Miro los ojos miel de Lorenzo, la noticia me golpea como un balde de agua helada, y mi cuerpo se queda paralizado tratando de entender si no es una broma de mal gusto. Haciendo una mueca dejo salir el aire por la confusión. ―Anoche estuve muy cerca de su enemigo, Castiel Endekov, este supuesto compromiso debía de estar cancelado ―digo renuente, pensando que el acercamiento con el ruso provocó algo de caos en el tratado. ―Eso solo empeoró la situación, Alora. Acompáñame al auto. Mis ojos se abren ¿Cómo que empeoró? Los nervios aparecen en mi sistema, no soy de sentirme así y en este momento podría hasta vomitar. Camino siguiéndole hasta el ascensor. ―¿Él está molesto? ―Pregunto sobre mi abuelo. ―Mucho. Bajamos el edificio hasta el auto blindado y polarizado que nos espera. Lorenzo

