Después de esa discusión ninguno de los dos volvió a hablarse. Ofendidos, viendo la situación solamente desde un lado, desde el propio, se cegaron por completo. Peyton decepcionada cada vez más de ver que Orestes pese a sus muestras de respeto y consideración a su persona y a su situación es incapaz de ver que ella no es quien él ha imaginado, cada día se hace más consciente de su egoísmo, cayó en cuenta que es imposible de cambiar la percepción de ella y que solo él mismo se ha encargado de fabricar por puro capricho. «No tiene caso insistir en hacer ver a quien se niega a salir de la ceguera» se dijo a sí misma y se fue a la habitación de las niñas. Esa misma noche, aun sabiendo que ello pudiera ser motivo de una nueva discusión entre ellos, Peyton decidió dormir con las niñas. Ya es

