Con un codazo y una posterior patada hacia atrás, quedé liberada de esas manos opresoras. Cuando me volteé, apuntando la pistola dispuesta a pelear, mis ojos no creyeron lo que vieron. -¿Camilo?- Cuando comprendí que ya no estaba en peligro, me enfurecí.- ¡¿Qué haces aquí?! ¡¿Sabes... sabes lo que hiciste?! Por suerte, me llevó a un lugar aparentemente solo. -Guarda silencio, Melany. -¡No! ¡Acabas de joderla! ¡¿Qué haces aquí, maldita sea?! -Shh...- Con sus manos me indicó que bajara el volumen de mi voz, pero cuando recordé su investigación de mi, la cosa empeoró. -¡No me hagas callar! ¿Sabes que ésta era la mejor oportunidad que tenía? -No me grites.- Me tomó de la muñeca, aún así, me negué a dejarme amedrentar. -¡Me da igual gritarte, Camilo! Acabas de joder... -¡Bueno ya bast

