Incidente

1938 Words
Cuando me alistaba para el concurso recibí un mensaje para almorzar. Entre las 12 y las 2 tenía que ir a la cafetería del hotel. Debía verle las caras al resto de los concursantes y obviamente después de lo que pasó ayer, no quería . Ignore el mensaje y me fui a comer en otro lugar, Olvide algo importante de esta ciudad, la inseguridad, algo que si me brindaba el hotel. Salí de allí con el celular bien guardado. Yo estaba vestido con una chaqueta negra gruesa por el frío, era algo larga, también llevaba mi cartera en el otro bolsillo del pantalón. A pocas cuadras sentí que alguien me seguía, pero había mucha gente a mi alrededor, los restaurantes a esa hora estaban casi llenos, pensé que eran solo alucinaciones mías. Cuando ya casi habia entrando a uno sentí algo corto punzante en la espalda. —¡Dame el celular!—Esas fueron las palabras que me dijo esa persona. Los que pasaban no intervenían, no decían nada, solo caminaban porque no era su problema. Preferí darle en celular para que no me hiciera nada, pero aun así lo hizo, para que no reaccionara. Me dio una puñalada en la espalda alta, la sangre empezó a salirme de ese lugar. Intente levantarme y ir al hospital, pero sentía el dolor por la herida. Estaba casi arrodillado en el suelo. La gente me miraba y solo trataba de llamar una ambulancia, ellos no se involucrarían, solo harían lo que cualquier ciudadano normal debía hacer. De la nada vi a alguien conocido, era la misma peli teñida que encontré el día anterior. Ella se acercó a mi y se inclinó un poco —Ah...tú eres uno de los concursantes, que estás haciendo por acá, ¿leíste las normas?. Mejor te llegó a un hospital. Ella me tomo de la mano y me subió a su carro, era un Chevrolet rojo. Otras personas también me ayudaron y entre pude entrar allí, pero estaba boca abajo, para evitar hacerme más daño. Llegamos allí pocos minutos después, estábamos a unas 12 calles. Unos paramédico me atendieron y me quitaron la camisa. La incertidumbre por mi herida disminuyó. —No es grave, solo son unos puntos, tuvo suerte si hubiera sido más profunda tendría que quedarse hospitalizado—me dijo una enfermera de cabellos lacio y ojos negros, bastante alta, y vestía con su ropa de trabajo. Fueron como siete puntos, solo fue una fisura en la espalda sin ninguna afectación, por suerte fue una navaja y yo estaba muy abrigado en esa chaqueta gruesa, pero lo más molesto fue todo el papeleo que tuve que hacer, yo vivía en otra ciudad. Me había olvidado completamente del concurso. No tenía como comunicarme con Cristina, me dolían los puntos que tenía en la espalda, y todo por mi estupidez.  Cerca de las 5 de la tarde me dieron de alta y me fui al hotel. Me dieron todo tipo de pastilla, para evitar una infección. La ropa que tenía la habían lavado allá en el hospital y tenía un hueco. Camine hasta la puerta y allí estaban todos los participantes rumorado algo, solo que al contrario de ayer todos me miraban. Yo los ignore y me dirigí a mi habitación. Cristina estaba en la sala y me habló. —Ey....estás bien.... —Eh...más o menos..... —Una de las organizaciones nos dijo lo que te paso, bueno aquí tienes este celular para que nos comuniquemos, bueno está noche creo que tendré que quedarme a cuidarte. No sabia si se me insinuaba o en verdad me quería ayudar, pero en ese momento ya todo me daba igual, por poco me matan en esa ciudad, solo quería dormir. Ella me tomo de la zona donde no del costado izquierdo donde no tenía nada y me ayudó a caminar hacia el ascensor. Podía ver qué todavía nos miraban todos, era bastante inusual. Llegamos hasta el piso donde me hospedaba y allí me acosté boca abajo de nuevo. —¿Y como me fue? —Tercer lugar..... —Ah... bueno podem... espera que?.... Me levanté un poco y la mire a los ojos. —¿En serio? —Si, aunque se dudaba de tu salud y te querían preguntar muchas cosas, a cerca de lo que escribiste, ellos te dieron un buen puntaje, ahora estás en el puesto 13. Me sentí feliz, pero aún estaba muy lejos del resto, era imposible alcanzarlos, con todo el esfuerzo de Cristina y yo hicimos, no fue suficiente para subir más, quise abandonar todo y no obligarla a competir por algo que se veía difícil. —Bueno, creo que ya es hora de ser claros, estamos muy lejos y son diez días solamente, faltan ocho, es casi imposible igualar los, yo creo... Sus ojos, me miraban casi pidiéndome que me detuviera, que no dijera algo estúpido. —La verdad veo muy difícil que ganemos, realmente me da tristeza decirlo, pero creo que deberíamos dejar todo así. Tal vez yo hacía eso porque me sentía mal físicamente y tenia un punto de vista realmente diferente de lo que se vivió hoy en ese lugar Ella me tomo de la mano. —Te entiendo, pero debes saber que a Esteban y a Mónica les fue mal hoy, les tocó el género de paranormal y sobrenatural, ellos son escritores romántico. Las personas que las ayudan también, basaron la mayoría de las cosas en el amor y eso les bajó puntos, los obligaron ha hacer algo a la cual no están acostumbrados. Los jueces no son simples aficionados, son duros y serios. Un ambiente de tranquilidad estaba por mi alrededor, las palabras de esa chica me devolvían la oportunidad de seguir en competencia. Ella y yo nos miramos a los ojos. Trate de levantarme para poder dialogar de la mejor manera. —Entonces...