Él es mío - parte 2

1666 Words
Llevo dos meses viviendo con la familia. En general, ha sido una experiencia agradable, la nueva normalidad a la que me he acostumbrado y aceptado. Dominik es caballeroso, atento, amable. Siempre dispuesto a ayudarme, a resolver cualquier inquietud que tenga con respecto a una asignatura. Me masturbo cada maldita noche, su rostro y cuerpo es todo lo que evoco durante mi pequeña sesión nocturna. Me mojo tanto que cada día me resulta insoportable entender que no significo lo mismo para él. Su matrimonio es estándar, su esposa cumple su rol y él igual. No veo pasión, no los escucho coger en las noches. Cuando intercambian miradas o se tocan lo hacen de manera tan mecánica que me da la impresión que su matrimonio está estancado. Creo que ambos se acostumbraron a la rutina, pero no se aman. En una situación de tal calibre se esperaría que Dominik tuviera una aventura con alguna perra, lo cual no aplica. Cumplía sus labores y llegaba a casa a la misma hora. De vez en cuando se iba con sus amigos a jugar futbol, pero eso es todo. Lo espío dándose un baño cada vez que llega de sus partidos. Usa el baño del pasillo para no molestar a su esposa, lo que me permite apreciar su cuerpo amoldado y musculoso. Sus pectorales duros, su abdomen marcado, sus brazos y piernas torneados. Me muerdo el labio cada vez que aprecio su trasero firme, y su pene... carajo, largo, grueso, el glande rosado y gordo. Suelo tocarme mientras lo observo tocándose, lo hace cada vez que toma una dura. Eso significa que su vida s****l no es tan activa, lo cual es una lástima, sigue siendo atractivo y joven. Tiene alrededor de cuarenta años, aún así está en una pieza. así, Gime y echa su cabeza hacia atrás, gruñendo una maldición mientras el semen se desperdicia contra los azulejos. Cintas blancas y espesas derramadas. Me gustaría estar de rodillas y tomarme su semen, tragar cada gota. Todos los días me lleva a la escuela, no me desagrada, es un buen lugar; sin embargo, no he logrado integrarme como desean. No tengo amigos y no tengo intenciones de hacerlos. Solo quiero ser amiga de Dominik, follarlo y que se corra dentro de mí. Ansío cada pulgada de su v***a en mi coño palpitante, que justo ahora que estamos llegando a la escuela, aprieto los muslos y suspiro para disipar mi cabeza. —¿Cómo te tratan en la escuela? pregunta con una sonrisa preciosa. —Bien, sin novedades—respondo con ese ridículo sonrojo que resalta mis pecas. —Sabes que puedes contarme lo que quieras, ¿verdad? —Claro—Si tan solo pudiera contarle lo que pasa por mi cabeza cuando lo tengo cerca, me abandonaría en alguna estación. —Si surge algún inconveniente, si alguien intenta meterse contigo, cuentas conmigo para defenderte—Coloca su mano sobre mi hombro y tiemblo de gusto—. Estoy aquí para protegerte. Sus ojos son tan cálidos, su mirada es sincera. Todo dentro de mi hierve por su toque. Me cuesta soportar lo que siento, creo que explotaré en algún punto. —Luces bien en ese vestido—Sus ojos se encuentran con los míos, y por unos segundos, veo algo parecido a inquietud, cómo si temiera decir algo que pudiera ofenderme. Llevo un vestido veraniego de flores, ajustado a mi cintura y pechos. Lo compré para él, me alegro que note que lo he usado. —Gracias. Pensé que no sería de mi talla. —Oh, nada de eso. Te queda increíble —dice. Sus ojos navegan por mi figura y deseo tanto que quiera meter sus manos bajo mi falda, que lo contempló con descaro. El momento se rompe cuando aclara su garganta, se aparta con el ceño fruncido y enfoca su mirada hacia adelante. —Ten un buen día—indicó triste por su distancia repentina. —Igualmente. Me congelo cuando se aproxima a mí y vez besa mi mejilla. La primera vez muestra un gesto tan tierno hacia mi. Siempre mantuvo la cordialidad casi como si fuera una extraña, por lo que no reaccioné pronto, salvo por enrojecer como un tomate, sin dejar de mirarlo. Me toma unos minutos recuperar la razón, incluso la respiración. El rastro de su beso continúa vivo en mi mejilla, latiendo como lo hacen mi coño. Me bajo del vehículo y corro hacia la escuela con una sonrisa de auténtica felicidad. Me ha besado en la mejilla, por iniciativa propia. Es un comienzo. ***** Debo admitir un secreto, no soy del todo fiel a Dominik. Y eso es en parte su culpa, porque siempre estoy caliente a su alrededor, como una perra en celo. Y hoy, estoy desbordada. Por eso, recurro al único compañero de escuela con el que interactúo. Un mal necesario para llegar a casa completamente mansa, como si la lujuria fuese sustraída por pequeñas porciones gracias