Capítulo 6 - La Reina Reúne a su Corte

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Capítulo 6 - La Reina Reúne a su Corte El whisky en su copa se balanceaba suavemente mientras Helena observaba la ciudad desde la suite privada de un rascacielos. Tokio estaba a sus pies, y pronto, Alexander también lo estaría. Con Kaito de su lado, ya tenía la influencia financiera para desestabilizar los negocios de Alexander. Pero aún necesitaba más piezas en su tablero. —¿En qué piensas? —preguntó Markus, recostado en el sofá de cuero n***o. Helena giró, dejando la copa sobre la mesa con un leve clink. —En quién será el siguiente en unirse a la partida. Markus sonrió con un deje de diversión. —¿Alguien en mente? —Sí —respondió ella—. A la mujer que Alexander jamás pudo controlar. La Red de Poder La limusina los dejó frente a un edificio de arquitectura moderna en Ginza. Un lugar solo accesible para los más ricos y poderosos. Helena descendió con la elegancia de quien pertenece a ese mundo. Porque ella pertenecía. Adentro, el ambiente olía a exclusividad. Cristales tallados, obras de arte privadas, y una mujer sentada en el centro de la sala como una emperatriz: Naomi Tanaka. Dueña de la firma de abogados más influyente de Japón. Fría, inteligente y despiadada cuando se trataba de negocios. Al ver a Helena, Naomi enarcó una ceja. —Si la muerte no pudo contigo, dudo que un hombre lo haga. Helena sonrió. —Pero eso no significa que no merezca ser aplastado. Naomi le indicó que tomara asiento y cruzó las piernas con calma. —Dime qué necesitas. —Tu lealtad —respondió Helena sin rodeos—. Y tu conocimiento de todas las ilegalidades de Alexander. Naomi apoyó la barbilla en su mano, analizándola con una mezcla de admiración y precaución. —No suelo involucrarme en vendettas personales. —Esto no es personal —corrigió Helena—. Es justicia. Naomi rió suavemente. —Si eso te hace dormir mejor por las noches, adelante. —¿Es un sí? Naomi tomó su copa de vino y la alzó ligeramente. —Siempre apoyo a la mujer más poderosa en la sala. Helena sonrió. Ahora tenía la influencia de Kaito y el conocimiento de Naomi. Alexander no tenía idea de lo que se le venía encima. La Primera Fisura en el Imperio Esa misma noche, Helena recibió un mensaje de Kaito. “Mañana, el primer golpe. Prepárate.” Helena cerró el teléfono y se miró en el espejo. El reflejo le devolvió la imagen de una mujer indetenible. La guerra estaba en marcha. Y ella iba a ganar.
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