CAPITULO XV
EL OBJETIVO CUMPLIDO
La iglesia había dispuesto que algunos de los niños que estaban en orfanatos sobrepoblados se fueran a la ”Casa del buen Samaritano”, así desde muy temprano comenzaron a llegar autobuses de otros pueblos cargados de jovencitos sin hogar que encontrarían en este lugar la atención, la preparación y el amor que tanto les hacía falta. Ya el personal estaba listo y dispuesto, encabezado por Abril, la hija de Esteban quien en un principio se había negado rotundamente a formar parte del proyecto ahora estaba muy emocionada porque por primera vez se sentiría útil a pesar de su enfermedad. Kelly y Felipe, su marido vestidos de gala recibían a sus invitados, los empresarios que voluntariamente se unieron a la causa. Vicky y Esteban ayudaban con la organización junto a Gina y Richard. De igual forma Edward, Alex, Christian, Edimar y Jeremy, Samantha y su esposo, Anderson, los sacerdotes Samuel y Sebastián estaban muy ocupados finalizando cada detalle, la gente del pueblo se había sumado a aquella celebración que se iniciaría con una eucaristía. La gente más colaboradora de la iglesia y algunas religiosas estaban presentes apoyándolos con su experiencia en el tema, solo Javier y Estephany, hija de Vicky estaban ausentes.
La hija de Vicky y David se encontraba en avanzado estado de embarazo y no había podido viajar para acompañar a su madre y su familia en esta fecha tan importante, pero el caso de Javier era diferente, poco a poco la depresión lo atrapaba, tanto que su hermano y su cuñada le suministraron un somnífero para que pudiera descansar.
Anderson como siempre estaba muy atento a todo lo que sucedía sin perder detalle, tan emocionado y nervioso como todos los demás. Durante la ceremonia de apertura todos los presentes disfrutaron por igual, los empleados se ubicaron en sus puestos de trabajo y los niños se instalaron en su nueva casa; las golosinas, los payasos, las atracciones culturales y los regalos hacían de aquella ocasión un recuerdo inolvidable para los pequeños huéspedes.
Los años estaban atacando la salud y la vitalidad de los primeros inquilinos que habitaron esas instalaciones, la edad traía consigo tantas experiencias, historias, recuerdos como también tristezas, quebrantos, padecimientos. Edward no se escapaba de tal realidad pues el forzar la visión haciendo por tanto tiempo sus maravillosos trabajos de diseño gráfico se le estaba debilitando su capacidad ocular por lo que hacía unos años requería el uso de lentes correctivos, pero además de ésto comenzaba a presentar dolor en las articulaciones, después de tantas visitas al médico y la práctica de pertinentes estudios se le diagnosticó Artritis reumatoidea hacía apenas unas semanas, pero aun con sus problemas de salud estaba siempre presente dando todo lo mejor de sí para que las cosas salieran a la perfección, trabajando, ayudando a los demás, haciendo reír a todos con sus ocurrencias aunque fuera en medio de sus dolencias y entre la preocupación de su familia él estaba siempre de muy buen humor.
Después que terminaron los actos de inauguración del orfanato, quizás por causa del estrés y de tanto trabajo Edward no podía caminar por un fuerte dolor en las piernas, pero se mantuvo oculto para no incomodar a los demás, pero a la hora de regresar a sus casas Edimar y Jeremy fueron a buscarlo pues hacía ya largo rato que no lo veían, a la tarea se unieron Kelly, Gina y Alex quienes lo encontraron sentado en uno de los asientos de concreto en lo más lejano del patio.
_ ¿Por qué estas escondido?_ Preguntaba Kelly
_ ¡Yo no estoy escondido! ¡Cansado nada más y aquí puedo descansar tranquilo!
_ ¡Ya nos vamos! ¡Vente con nosotros! _ Invita Gina tomándolo por la mano pero al intentar moverlo de su asiento Edward gime de dolor y enseguida se dieron cuenta que él no se sentía bien
_ ¿Desde cuando tienes ese dolor tío?_ Pregunta Alex preocupado
_ ¡Eso no es nada nuevo, ya se me pasara como siempre!
