Me encontraba desesperada con el corazón latiendo desbocado mientras mi mirada giraba buscando un punto de referencia que me indicara dónde demonios me encontraba. Sin embargo nada de lo que veía me parecía familiar, de hecho era todo lo contrario. Este lugar era horrible. A dónde me había venido a meter. Decidí por fin buscar algún sitio para sentarme y pensar con cabeza fría por dónde devolverme. La rabia latía con fuerza bajo mis venas al igual que mi desconcierto y temor. Extrañaba mi ciudad, mi casa… A mi papá pero debía dejar de pensar de esa forma. Tenía que madurar como le había dicho a Mia, tenía que seguir mi camino y demostrarles que puedo hacer todo lo que me de la gana porque yo decido por mi vida. Sin embargo en medio de esos pensamientos que se agolpaban en mi cabeza

