Si algo me había enseñado esta absurda cita con Agni es que entre ambos existe una amistad bastante agradable y compenetrada que por mucho que me gustaría esquivar la realidad me golpea en la cara recordándome lo duro que es estar sola contra la vida. Ambos volvíamos en el deportivo silenciosos, sumido cada uno en sus pensamientos y aunque el encuentro íntimo fue más de índole sentimental a el s****l, y si bien no había tocado mi cuerpo más allá que los primeros encuentros, había tocado en más de un sentido mis fibras emocionales y eso me había afectado mucho más de lo que haría un polvo. -Te comió la lengua el gato- aseguró Agni y le sonreí de medio lado- ¿De verdad tanto te afectó el que hablara de Vikram? No paso a creer que ese bastardo te guste, quiero decir– -¿Cómo puedes saber si

