Ambos se examinaron por segundos, el hombre mayor se mostraba más tenso que de costumbre, sus dedos bailaban sobre aquel escritorio provocando un sonido seco y repetitivo que abrazaba al lugar. Cuando por fin Eider perdió el interés en buscar una pista de la situación, pudo darse cuenta de los arreglos significativos del lugar, la oficina del rector ya no parecía un lugar frío, ahora colores cálidos desfilaban las paredes, las fotografías habían aumentado y los diplomas disminuidos, era un signo de innovación ante sus ojos. —No espero nada bueno de su llamado— confesó al dejar en paz la decoración del sitio, con seriedad esta colocó mejor su bolso escolar en sus piernas, cubriéndolas. —al menos agradezco el que me haya librado de la prueba parcial, no estudié demasiado el último

