Benji. Vinimos a lanzarnos en benji. Mis ojos seguían abiertos y mis manos apretaron las suyas. Esto es... fantástico. El grito había sido de una mujer que recién se había lanzado. Esta era, sin duda, la mejor cita. Me volví hacia Tomás, quien me miraba evaluando mi reacción. Salté a sus brazos y lo besé hasta quedar sin aire en mis pulmones. Tomás me mordió el labio inferior y yo me estremecí. -Entonces si te gustó.- Dijo él rodeándome con sus brazos. -¡Me encantó!¿Lo has hecho antes?- Pregunté separándome. -No, debo reconocer que estoy nervioso. -No pasará nada, estamos juntos.- Lo tomé de la mano y nos dirigimos a donde se encontraba el instructor. -Hola, buenos días.- Dije al hombre. -Hola, mi nombre es Gabriel, supongo que ustedes son los que siguen en el lanzamiento. Por f

