Realidades disímiles

2664 Words
—¿Dónde estás? —escuchó Anna al otro lado de la línea justo cuando se bajó de su auto de alquiler en el parqueadero del edificio donde tiene su departamento. —Estoy llegando a casa, ¿Por qué? —le preguntó en un tono de ojos seco a Israel, quién tenía rato esperando la llamada de ella y hasta que no logró contenerse decidió comunicarse. —Pensé que llamaría más temprano. Dijiste que te encontrarías con una amiga, no me imaginé que la velada se extendiera por tanto tiempo. Anna torció los ojos en rechazo a esta nueva forma de manifestación de afecto de Israel. Bien sabía que él sentía por ella más de lo que ella siente por él y aún así imaginaba que entre ellos las cartas estaban bien definidos los papeles y los lugares que cada uno tenía en la vida del otro, pero con esta nueva reacción le quedó claro que del otro lado no estaba bien definidos el rumbo de esa historia. —Voy saliendo a tu casa —le dijo a Israel en un tono de voz decidido. —No, no vengas —le dijo a Anna firme. —¿Por qué no? —preguntó Israel confundido. —Hablamos después, Israel —no quería dar explicaciones, le fastidiaba—. Estoy llegando a mi casa. Me siento agotada, voy a darme una ducha y pretendo acostarme a descansar un rato, te llamo luego. Sabiendo que debía volver a sentarse con Israel y tratar el mismo tema que para ella pensaba había quedado claro, Anna abordó el ascensor que la llevaba hasta el nivel donde está ubicado su departamento. Al ingresar a su espacio sintió una sensación de paz y tranquilidad que ya le estaba haciendo familiar solamente en ese lugar encontraba tener realmente la paz que de a poco había logrado juntar. No era que Israel la perturbara al contrario él se había encargado de darle parte de esa serenidad y la seguridad en sí misma que había perdido estando con su familia, sin dejar de contar los buenos momentos que han pasado en la intimidad pero le hizo enojar la actitud posesiva que estaba demostrando ese día. Sabía que debía alejarse un poco de él para tratar de terminarle de demostrar en qué términos era que de verdad funcionaba la relación que ellos tenían que nada tenía que ver con la relación de posesión que él estaba demostrando. Obsesiva como se había vuelto en los últimos años y ahora en estos últimos meses y más ese mismo día volvió a darse una tercera ducha en menos de veinticuatro horas, y eso qué es el encuentro que tuvo con graham apenas duró unos pocos segundos pero para ella fueron tan significativos que dejaron una marca imborrable en su piel. La hizo retroceder al pasado y con ello recordar el terreno que estaba pisando el cual para ella era nada en comparación con el objetivo que tenía al insistir en pisar sobre tierra movediza. Pasada a las once de la noche de ese día estando en su habitación cayendo en un sueño profundo escuchó replicar su móvil. —Espero que estés recordando lo poco que te pude dar el día de hoy —la voz grave y susurrada que la llamó esa misma tarde es la misma que estaba escuchando al otro lado de la línea, Graham era él quien se atrevía a marcar su número a esa hora. —¿Qué haces llamándome a esta hora? —inquirió en un tono de voz que demostraba fastidio y ese era su intención transmitirle que ella no estaba a su disposición cada vez que él quisiera. —No tengo que pedir cita para poder hablar contigo. Así que acostúmbrate; de hecho, quiero verte a esta hora —le dijo en un tono de voz determinante. Sentía deseos de verla prácticamente desde el mismo momento en el que se separaron, sin embargo, cómo debía atender otros asuntos y debía aparecer en su casa se quedó tranquilo se había hecho la idea de volver a verla al día siguiente sin embargo ante el tono desafiante con el que ella le estaba respondiendo no hizo sino alimentar los deseos de posesión que normalmente le caracterizan. —Pues te vas a quedar con las ganas porque ya estoy acostada, mañana debo atender muchos asuntos. Hablamos después —adujo con Frialdad y colgó la llamada. La idea era sumergirlo en un juego donde se viera realmente la necesidad de él por ella ya sabía que el interés que él tenía por ella era bastante fuerte lo demostró esa misma tarde estando en el restaurante donde prácticamente se expusieron a ser detenidos por las autoridades por actos lascivos en pleno lugar público. Ciertamente fue una locura lo que hicieron pero para ella si viniendo de él era la mejor que habían logrado hacer en toda su vida primero él haberlo hecho en el mismo lugar donde te estaba celebrando la boda de él con su hermana y ahora en un lugar tan público donde podían a un solo paso ser descubiertos así sin más. Todo por la necesidad que era evidente él estaba sintiendo por ella. Pensaba ella