No estuve tranquilo hasta que ideé por completo mi plan, así, y solo así dejé de caminar de un lado para otro. Me acerqué a Bree y la miré fijamente notando que ella estaba muy nerviosa. —Prometo que no me voy a acercar a él —dije sin más —. Y físicamente no le voy a hacer daño. Pero es todo lo que puedo prometer, porque lo voy a destruir. ¡Lo voy a dejar en la calle! Llamé a Anne delante de Bree y le pedí que viniera a casa lo más pronto posible. —¿Pasó algo? —Tú hermano. —¡j***r, Ramsés! Te lo advertí. —¿Cuándo puedes venir? —Ahora mismo salgo para allá. —Te esperamos —dije cortando la llamada. Después dirigí mi mirada a Bree —. Deberías vestirte, tendremos visita. Ella asintió y se alejó de mi un poco nerviosa. Odiaba ver a Bree así, pero lo que haría le enseñaría al mundo

