Desde que emprendimos camino hacia ese lugar, supe que las cosas podían acabar mal. Tal vez era mi culpa que Alessia tuviera que pasar por esto. Tal vez nunca debí buscarla para hacer un trato que jamás debió existir. Sentía culpa. Sentía rabia. Habíamos llegado tarde, pero en el fondo sabía que eso no cambiaría nada. Si la deuda era demasiado grande… tarde o temprano todo terminaría así. No era la primera vez que veía un c*****r. Pero era la primera vez que deseaba no haber encontrado uno. El llanto de Alessia seguía clavado en mi piel. Sus uñas me habían dejado marcas cuando intenté apartarla, cuando quiso lanzarse sobre la bolsa como si pudiera despertar a su padre con solo tocarlo. Ese día no se alejó de la puerta, incluso después de que logré sacarla de la habitación. Ni siquiera

