El cuerpo de Devil estaba rodeado de malditas, mujeres sin luz, las cuales habían sido castigadas en aquella gran cama con sábanas oscuras; él parecía pensativo, su vista estaba fija al gran ventanal del lugar, donde se colaba la oscuridad y ese olor tan penetrante. Los pensamientos volaban sin una dirección fija, Devil había recargado su energía con aquel acto lujurioso, para él era normal el tener a más de tres féminas a sus lados, pues cada vez su sed crecía y se volvía insaciable. —¿Señor?— el mayordomo robó su atención y con un movimiento rápido Devil dejó a aquellas figuras femeninas en la cama; todas desnudas con ciertas heridas y rasguños hechos por él, sin duda aquel evento había sido un festín que lo ayudaría por un largo tiempo. Al estar de pie, mantuvo una postur