que con solo decirlo él se quedaría tranquilo pues no fue así porque a diez minutos después de haber colgado la llamada justo cuando estaba intentando volver a conciliar el sueño repica nuevamente su móvil. —Voy en camino a tu departamento, no sé cómo le vas a hacer, pero me vas a tener que recibir —expresó en una orden—. Si estás con el hombrecito ese, pues trata de sacarlo del departamento si no quieres que sea yo quien llegue y termine de poner orden en tu vida. Ana Al escuchar esta última expresión soltó una carcajada que lo obligó a separar el auricular de su oído le molestaba estas actitudes sin embargo como sabía que la iba a volver a ver en pocos minutos ese sería el momento ideal para cobrarse todas las burlas que ella se ha encargado de poner frente a él y en contra de él. —No sé cómo le vas a hacer pues yo no estoy en mi departamento —respondió en tranquilidad —. Y una cosa que voy a aclarar Yo estoy con quién y dónde quiere estar soy una mujer libre puedo hacer con mi vida lo que me plazca. Aquí el único que tiene que dar explicaciones y llegar a horas adecuadas a su hogar, eres tú. No hagas que a Loreta se le salga su verdadero yo y termine por destruir tu vida, porque la mía no la va a tocar nunca más si de mí depende. —Ya te dije, voy en camino para el departamento. De ti depende Si sacas a ese hombre de allí o... —O nada Graham —lo interrumpió—. Nada vas a poder hacer primero por lo que ya te dije y segundo porque no estoy en mi departamento hablamos en otra oportunidad esta vez no solo colgó la llamada sino que apagó el móvil. Fastidiado Por qué Anna insistía en llevarle la contraria granja marcó 23456 veces el mismo número y siempre lo llevó al buzón de la ira que agarró terminó estrellando el teléfono en contra de la guantera de su auto. Para cuándo salió de la casa loreta estaba profundamente dormida por lo que no se dio cuenta cuando él decidió vestirse y tomar las llaves de su auto y su móvil para irse en busca de la mujer que lo llevaba alterado. No se regresó a su casa como bien debió haber hecho sino que al contrario nuevamente volvió al club que ha utilizado como desahogo en esos momentos en los cuales no desea regresar a casa y este era una de esas ocasiones en las que no deseaba Escuchar Ni ver a loreta pues la única mujer que en realidad su mente su cuerpo sus ojos querían tener al frente parecía querer jugar con él un juego que bien sabía él le iba a costar bastante caro pues él no se iba a quedar con esa ninguna mujer se jugaba con él de la forma en la que Ana lo he estado haciendo desde el primer día. Así terminó como la anterior Pero esta vez bajo las piernas de una enorme morena bastante voluptuosa la cual se encargó por espacio de 3 horas en un reservado mucho más discreto que el anterior, a complacerlo Y tratar de apagar el fuego que de manera instintiva se despierte en el consuelo imaginar a su cuñada. —Buenos días —escuchó Anna en el intercomunicador. —Buenos días, sube —contestó y pulsó el botón para abrir la reja de la entrada principal. Como ya estaba lista y solo se encontraba sirviéndose el desayuno para irse a la empresa Ana después de colgar el auricular del intercomunicador se dirigió a la puerta la abrió la dejó entreabierta y volvió al desayunador dónde sirvió otro lugar más de desayuno y una taza de café adicional. —Hola, amor —escuchó Anna y al mismo tiempo y sintió a Israel detenerse detrás de ella, abrazándola por la cintura y pegando su cuerpo al de ella. Le habló en un susurro con los labios pegados al lóbulo de su oreja—. Te extrañé le dijo él en el mismo tono de voz pero en esta ocasión iba cargado de deseo ese que ya está acostumbrada a percibir en él Cada vez que se encuentran solos. Es una costumbre entre ellos no se hizo esperar y sin pedir permiso pues estimada que ya a esas alturas no era necesario, liberó los primeros botones de la blusa de seda y llevó su mano a uno de sus pechos el cual lideró sin mayor contemplación con eso a masajearlo al tiempo que su lengua hacía un recorrido desde el surco de su cuello hasta cerca de sus pechos todo ello acompañado con pequeños masajes que su Vereda llevaba a cabo en contra de los glúteos endurecidos de la mujer anda intentó separarse de él pero la pasión entre ellos era tal que siempre terminaba cediendo en esta ocasión quería demostrar firmeza sin embargo Dado que los encuentros con Israel tienen un sabor totalmente distinto, aderezados con esa dulzura de la cual careció por mucho tiempo terminó por no decir nada y dejarlo hacer lo que bien él quisiera con ella Igual nada iba a perder; por lo que Israel allí en medio de la cocina le quitó toda la parte de arriba de la ropa y en medio de un masaje y otro