milagro que pronto quedaría sumido en la oscuridad ante la dura realidad.
Su mano callosa no se comparaba a lo que se sentiría tener esa mano suave de Cynthia envolviendo su pene con su puño sedoso.
Ella era perfecta incluso aunque fuera inmadura como su padre le había dicho.
Se imaginó que ella lo miraría a la cara sin encogerse de asco por sus cicatrices como otras mujeres ya lo habían hecho antes, se imaginó que ella era diferente aunque no fuera de esta manera.
Sus labios de cereza buscarían los suyos desesperada, muerta porque él la besara y por supuesto Aric le daría absolutamente todo lo que ella quisiera y mucho más.
Apoyaría sus manos sobre el colchón de su cama para no dejar todo el peso sobre ella y al fin penetrarla empujándose en las gloriosas profundidades de su calor. Sus piernas blancas y tonificadas se enrrollarían en su cintura a la vez que sus brazos harían lo mismo alrededor de su cuello sin apartar ni un segundo su boca de la suya en un beso salvaje lleno de deseos que despertaban en él el más puro instinto animal.
Sus caderas rodaban al unísono con las suyas mientras su polla estaba dentro de ella. Más tarde iniciaría un vaivén que la dejaría sin aliento y a él en el proceso donde la follaría con fuerza y Cynthia estaría encantada callando los gemidos de sus labios con la boca de Aric.
A este el corazón le latía de forma acelerada.
Había algo que lo impulsaba a esa chica sin embargo estaba consciente de que jamás la tendría ella jamás sería suya. La soledad en su alma nunca se había sentido tan marcada y expuesta.
Había pasado tanto tiempo desde que había estado con una mujer, todas siempre lo miraban de la misma manera, con asco. No eran más que putas a las que pagaba por sus servicios. Ninguna mujer como Cynthia estaría nunca en su cama por voluntad propia.
No cuando estaba tan marcado.
Solo una vez no había sido de esa manera, ambos se convirtieron en amigos rápidamente pero ninguno de los dos llegó a enamorarse del otro lo que era una suerte para él porque él corazón de Ciara estaba ocupado.
Su mente se llenó nuevamente de imágenes sobre Cynthia con su pelo largo cobrizo cubriendo su almohada mientras le daba profundas embestidas duras, la necesidad que tenía por ella casi lo asustaba era intoxicante y aterrador en un modo intenso.
Sabía que debía huir de esos sentimientos pero Aric siguió ahí, masturbando su m*****o pensando en lo maravilloso que sería estar enterrado hasta lo más profundo en el calor cremoso de la v****a de Cynthia.
Le importaba una mierda si ella era menor de edad.
En su mente era perfecta para él, además apenas le faltaban un par de días para sus dieciocho y como por si fuera poco como ya había dicho antes ella nunca se fijaría en él.
Se resignaría a evocarla en su mente.
Pronto sintió como si todo le diera vueltas sumergido en ese placer tan intenso que estaba manifestando y entonces supo que no podía soportarlo por mucho más tiempo.
Movió sus caderas con fuerza apretando los ojos pensando en esa preciosa chica que estaba matándolo.
Necesitaba estar dentro de ella pero lo único que tenía a cambio era su cama vacía y su recuerdo con el que finalmente se tuvo que conformar.
Porque tenerla en su imaginación era todo lo que le quedaba.
Fue así como la proclamó suya en sus pensamientos.
Pero cuando la realidad llegó volvió a sentirse tan solo como siempre... O peor que nunca.