Aunque de momento no sabía si en realidad Caelan estaba dispuesto a algo como eso. Para Jenna él solo estaba jugando, lo que hacía era una especie de juego del que en algún momento se iba a aburrir. Sabía que no había dejado de perseguirla solo porque no le había dado su coño, pero cuando lo tuviera la novedad pasaría. Por esa razón ella no podía tomar esa relación o lo que fuese que tuvieran en serio. —No lo sé —dijo finalmente, volviendo la mirada a Caelan—. No te lo has ganado… pero, por ahora… quiero que me cojas aquí. Delante de todos —agregó con la ceja levantada y las bragas húmedas por todo lo que había observado a través del cristal. Caelan esbozó una sonrisa lenta, oscura, antes de estirar la mano y presionar un botón en el lateral del sillón. El cristal cambió de inmediato:

