Mi nombre es Madisson, actualmente tengo 25 años de edad, estudié en una de las mejores universidades del país y acabo de regresar de mis estudios de maestría en el extranjero.
Soy hija única y mis padres se han encargado de darme la mejor educación. Mis papás están preocupados porque hasta la fecha no tengo novio y no estoy interesada en tener uno, por ser la heredera del la cadena de exportación de alimentos mas importante del país tengo muchos pretendientes que están interesados únicamente en el imperio que pronto voy a heredar. Mi papá dice que cuando llegue el momento de heredar sus empresas debo estar casada, yo siempre insisto que no es necesario casarme para hacer bien el trabajo.
El día de hoy me siento muy frustrada, ayer mi papá al llegar a casa durante la cena, pidió hablar conmigo a solas en el despacho. Siendo sincera pensé que había llegado el momento de ascender mi puesto en la empresa, actualmente soy vicepresidente de la compañía.
Pero para mi sorpresa el me pidió algo imposible para mi.
- Mi pequeña, ya tienes 25 años y sabes que me encantaría que me des la dicha de ser abuelo, es por eso que te he organizado una cita con el joven Max Miller el heredero de Grupo Miller, según escuché él está interesado en contraer matrimonio y al parecer tú eres la primer candidata, así que está demás decirte que espero que te esfuerces para que él se lleve la mejor impresión de ti y de nuestra familia.
Me quedé sin palabras, cuando mi papá termina de hablar hago una pausa y respiro profundamente.
- Papá, ¿ Como se te ocurre agendarme una cita sin ni siquiera consultarlo conmigo?, además tú sabes bien que es lo que pienso del matrimonio, todos los que me pretenden lo hacen por tu dinero y nuestro apellido. Así que ni lo pienses, no iré a esa cita y es mi última palabra.
Salgo del despacho y azoto la puerta, me dirijo a mi habitación, mi mamá trata de hablar conmigo pero le pido que me deje a solas en mi cuarto, la verdad me sorprende como mi papá me ve solamente como una propiedad, me esperaba cualquier cosa, pero un matrimonio arreglado es lo último que me habría imaginado.
Lloro desconsoladamente, me siento traicionada, no puedo creer que mi papá se haya atrevido a tanto, el sabe que no quiero casarme no es mi prioridad, no necesito a un hombre para poder ser feliz y llevar el manejo de la compañía. Claramente mi papá no confía en mí y en mis capacidades.
Más tarde mi mamá se acerca a mi puerta y me pide entrar, yo le digo que si.
Y ahí la veo, la señora Julieta Smith, alta delgada, cabellos rubios y ojos azules y piel extremadamente clara, lo contrario a mi papá el señor Robert Phonix alto y delgado, piel bronceada y cabello n***o, ojos café oscuro.
Creo que yo soy la combinación de ambos soy un poco alta 1.70 para ser exacta, delgada, con la cintura visualmente marcada, piel blanca , cabello largo, color castaño claro y unos ojos que combinan que son café claro también.
Mi mamá entra y se sienta en el borde de la cama.
- ¿ Estas molesta verdad?- Pregunta mi mamá
- Mama obvio que lo estoy, mi papá está abusando, ser su hija no le da el derecho de obligarme a salir con chicos que no conozco. Me siento indignada, ni siquiera le importa mi opinión al respecto, simplemente tomó la decisión por mi sin consultármelo.
- Hija, tu papá solo se preocupa por ti, el no quiere que estés sola sino que tengas a tu lado a alguien que te ame y te cuide.
- Mi papá lo único que quiere y lo que le preocupa es que no haya herederos para su compañía nada más, sabes inmediatamente me hablo de nietos, no estoy preparada para el matrimonio mucho menos para la maternidad.
- No seas tan severa con tu papá, date la oportunidad de asistir a esa cita y conoce al Sr Miller y si después de esa primera cita no te agrada, no tienes por qué volverlo a ver ni salir con él.- La verdad mamá tenía razón hasta el momento nunca nos habíamos visto y después de esa cita, voy a hacer que se lleve una mala impresión de mi, que piense que soy una mujerzuela para que no vuelva a querer salir conmigo y mucho menos casarse conmigo.
- Sabes que, me convenciste mamá, iré a esa cita y te daré gusto a ti y a papá, espero que no insistan más ustedes dos después de esa cita.
- Gracias hija. No te preocupes yo me encargo que tu papá cumpla.
Mi mamá me sugiere que vayamos de compras ya que según ella no me gusta arreglarme y tiene razón, no me gusta usar maquillaje ni ropa muy llamativa, mi estilo es sencillo y formal.
Así que nos dirigimos al centro comercial y entramos a las boutiques de ropa favoritas de mi mamá. Mi mamá elige muchos outfits y mientras mamá está viendo ropa yo me escabullo para donde están los vestidos más sensuales y me pruebo algunos, el que más me gustó es uno en color rojo pasión con un escote en uve muy pronunciado que deja ver el 70 por ciento de mis grandes melones. Ajustado al cuerpo que deja ver mi curvilínea figura de reloj de arena y una abertura desde la mitad de mi pierna hasta unos centímetros abajo de la pelvis, los tirantes son de perlas y lucen perfectos en el vestido y en mi cuerpo.
A escondidas de mi mamá lo pago con mi tarjeta y lo meto a mi bolsa, regreso a donde ella está y sigo probándome más ropa hasta que mi mamá está satisfecha con todo lo que compramos.
Nuevamente me dirijo a casa y descanso para la jornada laboral y para la cita de mañana .
Me levanto temprano, hoy pedí salir temprano del trabajo para ir a prepararme para la cita, en mi coche tengo el vestido que compre y unas zapatillas de tacón cuadrado, ya soy lo suficientemente alta para usar tacones grandes. Me dirijo a la casa de mi mejor amiga Susan, quien ya está al corriente de todo lo qué pasó y al tanto de mi plan para safarme del hombre que pretende adueñarse de la compañía de nuestra familia.
Susan me maquilla y me hace unas ondas en mi cabello, luego me lo recoge en una coleta, me coloco el vestido y los tacones y debo admitir que me veo increíblemente sensual con este atuendo.
El señor Miller se va a arrepentir de haber querido salir conmigo.
Una vez lista me dirijo al lugar de la cita y me asombro con lo que veo..