Al abrir mis ojos me encuentro con un rayo de sol, el viento entra por la ventana, la fina cortina se mueve haciendo ondas en el aire, trato de moverme pero algo me sujeta la cintura. Me giro a ver, es Alexander quien duerme sin preocupación alguna, su cabello está revuelto, tiene el rostro relajado, no puedo evitar pasar mi mano por su mejilla. -¿Intentas seducirme?.- lo escucho hablar -Quizás.- respondí sin preocupación. -¿Cómo estás?- preguntó acomodándose -No lo sé, aún no hice un análisis de daños, creo que no recuerdo lo que pasó anoche.- -Muy conveniente de tu parte.- -Dime tú qué fue lo que hice.- -Sedujiste a un hombre enfrente de mí, luego bailamos y tomamos hasta perdernos, tuvimos sexo él el baño, en la mesa donde estábamos y afuera del club, en uno de esos callejon

