ALESSANDRA
No supe cuántas horas dormi, probablemente una o dos, la última vez que mire por la ventana el sol comenzaba a asomarse fue entonces que cubri mi rostro y limpie la última lágrima que broto de mis ojos.
Antes de que Lessi despetara pidiendo comida me apresure a ducharme y comencé a empacar todas nuestras cosas, no pensaba pasar ni un solo día más en este lugar, ya no éramos una familia, no éramos una pareja.
Me asegure de tener todo lo necesario antes de salir de la habitación, inhale profundamente antes de lograr abrir la puerta, con Lessi en brazos salí de la habitación, no había ni un solo sonido en la casa, solo el que provocaban mis pasos y las risitas de Lessi.
Sentí un golpe en el corazón al ver la puerta del estudio entreabierta aún con la luz encendida, me obligue a apartar la vista y seguí mi camino hasta la cocina, podrá haber destruido a la mujer dentro de mi, pero me negaba a ser una mala madre, un hombre no me cambiaría, no le robaría el cariño que mi hija merece, era la única razón de que siguiera de pie.
Subí y baje las escaleras tantas veces que comenzaba a sentir las piernas entumecidas, deje a Lessi en su cuna con un par de juguetes mientras subía la última maleta al auto, todo estaba listo para irnos, subí una última vez la escalera para recoger a mi pequeña, la puerta estaba abierta igual que cuando salí, se escuchan las risas de Lessi saliendo de la habitación y el corazón me dió un vuelco al ver que Ethan jugaba con ella sobre la cama, le besaba el ombliguito y ella soltaba una carcajada, casi podía sentir que mis ojos se humedecian.
— Podrás verla cuando quieras. — Asegure y no era mentira, los problemas entre nosotros no tenían por qué afectar a nuestra hija.
— Less.
Por un momento ví en sus ojos al Ethan que conocía, al hombre del que me enamore pero igual que un relámpago desapareció en un segundo.
Acercó su frente a la de nuestra hija y la abrazo contra su rostro, sus manos le rodeban el vientre y movía sus pulgares sobre su espalda, sabía lo mucho que estaba costando separarse de ella.
Se levantó de la cama con ella en sus brazos, sonriendo, ajena a todo el dolor que había dentro de la habitación, avanzo hasta quedar apenas aún paso de mi, estábamos tan cerca que podía sentir su respiración, me miraba con esos ojos azules llenos de ira, el hielo se había derretido y se había convertido en lava hirviendo.
Estiré los brazos para tomar a Lessi y mis dedos rosaron los suyos, eran tan cálidos y suaves como los recordaba.
Me mordí la lengua para evitar decir todo lo que había dentro de mi y que sabía que no debía decir, clave la vista en la lámpara sobre la mesa junto a la cama y abrace a Lessi junto a mi cuerpo, era tan pequeña y no tenía ni idea de todo lo que me ayudaba tenerla, de lo fuerte que me hacía sentir el tenerla a mi lado.
Apreté los labios y me di la vuelta, me aleje de él, sin una despedida, sin decir nada, avance dejando atrás todos los momentos que vivimos juntos en este lugar, es como si mi vida en este lugar pasará frente a mi, cada rincón guardaba un recuerdo y todos eran con él, eche un último vistazo al estudio, ahora había un recuerdo más, uno doloroso.
Acomode a Lessi en su silla y conduje lejos, solo había un lugar en el que podía sentirme segura y a salvó, en el que estaría cómoda, atravesé la ciudad de orilla a orilla hasta detenerme frente al edificio en el que había vivido cuando me mudé aquí hace un poco más de tres años.
— Mira mi amor. — Señalé el edificio como si ella pudiera entender. — Aquí vamos a vivir.
Solté mi cinturón y la tomé en brazos para entrar en el edificio, todo era tal cual lo recordaba, Harold estaba en su vieja silla, con la vista en una hoja de papel que no noto mi presencia hasta que lo llame.
— Hola viejito. — Saludé con melancolía en la voz.
— Pequeña. — Levantó la vista con brillo en los ojos. — Estás aquí y con esta hermosura.
Me la robo de los brazos enseguida, estaba acostumbrada a eso, a cualquier parte que íbamos se robaba la atención de todos.
— ¿ Crees que tenga mi apartamento disponible? — Pregunte e intente sonar lo más normal posible pero, ¿cómo se supone que esto sea normal? estoy aquí con mi hija, sin Ethan, eso no es normal para nada.
Sus ojos me miraron con tristeza, pero no hizo preguntas, agradecí que me diera mi espacio, sabía que en cuanto estuviera lista se lo contaria todo, ahora mismo ni yo entendía lo que estaba pasando, estaba intentando mantenerme cuerda.
Para mí suerte Lessi se entretuvo con Harold lo suficiente como para darme tiempo de subir las maletas pero igual que la primera vez, el refrigerador estaba vacío, por obviar razones claro, no es que espera que lo mantengan lleno para cuando algún inquilino decida mudarse.
Regrese al auto dispuesta a hacer las compras necesarias para sobrevivir, busque dentro de mi bolso y un recuerdo volvió a mi mente.
— Mierda. — Gruñi e inmediatamente me cubrí la boca, no quiero que Lessi aprenda ese vocabulario, se que aún es pequeña pero dicen que los niños aprenden desde pequeños.
Había olvidado por completo el asunto de mi celular, seguía perdido, tendría que regresar al hotel y buscarlo en la habitación, por suerte aún tenía la llave.
***
Estaba un poco apenada con elmperosnal de limpieza, había dejado la habitación hecha un desastre, busque en cada rincón, incluso en los lugares donde no estuve y no lo encontré por ningún lugar, no había rastro de mi teléfono, oficialmente estaba perdido.
Me asegure de dejar una cuantiosa propina para la persona responsable de limpiar mi desastre y una nota de disculpa antes de salir de la habitación.