_ ¿Quieres que te llevemos al hospital?_ Interviene Kelly
_ ¡Ya! No es para tanto ¡Solo búscame un bastón para levantarme!_ Decía Edward riéndose.
_ ¿Te estas tomando el tratamiento?_ Interroga Gina llamando con señas a Edimar quien enseguida se acercó acudiendo al llamado.
_ ¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal? ¿Tomaste tu medicina cuando te venias?_ Pregunta desesperada la hija.
_ ¡Sí, no te preocupes! Después que me levante todo estará bien… ¡Bueno, ya nosotros construimos el orfanato y ahora a ustedes les va a tocar hacer el ancianato! _ Dice refiriéndose a Alex.
_ ¿Ancianato? ¿Y eso para qué?
_ ¿Dónde crees que vamos a parar nosotros? Ya estamos llegando al punto crítico de la vida.
_ ¡Serás tú que ya te sientes anciano!_ Responde Kelly_ ¡Yo todavía me siento joven y con ganas de hacer muchas cosas!
_ ¡Yo también quiero hacer muchas cosas, como por ejemplo ponerme de pie para empezar!
Jeremy se acerca y junto a Alex ayudan a Edward a levantarse y caminar hasta el vehículo que lo llevaría a su pequeño apartamento donde vivía solo, pero Edimar y Kelly se quedaron con él esa noche acompañándolo. Aunque el dolor no se había extinguido por completo al día siguiente Edward regresó a “La Casa del Buen Samaritano” para compartir con los niños, estaba muy tranquilo pues su empresa caminaba por buen camino bajo la dirección de su hija Edimar, allí se encontró con Esteban y Gina quienes estaban asegurándose que todo funcionara correctamente, al verlo llegar le preguntaron por sus dolencias pero como siempre seguía haciendo chistes y comparaciones alocadas de su padecimiento que no dejaba claro cómo se sentía, sin embargo al verlo moverse y caminar casi sin problemas se quedaron un poco más tranquilos. Uno de los trabajadores del orfanato les recomendó una doctora especialista en la enfermedad de Edward.
_ Es una excelente profesional, seguramente le conseguirá a Eddy el tratamiento ideal que alivie sus males y lo haga sentir mejor._ Esteban y Alex conversaron con el enfermo para acompañarlo a visitar esta nueva opción buscando mejores alternativas a sus dolores a lo cual él estuvo siempre dispuesto, así que acordaron llamar y concretar una cita lo antes posible.
Javier había estado dormido por mucho tiempo y al levantarse se encontró de nuevo con la triste realidad que lo acongojaba. Vicky trataba de atenderlo de la mejor manera sin hacerle preguntas pues a todos les intrigaba el saber donde estaba oculto por tanto tiempo que no se habían podido comunicar con él, Samantha había llegado verlo pues hacía meses que no sabía de su padre, al reencontrarse con su hija esta se lanza sobre su pecho para abrazarlo. De nuevo se repite el dolor del día anterior y la vergüenza que sentía ante sus hijos por todo lo que pasó en su ausencia, pero ambos necesitaban aquel abrazo y en medio de su tormento estrechaba fuertemente a su primogénita queriendo entregar en ese instante el valor, la fortaleza y la resignación que ni siquiera él mismo tenía. Pasaron algunas semanas y Esteban seguía sin preguntarle nada a su hermano, suponía que con los días el mismo les contaría su historia y sus motivos. Cada cierto momento Javier se veía sumergido en sus pensamientos con la visión perdida, dejando escapar por ratos algunas lágrimas que delataban su profundo sentimiento de culpa y remordimiento.
Por otro lado, la relación de Edimar y Jeremy estaba muy bien sustentada, ambos tratando de que Edward se fuera a vivir con ellos pero éste siempre terminaba evadiendo el tema, a ellos les preocupaba sus continuas dolencias y temían que algo más fuera a sucederle durante la noche y él no pudiera pedir ayuda, pero el hombre sabía perfectamente que hacer, cumplía con su tratamiento médico a cabalidad y evitaba realizar esfuerzos que pusieran en riesgo su movilidad y le provocaran esos agudos e insoportables dolores. En vista de tal situación Anderson quien vivía con Esteban y Vicky se mudó con Edward para acompañarlo, así alguien estaría pendiente de él, pero el enfermo a quien debía atender pasaba la mayor parte del día en el orfanato, aunque realmente allá no hacía nada más que cantarle a los niños y enseñarles a tocar la guitarra cuando sus articulaciones se lo permitían o contarles cuentos se sentía muy a gusto, Alex y Abril pensaban que su tío Eddy ya no quería alejarse de esa casa.
