Miré por última vez la habitación del hospital, mi madre era dada de alta y aunque me alegraba por ella no podía dejar de decirme a mí misma que estaba donde debía estar. ¿Por qué entonces me mantenía forzada a estar en ese lugar, junto a los míos? Mi familia no podía ser un obstáculo a mi paso sino un impulso. -¿Nos vamos? -Lo siento- dije avergonzada. Mi madre estaba en una silla de ruedas por políticas de el hospital. También le esperaba una completamente nueva al llegar a la capital, lo sé porque Vikram me lo hizo saber en una de nuestras conversaciones. Tenía ocho días de haberse marchado y no había un sólo segundo en el que no lo extrañara. Agni por su parte se había mantenido bastante apartado luego de nuestra última conversación. Era una tristeza que no fuese sólo de mí. Vikram

