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2202 Words
Scarlett. Hace más de tres horas que llegamos a NY. Nos estábamos instalando en nuestra guarida o como yo le digo; nuestro hogar temporal. —Bien. He revisado todo el perímetro y parece seguro —anuncia Colton. —Ya tengo los nombres de cada uno de los habitantes de esta urbanización. Ya he leído sobre todos y por lo que vi no hay nada de qué alarmarse —anuncio—, sólo hay un sujeto, Adam Smith. Fue cinco veces a Obsession y fue arrestado por posesión de drogas, se sospecha que lo obtuvo de un bar llamado The Boys. Que tiene asociación con Obsession —cuento con orgullo. —Eso es muy bueno Scarlett —dice Colton—, Necesito saber dónde está ese tal Adam. —Muerto —anuncio—. Un disparo a la cabeza y otro al corazón. —Ok... eso no sirve —dice Max—. Tenías que haber dicho que estaba muerto. —Si lo sé —sonrío—. No es todo chicos. Nunca se abrió un caso para saber la muerte de Abam. —Explícate —dispone Colton. —Tenían todas las pruebas para meter preso al asesino y puss, sólo lo dejaron de lado —explico. —¿O sea que...? —Creo que este grupo maneja a la policía —digo. —¿Cómo sabes que son ellos y no se trata de un simple robo o venganza? —pregunta Max. —No lo sé, por eso tienen que averiguar —comunico—. Lo que les digo sólo es una teoría, y las teorías para ser ciertas se ponen en práctica. —Entonces lo primero es entrar a la comisaría y robar las pruebas para saber quién es nuestro asesino —establece Colton—, claro tomando en cuenta que esto solo es una teoría. —B-bueno puedo averiguar más a fondo —digo. Colton me pone muy nerviosa, sus cambios de humor me dan mucho miedo... o bueno todos me dan miedo. Claro menos Max, yo amo a Max. Aún con diez años de práctica en la agencia yo no logré formar parte del grupo de ataque. Sin ninguna duda no era lo mío. Se puede decir que soy la más débil de todos. Mientras que Lucía y Colton hacen el trabajo sucio, Max y yo nos ocultamos mientras que los guiamos a través de las misiones. Antes de irse Colton, pregunta en dónde se encuentra Lucía. —No lo sé, nadie lo sabe... —dice Max. —Lucía y sus misterios —susurra Colton antes de irse. —Vamos te ayudo a buscar ''pistas'' —me dice Max. —No, yo lo hago sola. Ve a recorrer el lugar —le doy un pequeño beso y me encierro en el cuarto que ahora me pertenece. El cuarto es el más pequeño, pero es perfecto para mí. Sólo tengo la computadora y todas las pantallas que enseñan imágenes vía satélite. Agarro la caja de herramientas de Colton -que por cierto es sagrada y si sabe que se la quite me mata-. Busco un clavo y el martillo. Respiro hondo y rápidamente voy a la puerta con el martillo, el clavo y un anuncio que dice "No molestar, no tocar y hacer silencio". Ya en la puerta me apuro en clavar el clavo lo mejor que puedo. Lo hago súper rápido y nerviosa. —¡Scarlett! —grita Colton. Término y colocó el cartel. Escucho los pasos de Colton bajando las escaleras. Entro en el cuarto y cierro con seguro. —¡Odio que agarres mis cosas! —brama Colton desde la puerta. Parece que va a tumbar la puerta. —¡No lees el anuncio! —inquieto. Algo que ellos saben es respetar mis hermosos anuncios. Lo escucho gruñir. Da un último golpe y se va. Me volteo y contempló toda la habitación. Cajas, sólo hay cajas. Debo ser la persona más extraña ya que adoro las cajas o bueno, las cajas significan mudanza y mudanza aventuras nuevas. Me gusta desempacar mis instrumentos de trabajo y duró hasta 2 días enteros en esto. Comienzo sacando los muebles o como yo le digo "los escondites". Ya que por fuera son muebles normales pero por dentro están mis bebés. *** —Gracias... —susurro. Después de tratar de armar mis instrumentos quede con un clavo en mi dedo meñique y un moretón en mi pie izquierdo (se me callo mi falsificador de identidades en mi pie). —Eres una tonta. Te dije que no tocaras mis herramientas —dice molesto Colton. —Lo siento... —Por qué no le dijiste a tu maldito novio que te ayudara —gruñe Colton en mi cara, muy cerca. Bajo la mirada y él se aleja. Gruñe y se da la vuelta, golpea la puerta y sube a su habitación. Boto el aire que tenía retenido. Me acerco y cierro la puerta. ¿Dónde está Max? Estoy sola con Colton y es muy incómodo. ■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■ Lucía. Después de llegar a New York subí directo a mi nuevo cuarto, el ático. Me puse ropa deportiva y salí a recorrer el lugar donde viviremos. Es una comunidad normal, con personas normales y perros normales. Las casas normales son de distintos tamaños y formas. Mientras corría vi a una señora que agitaba su mano para... ¿que fuera? Me acerco, pongo una mano en mi cinturón donde oculto muy bien la daga que tengo. Al estar cerca de ella me tiende su mano. Parece inofensiva. Antes de tender mi mano la analizo por completo; De unos cuarenta, rubia falsa y se ve que hace ejercicios. Ama de casa y madre de familia. —Hola soy Fabiola. Tú debes ser... —dice esperando mi respuesta. Tiene una voz dulce y cariñosa, eso era lo único que necesitaba para terminar mi análisis. —Mucho gusto —le respondo evadiendo su pregunta. —Me entere que hay nuevos habitantes en la casa de la esquina y quise darles la bienvenida —dice y me extiende una caja. No la agarro, las cajas tienen bombas—. Es un pastel de chocolate, mi hija no sabe que lo hice, sino no me permitiría que se la diera —ríe. ¿Qué? —Ahh gracias es muy generoso de su parte —lo sostengo— ¿Me puede ayudar? Es que soy nueva y bueno... eh... —«¡Diablos! Soy tan mala en esto», pienso—, busco donde correr... —¡Cariño! Ven... —se acerca peligrosamente a mí y me pongo en guardia. Pero antes de hacer algo ella apunta a una calle—, ve derecho y cruzas a la izquierda, verás la plaza ahí. Vas a ver un letrero que dice: The Boys. Es un bar, pero mi hija dice que es peligroso. —Bueno... gracias —digo pero antes de irme ella me agarra. —Espera voy para el mercado, queda por la plaza. Vayamos juntas ¿sí? —«No. No quiero». La veo a los ojos. Su sonrisa es amplia, espera mi respuesta. Ella quiere sacarme más información. Es una persona curiosa y chismosa. Analizarla y saber lo que hace o va a hacer es sencillo. *** —Aquí conozco a casi todos. Soy la presidenta del consejo de padres, mi hijo menor asiste a la preparatoria que la zona —me cuenta. La acompañe al mercado y no ha parado de hablar. Después de un rato se compró un helado, y nos sentamos mirando el bar The Boys. Le tomó una foto al título y se la mando a Scarlett. Los bares son los principales poseedores de drogas y los principales traficantes son Blackwings. —Pero ya he hablado mucho de mí. Cuéntame ¿Cómo se llaman tus padres? —sabía que este momento llegaría pronto. —Señora Fabiola, me tengo que ir, mis hermanos me deben estar esperando y como soy la menor... Bueno usted sabe. Adiós. —me despido rápido. Ríe. —¡Hermanos! —replica. Tiene hermanos—. Ohh cariño no voy a poder acompañarte tengo que buscar a mi hijo. Hasta pronto Disfruta el pastel, perdón... —ríe—. Disfruten el pastel. Sin decir nada me voy por donde me vine. Las personas como Fabiola son personas normales, que le buscan lo bueno a todo y claro, mienten. Son personas hipócritas que se rigen de las apariencias para no dañar su imagen. Llego a la casa. Veo que en la puerta ya está la cámara, volteo y veo que en el pequeño patio en donde está el árbol viejo y alto, hay otra cámara. La agencia se encargó de traer los implementos