se terminó despojando de la ropa que él traía para hacer lo mismo con el resto de la poca que él le había dejado y así sobre las encimera de la cocina la hizo suya una vez más con mucho deseo una pasión pausada, de esa que la pone a temblar ante la necesidad de acelerar el proceso, Y esa espera dado la dulzura que él pone en cada beso y en cada caricia le encanta sufrir es una de las partes más interesantes de el acto s****l entre ellos porque aunque él no lo crea y ella nunca se ella se lo haya dicho esa parte para ella es fundamental la luz espera ese sufrimiento previo le encanta sobre manera pues con tanta dulzura él termina adorándola como si de una verdadera virgen se tratara. —No sé qué voy a hacer contigo. Me tienes loco —le dije Israel ya cuando estaba un poco reposado de este recibimiento. —Bueno, por lo pronto te digo que lo que tendríamos que hacer es pausar un poco esto que tenemos. Creo que estamos excediendo los límites —le dijo ella siendo cortante. —¿Cómo así que cortar esto que tenemos? Apenas estamos iniciando, nos llevamos bien y tú lo sabes. No tenemos ningún problema, somos compatibles tanto dentro como fuera de la cama. No entiendo este cambio tan brusco —replicó preocupado. —Creo que al inicio de esto yo te dije cuáles eran los términos, fui clara, dije que no quería compromiso de ningún tipo y parece que las cosas están cambiando de color y no me gusta. Sigo sin querer compromiso Israel y tú me estás orillando a que caiga en un juego que no es el que deseo ni para el cual estoy preparada —le dijo ella con toda tranquilidad—. Estoy bastante cómoda y tranquila con la vida que estoy llevando Sí es lo que dices tú nos llevamos bien tanto dentro como fuera de la cama pero del mismo modo quiero seguirme manteniendo así como estoy libre sin compromiso sin rendirle cuenta a ninguna persona de lo que haga o de lo que haré en el futuro. —No entiendo por qué le tienes tanto temor a lo que tenemos, simplemente sería darle un nombre, porque ya tenemos algo solamente que no te atreves a verlo —agregó angustiado, aunque pretendió mostrarse sereno. Claro que lo veo y sé que lo que tenemos es perfecto pero es perfecto porque está diseñado en función de la libertad nada te exijo nada me exiges nada esperas de mí y nada espero yo de ti hasta ahora todo ha sido maravilloso por favor no lo dañes esperando lo que no puedo ni quiero dar lo de ayer me resultó un exceso de tu parte, menos traste un pequeño escenario de lo que es en realidad la situación que tenemos. —Claro algo maravilloso —dijo él desplegando una sonrisa. Suspiró al ver que se cerraba a aceptar la verdad que ella dibujaba. — Israel si no acepta mis condiciones yo creo que la relación entre nosotros se va a basar únicamente en la empresa pues como bien te dije no quiero compromiso en ningún tipo y como no quiero ningún compromiso de ningún tipo quiero tener la libertad de ir y venir con quien yo quiera a la hora que quiera y como quiera. —¿Estas viendo a alguien más? —Sí a muchas personas corrijo que sí quiero ver a muchas personas apenas es que estoy comenzando a salir y tu actitud lo que hace es frenarme en mis intenciones y no es lo que quiero por favor déjame hacer la vida como yo la quiero si quieres que continuemos esto que tenemos entonces Recuerda siempre que es sin compromiso solamente cuando se dé la oportunidad que la oportunidad no es como si estuviéramos haciendo una vida de casado de pareja porque no la tenemos tú en tu casa yo en la mía tú en tu espacio yo en el mío tú puedes salir con todas las mujeres que quieran los amigos que quieran las amigas que quieras y yo puedo hacer lo mismo ¿Estamos de acuerdo? El rostro de Israel pareció desencajarse sin embargo no expresó nada en palabras sino que la miró y de inmediato volvió a abrazarla para darle un beso a los labios provocando con ellos volver a caer otra vez en una sesión adicional de atenciones cariñosas con el fin de suavizar el ambiente que estaba un poco tenso entre ambos y así terminaron yéndose a la empresa luego de que se dieron una ducha juntos la relación no fue tan fluida el resto de esa mañana pues del lado de él había la duda de la existencia de alguien más y del lado de ella la preocupación de ver cómo iba a ser para lograr comenzar a concretar su plan en contra de Loreta. Era evidente que ambos tenían pensamiento y realidades totalmente disímiles Pues si bien Israel estaba sumergido en la creencia de la existencia de otro hombre que pudiera estarle robando la atención de Anna ella en cambio estaba ensimismada en lograr hacer sufrir a loreta parte de lo que ella sufrió por su culpa durante todos esos años.
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