La suerte está echada.

1351 Words
El viejo Alfa estaba convencido de que su hermano, el Rey Golnet, devolvería a la pequeña Luna, para que la profecía se cumpliera a tiempo, tal y como estaba previsto, pero esos, no eran precisamente los planes de aquel malvado Alfa. Mientras estos regresaban cada uno a sus respectivas manadas y reinos, la pequeña Luna se encontraba cautiva en una cueva oscura y llena de bichos. Se sentía sola y desprotegida, pero sabía que aún así, alguien la estaría buscando. Cada vez que sentía que no podía más, recordaba aquellos mensajes recibidos a través de las pesadilas que de niña tenía y que ahora, como un futuro incierto, le aguardaban. —Si alguien pudiera venir por mí. ¡Ian! ¿Dónde estás? ¿Por qué no has venido a buscarme? ¡Prometiste que siempre me cuidarías! ¡Auxilio! ¡Ian! ¡Lyam! ¡Señora Dorys! Alguien venga a rescatarme por favor —pensaba la jovencita y a su vez, hablaba en voz alta —¡Sáquenme de aquí! ¡Por favor! La pequeña Sarah, cautiva en algún lugar del Bosque Oscuro, pedía a gritos silenciosos que alguien la rescatara, mientras que su hermano, se sentía maniatado, al no saber qué paso dar o a donde más ir, en busca de su hermanita. Ian se sentía muy mal, dolido, pues no imaginó que eso podría pasarles alguna vez, que alguien secuestrara a su pequeña hermana, fue algo que nunca creyó que podría ocurrir. Se sentía responsable de todo. —¡Lyam, por favor! ¡Busquemos a Sarah, me necesita! ¡Yo no sé por donde movilizarme aquí! Si lo hago solo, corro el riesgo de perderme y no volver nunca más, ya me pasó una vez. —¡Esperemos que vuelva mi padre! Así sabremos qué habló con mi tío y a qué punto llegaron, si tomaron una decisión, o si él, nos entregará a Sarah. —¿Cómo estás tan seguro que él la tiene secuestrada?, si es así, ¿Por qué no ponemos la denuncia de una vez? —No es tan fácil, Ian, es más... —piensa Lyam, en decirle o no la verdadera razón, pero decide que no —Aquí no se tratan esos asuntos de la manera como lo hacen en la ciudad, sino de una forma totalmente diferente. —¿Qué llamas tú una forma totalmente diferente? —indaga Ian, curioso. —Las familias tenemos nuestras maneras de arreglar nuestros asuntos, y esto es considerado eso, un asunto familiar aunque Sarah, no sea de nuestra sangre, ha sido adoptada por mi padre, así como tú, y por esa razón, ya son parte de los Black's. —Ummm, esa razón no termina de convencerme, pero supongo que no hay de otra, tendré que esperar entonces a que regrese el Rey. —le dice no muy convencido —sin embargo, de no traerme respuestas de mi hermana, iré a buscarla, así sea lo último que haga en mi vida. Le prometí a mi madre que cuidaría de ella, y eso no cambiará, así pasen los años. —Te entiendo Ian, yo iré contigo, si mi padre no nos trae respuestas positivas... ambos, nos adentraremos al bosque oscuro y buscaremos a tu hermana. —Gracias Lyam, eres como un hermano para mí. —Tú también lo eres para mí, Ian. Ahora pensemos positivo... Los jóvenes se quedaron conversando en los alrededores del jardín de la manada Luna Plateada. Aunque Lyam, no estaba muy convencido de lo que sucedería, por su parte, Ian, tenía una leve esperanza, de encontrar va la pequeña Sarah, sana y salva. Al final, esto es lo último que se pierde. Dos horas después... El Rey Demetry llegó a su manada, con un poco de vergüenza, al no poder llegar a un acuerdo con su hermano, el Rey Golnet, no hallaba qué decirles a los jovencitos Ian y Lyam, acerca del paradero de la niña Sarah, pues ellos, se encontraban atentos a lo que pudiera pasar, para ellos ir en su búsqueda. Él sabía que la