a las atenciones de Mike. Es m*****o de fútbol americano, es grande, atractivo, tiene novia. No me importa, hace que me corra, es todo lo que me interesa. Estamos en un salón en medio de un pasillo deshabitado, por lo que puedo gemir como la zorra que soy sin problemas. Sus dedos se deslizan por mi coño húmedo sin dificultad, lucen relucientes debido a mis jugos. Mis piernas bien separadas le dan espacio para disfrutar de su toque. Nuestros labios se juntan en un beso lascivo. Nuestras lenguas juguetean entre sí. Se desliza en mi boca y luego succiona mi labio. Mi mano masajea su pene. Es normal, no tan grande como el de Dominik, pero funcional. No he dejado que lo meta en mí, me ha rozado un par de veces con su glande hasta hacer que me corra, pero nunca me ha penetrado con su v***a. —Ya te vas a correr—resalta con entusiasmo, sus dedos me invaden, su pulgar se encuentra con mi clítoris hasta hacerme gritar. Con su mano libre, baja la parte delantera de mi vestido, revelando mis pezones duros. No demora en succionarlos y morderlos. Gimo contra sus labios y aprieto su circunferencia venosa. Muevo mi mano con rapidez, estimulando el glande. Gruñe y entierra sus dedos con firmeza en mi coño, llevándome al orgasmo. —Eso es... me aprietas tanto—susurra sobre mis labios mientras convulsionó alrededor de sus dedos—. Εstas tan mojada y ceñida. Quiero venirme dentro de ti. Por muy tentador que suene la idea, niego con la cabeza. Solo me interesa el semen de Dominik, no quiero a nadie viniéndose dentro de mí. —Estás cerca, ¿no es así? —repongo afianzando mi agarre sobre su polla. —Sí, princesa. Estoy jodidamente cerca—Mece sus caderas en busca de su liberación—. Quiero llenar tu coño rosado de semen. —No, no puedes—contesto con voz dura, masturbándolo, gimotea y sigue mi ritmo. con furor. —Entonces déjame marcarte—dice—. Déjame correrme sobre tu vientre. —Está bien—accedo porque lo hemos hecho muchas veces. Aleja mi mano de su pene, su largo roza mis pliegues incesantemente. Nuestros ojos se encuentran y por un instante, quiero que me penetre, quiero que me llene por unos segundos para calmar nuestra ansiedad. Sin embargo, no lo verbalizo, me gusta el roce de su glande sobre mi clítoris, lo que podría llevarme a otro orgasmo. Se detiene de golpe, coloca la punta sobre mi entrada. Con una sonrisa maliciosa, amenaza con penetrarme. Niego nuevamente, no es lo acordado, pero siente mi necesidad por el brillo que hay en mis ojos azulados, —Lo quieres tanto como yo entierra su glande y se queda quieto—, Necesitas ser llenada por una v***a dura como la mía. Eres una perrita muy caliente, quiero darte tan duro que te parta en dos. —No lo metas completamente—resopló cuando mete más centímetros en mi—, Así está bien, —Está bien, si eso es lo que quieres. Envuelve su mano sobre la parte que no ha introducido, entra y sale de mi controlando la proporción con la que me penetra. Me arqueo porque se siente bien, mi coño lo aprieta y me mojo mucho más. Sus labios vuelven a mis senos y chupa fuerte, me arranca un grito y luego, sin previo aviso, me llena por completo. Lo miro casi complacida, porque, aunque lo quiera negar, se siente increíble. Ha pasado mucho desde que tuve una v***a, después del abuso, no me permitía ser tocada; hasta ahora. —Eso es, no me moveré—indica con voz apretada. Quiero sentir tu coño por completo. Se siente jodidamente bien, Beth. —Sí, me llenas bien—Lo beso y susurró -Córrete afuera. Embiste rápido, furioso. Me sostiene de las caderas para afianzar sus penetraciones. Su pulgar regresa a mi clítoris y me lleva al orgasmo. Lo comprimo entre mis paredes húmedas de tal manera que sé que terminará. Empuja unos minutos más, jala mi cabello con fiereza, lame mi cuello y deja un beso fuerte en la zona. Tras un par de segundos, sale de mí y expulsa el primer chorro sobre mi vientre. —Mierda, sí—Sacude su v***a y varios chorros salpican mi vientre. Es caliente y sucio. Me gusta. Me agarra de las mejillas y muerde mi labio inferior. Se aparta y lame mi boca en un gesto posesivo. —Eres la perra más rica con la que he estado. Quiero follarte como se debe. Limpio mi vientre y sonrió. Aunque le permití penetrarme, no es algo que quiera repetir. —No volverá a pasar—le informó—. Tendrás que venirte dentro del coño de tu novia. Lo demás continuará sucediendo mientras no lo arruines. Arreglo mi vestido y sigo mi camino. Estoy tranquila, al menos, por ahora. Sé que cuando llegue a casa y la noche sobrevenga, me vendré en nombre de Dominik. Justo como lo hice ahora.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD