-¡¿Y tú no le dijiste nada?!- Gritó Lisette levantándose del sillón. -¿Qué podría decirle, Lis? -¡La verdad! j***r Leo, a veces pienso que no tienes cabeza. -Lis, él no estaba seguro cuando lo dijo, sino, no hubiese dudado y agregado lo otro. Le había contado todo a Lisette, quien en este mismo momento, además de escucharme, estaba husmeando en cajones, sacando la ropa de Carlos y dejándola en bolsas de basura. Al parecer se encontraba mucho mejor. -Definitivamente no tienes cabeza.-Dijo acariciando su frente.- Leo, es obvio ¿No?. Lo dijo porque vio tu cara y entendió que tú no le dirías lo mismo, por ese estúpido miedo que sientes. Tomás te quiere, está claro, se le ve apenas mirarlo. Y a ti también, sólo que por culpa de Andrés, no lo puedes decir. Si bien Lisette era alocada, infa