_ ¡Tal vez deberíamos pensar en darle al tío una habitación aquí, así no tendría que ir y venir todos los días! _ Comentaba Abril a su hermano.
_ ¡Eso sería como tenerlo prisionero en este lugar!_ Responde.
_ ¡Pero es él quien no pretende dejar la casa! _ Exclama Abril un poco preocupada. _ Todos se fueron a vivir lejos sin problemas, vienen y comparten un rato ¡Pero no todo el día, ni todos los días! ¡Lo del tío Eddy me parece algo obsesivo, tanto esfuerzo que hace para venir a pesar de su enfermedad!
_ ¿Y así quieres darle una habitación aquí?_ Contesta Alex. _ Yo creo que deberíamos hablar con él o hacer que mi padre lo haga, después de que la Dra. Mariela lo atienda y vuelva a sentirse completamente bien y sin dolores, que lo invite a viajar a conocer lugares, que salga con tío Javier y se pierda por meses,… ¡Que disfrute! ¡Que se despegue de todo esto!
_ ¿Tú crees? ¡Piénsalo bien! Si en verdad él quisiera eso no tendría que esperar que alguien lo llevara de la mano. No se… se hubiera ido antes de que su artritis estuviera a este punto.
_ ¡Puede que tengas razón! Pero también debe sentirse muy solo, viudo por un lado y por el otro Edimar su única hija ya no está viviendo con él, a lo mejor ve en estos niños a la familia que siempre quiso tener y desea disfrutarlos aunque con eso se pierda de todo lo bueno que puede encontrar allá afuera.
_ ¡O tiene miedo! De que un día ya simplemente no pueda valerse por sí mismo y se encuentre solo lejos de su familia, aquí está seguro y acompañado, sabe que nadie lo va dejar sufrir más de lo que el mismo decida.
Cuando se reunía la familia en cualquiera de las viviendas Vicky y Gina insistían en que Edimar y Jeremy debían casarse como siempre se había hacho en la familia pero ellos por alguna razón no emitían comentarios al respecto sin embargo ante el acoso de sus tías la joven reaccionó.
_ No todo debe ser matrimonio, hay parejas que no se han casado y son muy felices.
_ Pero también habemos muchas otras que afianzamos el amor por medio de la bendición de su hogar, o que recibimos esa bendición antes de pensar en traer hijos al mundo_ Exclamaba Vicky.
_ Ustedes están muy jóvenes y aun no tienen a sus hijos ¡Imagínense lo hermoso que es recibirlos en un hogar bendecido como se debe!
_ ¡Felipe y la tía Kelly no se casaron y viven tan felices como cualquiera de ustedes que si lo hicieron, eso demuestra que no es necesario!_ Interviene Jeremy
_ Pero tus padres y los de Edimar estaban unidos en matrimonio cuando ustedes dos nacieron, ese es el ejemplo que deben seguir no el de Kelly. Además ¿Qué dirían Robinson, Tifanny o Itsamar de su concubinato?
_ Pues no creo que digan nada, estén donde quiera que estén seguro pensaran que lo más importante es que seamos felices ¡Si no pregúntale al tío Eddy!
Kelly por un momento se sintió incomoda con lo que salía a relucir en aquella conversación, sobre todo en lo que a ella se refería y a solas conversaba con su marido.
_ ¡Yo creo que tienen razón! Yo quiero ser un buen ejemplo para ellos y parece que solo se fijan en lo que no hago bien para copiarlo. Yo creo que ya es tiempo de casarnos, han pasado muchos años y tú siempre estas a mi lado en las buenas y en las malas, apoyándome y ayudándome ¡No me parece quieras irte!
_ ¿En verdad eso es lo que quieres?_ Pregunta Felipe admirado.
_ Si, ¡Creo que es lo correcto y este es el mejor momento!
