La respuesta de Bree me tomó por completa sorpresa. De todo lo que me había imaginado, jamás hubiese pensado que se trataba de mí. Me quedé en silencio como un idiota, procesando lo que ella me acababa de decir. Avergonzada, se ocultó en mi pecho. —Ves, por eso no estaba lista para hablar de eso —dijo muy bajo. Cuando organicé mis ideas, tomé su cara para que me mirara, pero ella tenía los ojos completamente cerrados. —Abre los ojos, mi vida —ordené, pero ella negó con su cabeza. Le di unos besos en sus ojos hasta que los abrió, pero siguió avergonzada. —¿Por qué no querías decírmelo? —Porque tú me veías como una simple amiga a la que ayudabas. Y me avergüenza mucho decirte que yo me había enamorado de ti, que te habías vuelto mi amor platónico hasta que desapareciste —sonreí llenán

