ATRACCIÓN.

2169 Words
Narrador. La noche se fue poniendo fría y una tormenta arreció; Luigi esperaba su oportunidad, en el momento que sus sentidos percibieron que era ya de madrugada y no había nadie cerca, se concentró en el cielo, en el momento que lo vio iluminase por una centella acomodó sus huesos dañados y el sonido del trueno fue más fuerte que los chasquidos, ahora estaba completamente recuperado, de un salto estuvo fuera del pozo, con su super velocidad fue muy fácil estar dentro del castillo, de hecho los guardias dormían. Muy contento pensó que, si la chiquilla fuera tan fuerte no necesitaría guardias y esto que se duermen como si nada, no podrían cuidar ni sus propias vidas. Luigi percibió el aroma frutal de Angelina y se dejó llevar por él, llegó a los aposentos de la reina y sigiloso se acercó, y estaba dormida, era en verdad un bello ángel, una hermosa mujer, inspiraba ternura y lujuria, todo al mismo tiempo. Se acercó un poco más y soltó un ahogado suspiro al ansiar tocar sus mejillas, sus labios y después, delinear con las yemas de sus dedos los delicados párpados. El rostro de esa endemoniada mujer le pareció perfecto; y la túnica bordada, que se le había pegado al cuerpo y marcaba el pliegue entre sus piernas, le permitía adivinar la forma de su sexo. Luigi debía recordar el propósito por el cual estaba aquí, sin embargo, su mente estaba por completo nublada, los labios gruesos y hermosos de Angelina estaban apenas entreabiertos, trago grueso al imaginar que sus pezones podían ser del mismo color rosáceo que sus labios, el deseo le había invadido con fuerza, casi dolorosamente, y ahora le incitaba de forma cruel; ella se movió solo un poco dejando exhibir su cuello largo y elegante, ya una erección en toda regla tenía en sus pantalones y palpitó en cuanto ella dio un pequeño gemido, no obstante, detrás de él otra voz femenina dejó escapar el aliento por la impresión de verlo tan cerca de Angelina, había aparecido en una milésima de segundo, Luigi la vio, también era una mujer hermosa y no pudo concentrarse en nada más. Angelina abrió los ojos y eran de fuego, Luigi se tensó decidido a dejar fluir su poder y sacar las cadenas, pero Angelina se movió a una velocidad pasmodica. La acompañante tomó la posición defensiva de los hechiceros y Luigi supo que esta no era su oportunidad de matarla de manera limpia, ya que lo habían descubierto, pensó que seguramente podría hacerlo, pero con un gran alboroto y eso lo sintió indigno de él como príncipe poderoso que conseguiría el reino después de enfrentar a dos mujeres, eso no era lo que querían que dijeran de él, Angelina lo sujetó del cuello arrojándolo al piso con ella sobre él, la fuerza de ella le hubiera hecho trizas la tráquea de un humano común, las manos de Angelina se convirtieron en Zarpas y él escondió su poder de nuevo. —Te voy a matar antes que tú a mí —rugió Angelina y elevó su mano de uñas de fuego brillante y Luigi solo pensó en cómo se escapaba su reino en manos de una mujer que no le da ni al hombro. —Perdón mi reina, no quería matarla, es que eres muy bella. «El descarado se atreve a tutearme» pensó Angelina y se paró, rió para sus adentros, le gustaba su osadía, ese esclavo tenía una mezcla seductora de fuerza y necesidad y él la miraba a sus ojos fijamente: —tengo hambre, quise robar algo de comer, pero olvidé mi necesidad en cuanto la vi tan hermosa, que no pude resistir quedarme impresionado ante su belleza. — A ella se le erizó la piel de solo pensar en castigarlo ella misma, se imaginó dándole par de azotes y negó con la cabeza controlando ese deseo. —¿Cómo escapaste? —preguntó Angelina en voz baja y se enderezó dándole una bofetada cuando recordó que allí estaba Anaga y no debía mostrar debilidad con ese esclavo, Luigi pensó rápidamente, pero no había explicación posible, así que calló—, ¿te ayudaron?, ¿quién fue? —No lo sé… , yo salí, no lo recuerdo. Angelina miró a Anaga. —¿Qué es él?, ¿puedes oler su esencia? —inquirió con duda, ya que Luigi pudo llegar cerca de ella sin ser detectado. Supuso que para ser un humano no debía tener la facilidad de ocultar su aroma o que el mismo sea tan ligero, incluso le costaba escuchar el ritmo de su corazón. Ágata empezó a oler a Luigi y le pareció interesante, —No percibo nada sobrenatural en él —, contestó y sonrió con picardía, Luigi la miró y se preguntó a sí mismo «porque sí ve lo que haré en el futuro, no dice nada» —, aunque, — volvió a decir y Luigi se tensó, pero Ágata le guiñó un ojo de manera chistosa, antes de agregar, —no percibo miedo tampoco; si algo más que estoy segura ya percibiste. El aroma de la excitación del hombre aún se sentía en el aire y Angelina sintió una fuerte electricidad de origen erótico recorrer su cuerpo. —Interesante —murmuró Anaga riendo por lo bajo y Angelina no resistió la burla, cerró el puño y golpeó el rostro de Luigi repetidas veces hasta que de él solo quedó una masa sanguínea lenta. Los guardias llegaron a la puerta de las habitaciones de la reina, no tenían permitido entrar y Angelina, furiosa con todos, ordenó a voz de grito. —Todos los esclavos serán castigados por ayudar a salir a este esclavo y los guardias por permitir que entrara serán ejecutados al amanecer, a este esclavo lo quiero es su catre, ya que el pozo no lo pudo detener, pero ahora estoy segura de que no podrá moverse y dentro de dos días lo quiero trabajando. Narra Luigi. «De nuevo aquí como un imbécil» cuando por fin pueda arrancar el corazón de la chiquilla, jamás diré que esa loca me ha dado dos palizas, claro, ha sido porque se lo he permitido; si no hubiera sido por la hechicera hubiera acabado con esto, en cambio, estoy aquí, una vez más reprimiendo mi magia para no curarme, lo bueno es que su alteza, ordenó ponerme a trabajar en dos días y ahora me alimentan, de hecho me han alimentado bien, tal parece que no quiere que muera, cuando me dejen salir fingiré estar lesionado y aprovecharé la oportunidad para encontrar la estrategia, ya que la cosita deliciosa no es más fuerte que yo, eso es imposible, me niego a creerlo y el solo considerar que quiero medir fuerzas con esa cosita es denigrante, pero tiene muchos jodidos súbditos que dan su vida por ella, porque, sino ¿qué diablos hace una hechicera protegiendo a una emperatriz que ha dominado su pueblo? —La reina esta noche quiere solo a un hombre —, escucho que la desgraciada humana con ínfulas grita. —La reina me ha besado los labios, será mejor que vaya yo, soy su favorito— expone uno lleno de orgullo y los demás lo miran como si él fuera el altísimo. —¿Te beso?, en serio, nunca he podido saborear sus labios— le dice otro con asombro como si se tratara de la gran cosa. —Si, en realidad, nuestra reina nos ha tratado muy bien, aunque no quiso que le brindáramos placer—, lo segundo una esclava y el alboroto en estas catacumbas es impresionante, todos los esclavos brincan, se dan golpes y codazos para quedar adelante y ser elegidos, por favor, sé que es sensual, no lo negaré, quizás es solo que quisiera pensar que mis esclavas también se pelean así por degustar mi v***a. Me río sin pensarlo y todos me ven; «maldición es que yo no me canso de meterme en problemas» —¿De qué te ríes esclavo? —me pregunta la mini embajadora, es que cuando le arranque el corazón a la reina, luego vendré por esta infeliz y desmembraré su asqueroso cuerpo, —Te he hecho una pregunta, esclavo —dijo mientras descargaba el látigo en mí y yo la miré con furia acallando el gruñido de mi lobo que siento en cualquier momento será quién me mate, no resistirá seguir viviendo con esta humillación. —¿Te crees superior acaso?, ¿vas a contestar? —, descargaba el látigo en mí con saña y lo disfruta la perra. —Sí…, —digo apretando los