Yasserley. Me despierto por los ruidos que hace Savsa, gorgotea llamándonos, pero espero hasta que ya pasa a un casi llanto si no se va a acostumbrar a que cualquier cosita debemos correr por ella, estoy cansadísimo, agotado sería el caso, pero cuando tienes un hijo tan pequeño no existe el cansancio, debes pararte y seguir y por más que estés en un sueño hermoso debes dejarlo y correr por ellos y sus necesidades. Me giro en la cama y así levantarme para ir por ella, pero Aye se levanta más rápido que yo y la alza dándole un beso para ver si así se calma un poco, camina para todos lados intentando de que vuelva a dormir, me quedo sentado en la cama mirándola en su rol de madre que le está costando lágrimas interminables de cansancio y enojo por no poder con su hija, cuando Savsa cumplió u

