Capítulo: Conociendo a Flor y su conexión con Florencia Cuando le ofrecieron el puesto de director en la escuela del pueblo, Gabriel Ferrer no lo dudó. No era solo un trabajo; era una oportunidad para reconstruirse lejos de la sombra de Rosa Saavedra y de las sentencias de quienes lo consideraban incapaz de criar a su hija. La herida de la pérdida seguía sangrando, pero cada paso que daba en ese nuevo lugar lo acercaba a la estabilidad que tanto necesitaba para recuperar a Florencia. El pueblo tenía un aire acogedor, con sus calles empedradas y casas de techos bajos donde el aroma del pan recién horneado se mezclaba con el perfume de los naranjos en flor. No era la ciudad, pero en esa tranquilidad forzada, Gabriel intentaba encontrar paz. Fue en su primer día en la escuela que conoció a

