Luego de aquella corta discusión con mi amiga no tenía ánimos de nada. Volvía a mi habitación cuando me encontré a Paula quien últimamente me ignoraba, enviaba los datos de el cliente asignado a mi teléfono y evitaba cualquier cosa que me involucrara. Justo en ese momento la vi apresurar el paso dentro de esos apretados pantalones suyos. -Oye, no podemos seguir así– dije poniendo un pie en el ascensor que ella tomó. Me daba la espalda mientras sus ojos a través de el espejo de la pared, la gente a su alrededor me miraba algo confundida sin saber si entraría o no- Quieras o no debes hablarme, Pau. -Quieras o No es un libro, Triada- se burló mirándome sobre el hombro. Le regalé una mueca triste y ella exhaló de forma exagerada como la diva que era- Va, está bien. Hablemos, sólo unos minuto

