Le dieron el alta a Peyton, pero no en la mañana como había pronosticado la doctora sino bien entrada la tarde. —Para que tomes el sol te voy a llevar un rato a la terraza —le dijo Orestes. —Eh… está bien —accedió Peyton sintiendo un poco de agotamiento, aunque accedió a su sugerencia. Aceptó que le vendría bien tomar un poco los rayos del sol aunque no directamente. La frialdad propia de los centros de salud caló por sus huesos, además de sentirse un poco débil siente frío. No le dijo a Orestes tal síntoma, bastó con aceptar sin protestar su decisión. porque no fue ni siquiera una sugerencia susceptible de que ella la aceptara o no. Él simplemente la manifestó cuando ya dentro de la casa, ya iba con ella en sus brazos camino a la terraza. —¿Quieres tomarte algo? —le preguntó Orestes l

