Tanta verdad dicha en voz baja

2607 Words

—Migdi por favor, encarga para el señor Floro lo que él te indique y hazlo pasar a la sala de reuniones para que desayune —le pidió Orestes a su secretaria a través del intercomunicador. —Como ordene, señor —accedió la chica desde el otro lado del intercomunicador. —Haz pasar al señor que me está esperando y, por favor, tráeme agua —exigió y cortó la comunicación. Levantó la mirada para ver al investigador que estaba parado en frente de él. —Bueno, quedamos así, mientras converso con este señor usted aproveche a desayunar en calma —le dijo Orestes. Justo en ese instante tocaron la puerta, Orestes al recordar que había colocado el seguro se fue directo a abrirla. —Pase —le dijo al hombre que estaba a la espera de su turno para hablar ahí parado del otro lado de la puerta. Cicero se

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