Felipe solo se sonrió sin decir nada pues todavía creía que su compañera cambiaria de opinión en cualquier momento, a pesar que siempre tuvo la leve esperanza que el día de su boda con Kelly finalmente llegara aún no se sentía confiado y no quería hacerse tal ilusión.
Como siempre los recuerdos memorables de pronto salían a relucir durante la velada al igual que las bromas y las risas, de esta forma terminaban los días y se preparaban para enfrentar las experiencias del día siguiente al llegar cada quien a su casa. Javier sumergido en su pena caminaba como sonámbulo por la casa de su hermano tropezando a diario con la retentiva de todo lo que vivió con esposa, aquellas evocaciones que lo atormentaban sin poder evitarlo, tanto que una noche se llenó de valor para contarle a su hermano lo que tanto lo ahogaba y lo torturaba por dentro:
_ Yo estaba viviendo una ilusión con una joven que conocí hace tiempo, por eso usaba mis exposiciones como excusa para estar fuera por tanto tiempo, mientras Claudia se moría yo estaba disfrutando con otra mujer.
Esteban inclina su cabeza al oír lo que su hermano contaba y permanecía en silencio hasta que Javier terminó de relatar todo lo acontecido, entonces con una sonrisa burlona y los ojos llenos de lágrimas levanta el rostro y luego de un rato responde:
_ ¿No podías haberme evitado este mal rato? No te puedo decir que te entiendo, porque no es cierto, tampoco te voy a apoyar tanto descaro ¡Me decepcionaste hermano!... Sabiendo que Claudia había salido de una lucha de tal magnitud no solo la dejaste sola sino que la cambiaste como quien cambia un artefacto que ya no sirve por uno nuevo y después de todo lo que hiciste regresas con regalos como si nada hubiera pasado…¡Me das lástima!
_ Yo me enamoré como un tonto, no fue algo que hubiera planificado…yo amaba a mi familia, a mi esposa, pero no se puede luchar contra los sentimientos ¡Tú lo sabes!
_ ¡Eres un verdadero idiota!, perdiste a tu mujer, a tus hijos que ya no te quieren como antes y estas a punto de perder a tu hermano, además si se puede luchar contra los sentimientos si se quisiera. ¡No podías dejar de estar con tu amante pero contra eso no te interesaba luchar, era más conveniente ir en contra de lo que sentías por tu familia!
_ ¡Perdón! Yo sé que me equivoqué y no hay como remediarlo, esta culpa me está matando ¿Es que acaso no te das cuenta?_ Gritaba Javier entre llanto de arrepentimiento. Esteban reconocía el dolor que agobiaba a su hermano y no tuvo valor de seguir con reclamos esperó un rato mientras escuchaba cada palabra que le decía el angustiado hombre y luego simplemente se levantó y salió de la habitación. En unos días Javier recoge sus cosas para irse de la casa de su hermano pero este lo detiene.
_ ¡No tienes que volver a irte! Nada remedias con eso_ Le dice.
_ Necesito escapar de todo esto y aclarar mis ideas y buscar mi propio lugar… ¡Tranquilo no voy a buscarla, no podría!
_ ¡No quiero que te vayas pensando que soy tu enemigo! Si estas decidido a irte de nuevo solo quiero que no cometas tantas burradas, ya no estás en edad de eso y también quiero recordarte que puedes venir cuando quieras ¡Somos hermanos! Y nunca nadie sabrá por mi boca lo que me confiaste, es tu asunto y solo tú decides cuando y a quien se lo haces saber.
Ese día Javier despide de sus hijos, el resto de la familia y se aleja aclarando que cuando la tristeza se haya ido y tenga su propio hogar volvería para invitarlos a compartir en su casa. Durante el viaje recibe una noticia que le aclaró el panorama, su padrastro había muerto durante una intervención quirúrgica. En el momento solo pensó en la posibilidad de volver a estar con su madre después de tantos años, Angélica ya muy mayor había quedado a cargo de las haciendas de su marido pero ella no quería continuar con eso, quería vender todo y apartarse de aquello que le recordara a su difunto compañero por eso llamó a su único hijo para que le ayudase a deshacerse de las propiedades y comprar una casa pequeña donde pudieran vivir los dos. Javier hace lo que su madre le pide y se va a vivir junto a ella mientras que adquiere un apartamento cerca para su hija y su yerno, él reconocía el esfuerzo de Reinaldo de trabajar para su familia en los talleres de su empresa pero sabía por experiencia propia que esa no era su vocación y quiso ayudarlo para que se dedicara a su arte, para lo cual era muy bueno, por Christian no se preocupaba tanto pues entre él, su sobrina Carolina y Abril estaban a cargo de la comercializadora obteniendo importantes ingresos por lo que Esteban se había retirado a descansar y a disfrutar de su matrimonio.
