Yasserley. Miro las flores que le volvieron a mandar a Aye con ganas de hacerlas mierda y hasta de quemarlas, hace una semana justa llegaron las otras, me mira alzando las cejas porque ella me aseguraba que no iban a mandar más y acá hay otras más con una tarjeta diciendo que no puede dejar de mirarla y ver que cada día está más hermosa que el día anterior y que se siente muy mal por mirar a una mujer casada, pero que si le diera una oportunidad seria el hombre más feliz de la tierra, quedo mirándola que de nuevo sonríe avergonzada por las pelotudeces que dice la tarjeta y que no puedo creer que a ella le guste que le digan eso. —Ahora sí. —las agarro sacudiéndolas y casi dejándolas sin hojas y voy al ascensor. —¿Yas qué haces?. —aprieto el botón y ella como todos en el piso me miran

