—Scott aseguró: —Me encanta. —Y se los secó con la toalla. —Es hora de cambiar la colcha —dijo Martin—. Vamos al sofá. Bebe agua, Kelly. Sí, toda la botella. Sigue bebiendo. Sí. Scott llevó a Kelly hasta el sofá y la sentó en su regazo. —Probemos la vaquera invertida. —Scott se untó lubricante frío en las partes íntimas de Kelly y también en su propio pene—. Siéntate de frente a la cámara. Sí, así. De esta manera, si te orinas otra vez, orinarás sobre Scott, no sobre ti. —¡Eres repugnante! —dijo Kelly con una sonrisa. —¿No te alegra que haya hombres como Scott para que chicas como tú orinen sobre ellos? —bromeó Martin. —Eres horrible —dijo Kelly—. ¡Más te vale que te alejes, o traeré la cámara! ¡Uuuuh! —Esto ocurrió mientras Scott la empujaba. —Ahora solo rebota —dijo Martin. Kelly i

