Pov Luciano. Un hijo para mí no es solo mantenerme en la pirámide, un hijo para mí es la muestra que estoy vivo, qué sangre corre por mis venas y que no soy un engendro que solo sirve para mantener un clan y asesinar, sino que también para procrear. La felicidad que siento nunca la había experimentado, tengo unas ganas enormes de matar a alguien, lo siento, muchos manifiestan su felicidad de una manera y yo de esta. Tomo el arma que tengo en la mano y comienzo a jugar con ella mientras veo a los dos motorizados que querían asesinar a mi mujer y que hirieron a Terzo, que por cierto, ya se encargó de torturarlos; arrancó sus dedos y le mutiló una pierna al otro, pero sin embargo ninguno de ellos han querido hablar. «Querían ver al Demonio» —Dile a Anna que le prepare un té a estás maricas

