—¿Cómo deberías hacer esto?— se cuestionó Devil al observar aquel campo completamente empastado, sus ojos buscaron objetivos y su mente una manera de poder apreciar sus dones o al menos comprobar si estos eran verdaderos. —Es un pacífico paraje, no pensé que la ciudad tuviera tal encanto, lo digo en serio— balbuceó Eider quien en aquel momento vestía de una manera más cómoda con prendas deportivas. Esta recorrió el paraje, se dejó encantar por las montañas que rodeaban el lugar. —Concéntrate Eider— ordenó Devil rompiendo cualquier momento memorable para ella, sin poder discutir esta siguió avanzando. —Claro— susurró con cierto cansancio en su cuerpo, puesto que aquella mujer no estaba acostumbrada a caminar más de la cuenta. —¿Qué debo hacer?— le preguntó a Devil al verlo detener su