¿que hay que hacer mañana?. —Bueno, todos escribirán en el coliseo, habrá más gente y les darán un tiempo de una hora y media para escribir como ayer de cualquier tema, y lo que me asusta es que te toque el romance o hagas otro fiasco. Entendía su preocupación, pero era poco probable que me tocará ese género. Aunque tal vez podría pasar, no me sentía capaz de seguir hablando del tema, pero me senté al lado de ella. —Esta bien, puede hablar conmigo de eso sí te hace sentir mejor, no se lo contaré a nadie. —Mmmm, creo que no puedo hacer, eso aunque podría inventar una historia contigo o con la organizadora que me ayudó, si me toca—dije jocosamente. Ella sonrió, tal vez era una estupidez lo que hacia, pero por ahora era lo máximo que podría hacer. Mi resentimiento era tal que evitaba a toda costa historia de amor, canciones, y todo lo que hacía recordar las estupideces que hice un día por alguien. Lentamente fui durmiendo mientras charlábamos de todo lo que había pasado en el concurso hasta hora. [...] A la mañana siguiente desperté bastante raro, tal vez eran los medicamentos, pero Cristina aún estaba allí conmigo recostada a mi lado, yo estaba bocabajo para evitar abrirme los puntos y podría contemplar su rostro. Estábamos muy juntos y eso me tenía un poco incómodo, rápidamente nos habíamos hecho cercanos. No sé en qué momento nos quedamos dormidos y terminamos así después de tanto charlar. Lo único que pude hacer es alejarme un poco de ella y no despertarla. A veces trataba de pensar como era posible que alguien así pudiera escribir algo tan explícito como lo que ella hacia. Aún tenía dudas, Cristina tal vez me quería utilizar para sus historias, cada vez se acercaba más a mi, tratando de empatizar más conmigo. Cada que la veía cerca a mi pensaba en un momento así con ella y me ruborizaba un poco. Era imposible no imaginar eso con ella, era linda y amable. Para mi tratar con chicas así era difícil. Solo faltaban ocho días, tendría que escribir lo mejor que podía, ganar está competencia no iba a ser fácil, y lo más probable es que terminara en el quinto puesto, pero lo que pasó ayer, me deja esperanza los jueces no eran cualquier persona novata. Decidí ir a ver la página y allí estaba la tabla de participantes yo era el número 13 en ese momento, Esteban y Mónica bajaron al tercero y cuarto puesto respectivamente. Ellos dejaron claro que no todos tienen el potencial de escribir cualquier cosa si jamás lo han hecho, tal vez creyeron que los jueces les dejarían pasar cualquier tipo de historia con romance. Lo raro es que las personas que le ayudaban eran varios y se equivocaron. Fue un poco extraño, pero me daba un respiro en la competencia. Los dos que habían subido un poco eran una tal Marlon y Ana, bueno no eran tan conocidos, pero escribían bien. Al final del anuncio en la página decía que a las tres iniciaríamos la competencia de una hora y media para escribir lo que los jueces exigieran. Cómo lo había dicho Cristina. Lo último que hice fue a ver los vistos que me dieron otras personas, ayer tenía como 5, y hoy 53 por lo menos había subido un poco. Mientras yo miraba la página ella se despertó. —Parece que hoy estás bastante hiperactivo, bueno necesito que estés asi por la tarde —Si, no lo dudes, quisiera subir más y no quedarme tan atrás. Ella salió de la habitación como si hubiera sido normal, pero parecía algo avergonzada fue bastante extraño para ambos. Aunque demostró que una cosa escribir y otra hacer las cosas. Toda una friki eso lo hacía más divertido, no era la persona que pensé que trataba de utilizarme para escribir su historia. [...] Por petición de Cristina recibí el almuerzo del hotel y me senté en una mesa alejado de los demás. No sé si hacían eso para aumentar la tensión entre todos, o para que charláramos. El lugar era bastante amplio, las mesas y las sillas eran de madera, y un cómodo cojín. Habían mesas cuadrada y rectangulares como para varias personas. En ese sitio Mónica y Esteban eran los únicos que se sentaron juntos, mientras el resto estaban dispersos, era obvio que ambos planeaban como repartirse el premio, bueno yo habría hecho los mismo. El almuerzo no era lo que esperaba, pero por lo menos estaría seguro de que no me pasaría lo mismo que ayer. Un concursante se sentó en mi mesa de un momento a otro. —Hola, ayer oímos lo que te paso, los jueces querían preguntarte algunas cosas, ¿en verdad eso lo escribiste tu?. —Si, pero no fue la gran cosa, solo un texto más que dejare atrás. Creo que sabía el nombre de aquella persona, el era Marlon Sinisterra, su cabello se movía como si estuviera bailando o algo así, era bastante largo además era rubio. No entendía porque se había sentado a mi lado, tal vez tenía curiosidad por lo que pasó ayer, pero me daba igual, sin embargo continuo hablando. —Entonces, ¿quien te ayuda?, ¿Esa chica que anda contigo? —Eso no importa, tú tienes tu grupo yo tengo el mío. El se empezó a reír y dejo de hablar. Creo que por mi apariencia de menor de edad todos me seguían mirando como un novato al cual le ayudaban y eso que tenía de 22 años. El se levantó de la mesa y fue a hablar con otro participante. Ahora me quedaba claro que habría juego socio desde ahora, y debía avisarle a Cristina.
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