tenía su hermano, pero no se podía imaginar dónde. Necesitaba dar con ella o... la solución sería entregar su propia vida a cambio de ella. La Luna predestinada sería la salvación para su manada, ya él estaba viejo, era poco lo que pordría aportar, en dado caso que hubiera una guerra o algún tipo de enfrentamiento con la manada oscura. —¿Qué importa ya? Si Golnet no acepta entregar a la pequeña Luna, podría yo dar mi vida por ella... Tal vez de esa manera y él, al verme fuera del juego, sea mucho más fácil para que se cumpla la profecía... Mi Diosa, ilumina mis pensamientos por favor, ¡Te lo ruego! Al cabo de unos minutos, llegaron los jovencitos al lugar donde se encontraba el viejo Rey, perdido en sus pensamientos. —Padre, ¿qué ha conseguido? ¿Sabe donde se encuentra Sarah? —Lo siento niños, no podemos hacer nada, no sé donde pueda estar la pequeña Sarah, tampoco sé si en estos momentos, esté con vida. —exclamó el Rey entre sollozos. —¿Qué? No me puede decir eso, señor. Mi hermana está viva, yo lo sé, yo lo siento en mi corazón, y... si ustedes no me van a ayudar a buscarla, lo haré yo, yo solo iré a buscarla. Puedo escuchar su respiración en el sonido del viento, mi madre me lo dice, mi corazón me lo grita. Ella está bien, un poco asustada, está esperando que vayamos por ella, pero si ustedes no se van a mover, yo sí lo haré. —¡Yo iré contigo. Ian! Para mí también es importante hallar a Sarah, así como tú, siento que ella sigue viva y la vamos a conseguir, con o sin tu ayuda, padre. —Es muy peligroso, Lyam, sabes que ese señor es malvado. —No le tengo miedo, papá. Soy un príncipe y futuro rey Alfa, he de prepararme para ello, y esto, es solo una prueba. ¡Vamos, Ian! Mientras más rápido vayamos, mucho mejor. —Veo que eres tan testarudo como tu abuelo, si no hay más remedio y no cambiarás de opinión, llévate algunos hombres, será mejor que vayan acompañados, por si alguna eventualidad. —Gracias por entender, padre. ¡Vamos a buscar a los demás, Ian! Salimos en una hora. Los jovencitos se dirigieron hacia los alrededores de la mansión de los Black's, en busca de apoyo para la búsqueda exhaustiva de la niña Sarah. Mientras tanto, Dorys se acerca al rey Alfa, tratando de hacerle entrar en razón, respecto a la búsqueda que pretenden hacer los niños, pues, sin querer escuchó la conversación entre ellos. —Amo perdone que me meta, pero la verdad, no estoy de acuerdo con que ellos vayan a buscar a la niña Sarah, son unos niños, no saben nada de la vida. Claro, sé que el niño Lyam, está capacitado para eso y más, por ser un lobo, con muchos años de experiencia, pero no el niño Ian, ¿qué va a pasar con ellos? —No te preocupes tanto, Dorys, ellos pueden defenderse. Lyam, será un gran Rey y... con respecto a Ian, será un excelente Omega, ambos hacen un buen equipo. Los dos pueden recuperar a la Luna, si actúan a la par, y... si Golnet, no está muy pendiente, de igual forma, ellos sabrán como defenderse. —Pero, ¿qué pasará si no consiguen a la niña Sarah? —Entonces, haré lo que ya me había propuesto, con tal de recuperarla. —¿Qué ha sido eso, Amo? —Lo sabrás a su tiempo, Dorys. Por lo pronto, ve y dile a los muchachos que lleven las armas y acompañen a Lyam con su Omega, para la búsqueda de la princesa Luna, deben darlo todo por el todo, ¿está bien? —Como ordene, Amo. Dorys fue tras los niños a buscar el apoyo necesario para la gran búsqueda, mientras que el viejo Rey, se quedó en su despacho, pensando en lo que vendría, si la intuición de aquellos niños, no conseguían a la pequeña Luna.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD