Cuando el frío nos congele, cuando ellos mueran, cuando todo lo que conoces se esfume, cuando no entiendas el mundo que nos rodea, yo estaré ahí, cuidando de ti e indicándote el camino a mi lado... Sé de ti más que cualquier otra persona, soy tu creador, por el cual debes dar la vida... pequeña, Eider— Una noche fría, cuando todos dormían en aquella propiedad, Devil apreció a la castaña de tan solo dos años, murmurando aquellas palabras sin coherencia para su fe, para él habían pasado centenas de años desde que aquel sentimiento de protección lo tomó, la niña que dormía pacíficamente a unos metros de él se había vuelto su reliquia. Las ansias capturaron su cuerpo volviéndolo preso de aquel sentimiento insano para los de su especie, Devil, había olvidado la última vez en la que un humano