dientes. —¿Si vas a contestar?, o ¿Sí, te crees superior? —Cuando la reina me pruebe, dirá si soy superior —conteste sonriendo con superioridad, todos los esclavos me ven agrandando los ojos y sé que ahora sí me mandarán al foso o me enterraran vivo, cualquier cosa para salir será útil. La mujercita descarga repetidas veces el látigo en mí y mi cuerpo sangra, pero yo solo la miro queriendo arrancarle la cabeza, ya está cansada la débil humana y mi cuerpo sangra abriéndose las heridas que ya no sangraban. —¡Alto! —dice una voz tan hermosa que no es congruente con este asqueroso lugar, todos se tiran al piso pegando la frente al suelo, incluyendo a la humana que me golpea en segundos, yo no levanto la cabeza, estoy de rodillas y la sangre resbala por mis brazos hasta mis manos, veo aparecer unos delicados y hermosos pies femeninos enfundados en unas hermosas sandalias adornadas con hilo de oro y piedras preciosas incrustadas, -son los pies femeninos más bellos que he visto-, solo puedo imaginar chupar cada dedo y pasar mi lengua por la planta haciendo que su entrepierna se humedezca de deseo. Disimulo porque ella puede sentir lo que me provoca y se supone que yo debo estar sufriendo por lo que me ha hecho la humana asquerosa y débil. —No he dado permiso de que maten a este esclavo. — le reprocha y se escucha molesta. «Será que no quiere que otro que no sea ella me pegue» «Vaya, que suerte tienes Luigi» —Mi reina es que…—la estúpida humana respondió con voz entrecortada y no se necesita tener los sentidos desarrollados para sentir su temor. Solo sentí la brisa que hizo el rápido movimiento y la humana gritó, me atreví a ver con cuidado desde mi posición en el suelo y la reina está levantando por el cuello a la humana. —Cuando yo hablo, nadie habla, este es mi esclavo y morirá solo si yo lo ordeno, ¿has entendido? —la humana movía la cabeza de arriba abajo tan rápido que parecía chistosa. «Ángel maldito, será que pretende enamorarme» —Sí…, mmmi Reina —balbuceó la mujer, que ahora no puede ser nada autoritaria, la reina la deja caer al suelo y le dice al primero que ve a su derecha que es el esclavo que vino conmigo, el elfo que me arrojó pan. —Tú, — lo vi temblar — cúrale las heridas—, juro que lo vi sonreír de manera muy imperceptible. —Sí, mi señora—respondió el elfo absolutamente servil inclinando la cabeza, entonces la reina me ve fijamente y yo levanto más mi rostro a verla, ¿por qué?, pues porque yo soy un condenado príncipe real y pronto seré rey, lo sé, también soy idiota, hasta ese momento me doy cuenta de que la hechicera que me delató, amiga de la reina está presente. —Alto —dice la reina y el elfo se detiene, toca su hombro y lo enfrenta a ella, él mantiene la cara agachada. —Eres muy hermoso, a ti no te he probado. —Acarició su rostro, como quien examina lo que se comerá. Gruñí sin poder evitarlo y no es mi lobo, soy yo, no quiero que ella lo toque, ella me ve y sonríe—, baja la cabeza, esclavo —y yo la bajo, maldita sea, yo no puedo ser el perro de esta enana que quiero poseer cada vez que la siento cerca, como si fuera un magnetismo me atrae su cuerpo delicioso y sé que es por su actitud, que la quiero a mis pies, esta necesidad de mostrarle que ella es quien me debe obediencia me hace alucinar de esta manera y para que esto acabe, debo matarla de una vez; ya basta de tanta estupidez, debo aislarla para quebrar su columna como si fuera una astilla—, así me gusta —ronronea, la muy atrevida, es que antes de matarla la haré chuparme la v***a por clemencia, me prometo a mí mismo, concentrado en mis ideas de venganza y ella continúa ajena a mis pensamientos—; cura sus heridas ahora, luego te deseo limpio y preparado para mí. —¿dónde está el hechicero? —, preguntó y el otro esclavo que vino conmigo dio un paso adelante bajando la cabeza.
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