necesarios para proteger la casa o bien, hacerla un lugar seguro. Colton se encarga de colocar cámaras, sensores de movimiento y otros aparatos para la seguridad. Max se encarga de la comida y el aseo, Scarlett en cambio, es la que trabaja cuando no hay que hacer nada físico o sea salir y golpear a personas para sacar información. Ya dentro veo a Colton viendo televisión y a Max cocinando. —¿Dónde está Scarlett? —pregunto con un tono frío. —En su "lugar" —responde Colton fastidiado. Me acerco a la cocina; Max está haciendo paella y huele delicioso. —A que huele bien... —me mira y sube y baja la cejas—. Colton está allí sentado para ser el primero en comer. —Por supuesto —dice de manera sarcástica. —Una tal Fabiola me dio esto. Es torta de chocolate —coloco la torta en el mesón. —Que linda... —dice con una sonrisa—. He aprendido a hacer paella, así que salí... —No me importa lo que hiciste hoy —le digo con fastidio. —Lo sé —después de eso, sigue hablando. Me siento en el sofá. Colton ve fútbol. Aburrido. *** —¡Chicos! —exclama Scarlett con alegría—, ya tengo sus identidades. Colton eres el hermano mayor: Ángel O'coonel. Max ahora eres: Maximiliano O'coonel, y Lucía y yo seremos Amanda O'coonel y... —dice con emoción—. ¡Yo seré Hanna O'coonel! ¡Siempre quise ponerme ese nombre! —chilla con emoción. ¿Amanda? Detesto ese nombre. —Lo siento, ya existía Lucía O'coonel —susurra. —Olvídalo. Cuando nos cambiamos de nombre, para nosotros es obligatorio llamarnos con ellos cuando estamos fuera de la casa, muy pocas veces nos llamamos con los nuevos cuando estamos juntos. ■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■□■ Scarlett —¿Quieres ir a la secundaria? —Lucía me ve con cara fea—, es que no es normal que alguien de tu edad no vaya... bueno ya sabes, tienes 18 y estás en último año... —Pues inventa algo porque no iré —me ordenó. No entiendo como alguien cinco años menor que yo puede ser tan intimidante. —Está bien —me hundo en el sofá. Ella tiene una personalidad muy brusca. He buscado en su expediente para ver que le hicieron y nada, No tiene nada. Nadie sabe mucho del pasado de Lucía, cuando era niña, solo lo que ella nos cuenta. Niña huérfana que fue agregada a la lista. Me paro y voy directo a mi lugar. Es mejor que estar en este ambiente incómodo. Ahí solo estoy yo y mis bebés. —Hanna. Averigua quién es una tal Fabiola. Es presidenta del consejo de padres quien sabe dónde —ordena Amanda. —Está bien —lo último que recuerdo de ella fue que su hija tiene cáncer. En mi lugar todo está casi listo, solo falta conectar unas cosas y que llegue la magia. Me siento en mi silla rodadora. La tengo de toda la vida, es la que me lleva a todos mis bebes. Cuando estoy en mi lugar nunca me paro o camino. Hace tiempo se me había dañado pero Colton me la arreglo. *** Siento un calor inmenso en mi espalda. ¿Dónde estoy? Cada pensamiento estúpido pasa por mi mente, pero rápidamente es remplazado por ganas de orinar. Abro los ojos lentamente, levanto mi cara, a causa de la luz de la laptop cierro los ojos. ¿Qué hora es? 3:45 am. «Esta tarde pero temprano». Me acomodo en la silla antes de pararme e ir al baño que queda en el primer piso. Me duele el cuello a causa de la postura en la que estaba dormida. Ya en el baño me veo en el espejo. Asco, tengo la marca del teclado en mi mejilla. Voy directo a mi cuarto. Me pongo mi pijama y me acuesto. —Que estupidez —gruño. La ventana está abierta y odio las ventanas abiertas. Con un inmenso esfuerzo me levanto, pero antes de cerrarla veo justo frente de la casa algo que sin duda no va a dejarme dormí. ¿Casualidad? Exacto. Una perfecta casualidad. Un Blackwing.
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