Esteban aun no entendía como su hermano había caído tan bajo al punto de abandonar a su familia de ese modo, él en cambio se preocupaba tanto por hacer lo mejor para la suya siempre pendiente de todos a pesar de sus problemas cardíacos que casi había aprendido a tolerar. Abril había cambiado totalmente su vida y su forma de pensar, aquella triste enfermedad había sacado de ella la fuerza, la entereza y la humanidad que ni ella misma sabía que podía poseer, se sentía muy bien consigo misma y eso lo notaba toda su familia con mucho agrado, sobre todo su padre que era quien más sufría por su situación. Esteban constantemente veía el peligro que significaba para su hija el exponerse a cualquier otro virus ya que podría morir si contraía otra enfermedad, no era fácil pensar que los fármacos la protegerían de este riesgo por mucho tiempo. Pero el miedo también consistía en lidiar con aquellos niños todos los días, aunque ella se encargaba específicamente de la administración no descartaba el hecho de que su patología podría ser contagiada en cualquier descuido, aunque el Padre Sebastián se mostraba muy seguro de que si se cumplía las normas correspondientes Abril seguiría trabajando allí sin problemas había también el temor de que las autoridades descubrieran el caso y tuvieran que removerla de su trabajo, eso provocaría en aquella mujer una depresión que posiblemente no podría soportar, sin embargo ayudaba también en la empresa de su padre muy motivada. Estos pensamientos se cruzaban a diario por las mentes de Esteban y Alex quienes retomaban la confianza gracias a sus parejas y el apoyo que siempre les habían prestado.
Cada día era una aventura en el orfanato, era un nuevo aprendizaje para todos y cada uno de los miembros de aquella recién nacida familia, los sacerdotes de las ciudades cercanas visitaban el lugar cada semana para constatar el buen funcionamiento del lugar y siempre se retiraban complacidos y muy sonrientes con todo lo que este maravilloso lugar brindaba a los niños, a menudo Esteban, Vicky, Gina y Edward recibían elogios manifestado de diferentes maneras, muchas veces en donaciones de insumos materiales, alimentos o en dinero que invertían en el bienestar de sus protegidos y como siempre también estos logros se celebraban en familia basados principalmente en una espectacular comida cortesía del chef renegado de la familia quien no había perdido la costumbre de llegar a la cocina solo en ocasiones especiales sabiendo que sorprendería a todos con su menú.
Estos diciembres eran algo singular para los huérfanos de “La Casa del Buen Samaritano” constantemente descubrían tantas cosas que el de no tener padres empezaba a disiparse, recibían regalos de tanta gente, ropas y juguetes, Un inmenso y fantástico árbol de navidad adornaba la entrada las luces cubrían la mayoría de árboles frutales que estaban en el patio. Tantos adornos les hacía saber a los niños que tal época era realmente importante por eso cada año la esperaban ansiosos. Esta tradición permanecía intacta en cada una de las viviendas de los primeros habitantes de aquel lugar, ya no era tan grande el pino que se adornaba ni se reunían todos en una misma casa para esperar la navidad y el año nuevo pues cada quien tenía su familia por aparte sin embargo varios de ellos acordaban reunirse en una misma casa para tratar de estar juntos en estas fechas.
Anderson, seguía escribiendo a diario la historia que más le había emocionado, la de su gente. Cuando hablaba con Gina al respecto se preguntaban por qué tuvo que pasar tanta desgracia en la familia y no encontraban la respuesta que los tranquilizara, Vicky y David por ejemplo ¿Porque tendrían que sufrir tanto?
_ Esteban y Vicky estaban destinados a terminar juntos ¡Pienso yo!, pero cuando se fueron a vivir solos la primera vez ya él no podía darle hijos y ella tampoco lo amaba lo suficiente en ese momento, David en cambio le dejó una hija y se fue dejando así una semilla que haría crecer su descendencia y además era la pieza que les hacía falta a Esteban y Vicky para ser felices, pero Eddy, Kelly y yo… ¡La verdad no sé!_ Analiza Gina en su conversación con el joven.
Ya Anderson se conocía las vivencias de cada uno de sus tíos y no dudaba en relatarlas en su obra, cada vez se enamoraba más de su trabajo, era tanta su emoción que la idea de vender el libro ya no le importaba, disfrutaba escribiendo cada capítulo e imaginando cada experiencia como si estuviera presente o a veces como suya propia y esto lo llenaba: “Que astuto fue mi tío Edward”, “Pobre tío Esteban, como debió haber sufrido”, “¡Dios! Kelly, eres mi ídolo… todo lo que viviste y aun estas aquí con tanto aplomo sonriendo y apoyándonos”, “¡Eras tremendo papá, quien lo diría!”…Aquellas preguntas que se hacía durante la narración y las posibles respuestas: “¿Qué cosa tan mala habría vivido la señora Minerva para querer hacer tanto daño?” “¿Cómo un hombre tan inteligente pudo dejarse manipular por alguien hasta ese punto?”…Eran algunas expresiones que se dejaban escuchar mientras transcribía la historia en la soledad y el silencio que siempre lograba encontrar estuviera en casa de Esteban o en la de Edward. El joven escritor se esforzaba en reflejar la marcada personalidad de cada uno, los sentimientos que afloraban según la situación a la que se enfrentaban a lo largo sus vidas, disfrutando y sufriendo casi en carne propia las anécdotas divertidas, las preocupaciones, los miedos y las perdidas, sobre todo cuando tocó el duro momento en que murieron sus padres. Fue entonces cuando dejó salir por completo el dolor que reprimía en su interior por todos estos años, fue el punto más difícil de su relato, corregía, borraba y volvía a comenzar una y otra vez por varios días, se había convertido en el obstáculo que no le dejaría continuar, entonces decidió hacer una pausa y olvidarse del asunto por un tiempo a ver si las ideas fluían o terminaría por desistir de la idea de plasmar la historia para darla a conocer. Era para él algo difícil hablar de la usencia de Robinson y Tifanny ya que nunca se sintió realmente huérfano, gracias a su parecido con el pequeño difunto Jonathan, Esteban y su esposa se dedicaron por completo a cuidarlo y protegerlo así que Anderson nunca pudo verlos como simples tíos sino más bien como sus padres adoptivos.
Durante una misa en el orfanato Anderson se acercó a su primo el Padre Samuel y le contó su problema, necesitaba desahogarse, buscar un consejo y su hermano Jeremy no estaba en el país para contárselo, él siempre andaba en sus competencias deportivas de un lado a otro y pocas veces podían conversar, el tiempo que le quedaba cuando estaba en casa lo invertía en su pareja Edimar y en reuniones con la familia. Samuel le dijo cosas que le ayudaron a levantar el ánimo y las ganas de seguir en su lucha, pero no fue sino hasta que logró hablar del tema con su hermano que se despojó de aquel sentimiento que le impedía concluir este capítulo tan difícil de su libro.
_ ¡Puedes hacerlo! Hazlo por ellos, eras muy pequeño cuando partieron y quizás no los recuerdes como yo, pero yo confió en tí, todos confiamos en tí y en tu talento para terminar este trabajo. Haz pasado todos estos años en eso, no creo que valga la pena renunciar a estas alturas, sólo escribe las cosas como las sientes, como crees que pasaron ¡Como sabes que pasaron!_ Le aconsejaba Jeremy a su hermano, sin embargo, Anderson se tomó su tiempo, salió de su escondite y se relacionó más con otros jóvenes de su edad. En una de las fiestas donde estaba se encontró nuevamente con aquel periodista que lo había motivado a escribir y conversaron largo rato del tema, En unos días Anderson le envió una copia de la parte que del trabajo que estaba adelantada recibiendo muy buenos comentarios y una que otra corrección y sugerencia que no dudó en acatar.