Capitulo 6: Regreso a casa

1161 Words
Nota: Los siguientes eventos dan continuación a los acontecimientos narrados en el prólogo o inicio de la historia. Cuatro años después: Año 2025 En el centro de la ciudad capital, un enorme rascacielos de forma delgada y afilada, con una estética moderna y estilizada, se alza con elegancia en el complejo urbano. En la imponente entrada del edificio, se enmarca el sutil y sofisticado nombre de la empresa "Triomphe" Allí, por motivos de la celebración de los cuarenta años de la compañía, se realizan importantes eventos promocionales; Individuos de la alta sociedad, empresarios, accionistas y periodistas se dan cita en el lugar. Así mismo, todas las sedes y sucursales de la organización llevan a cabo en todas sus tiendas, grandes descuentos y obsequios de fidelización a sus clientes. Alrededor del medio día, una bellísima mujer de cabello castaño, atravesaba los pasillos de las plantas intermedias donde estaban ubicados los salones para conferencias. Caminaba rápidamente escoltada por cinco guardaespaldas que la seguían con rapidez, detrás de ellos, los perseguían una serie de periodistas que lanzaban preguntas al aire. Ese día, en la sala de audiencias públicas de la empresa triomphe, hubo un gran revoloteo y el sonido de las cámaras resonó esparciéndose por todo el lugar. La actual CEO, abandono el espacio, dejando a muchos, perplejos, con sus acciones. Aun así, los persistentes reporteros continuaron acechándola. Distintos tonos de voz proseguían arrojando preguntas; —Señorita Ana, en el mundo de los negocios es tema de conversación, su auténtico carácter. ¿Le gustaría hablar al respecto? Un suspiro de desaprobación y cansancio escapó de la delicada y bien formada boca de la dama, detuvo su andar y sin voltear su rostro hacia ellos, levantó su mano derecha, escondió sus demás dedos y elevo el del medio. Quienes la seguían se escandalizaron con la grosería, mientras que los guardias y el secretario que la acompañaban se reían con reserva. —Vamos, estoy bastante ocupada para perder el tiempo con curiosos. Expresó Ana en desaprobación. . . . Aeropuerto internacional lever du soleil Luego de reencontrarse con su primo, José, se quedó confuso contemplando, los compañeros de viaje de su amigo, pero luego restableciéndose hablo amigablemente; — Oh, ellos también están acá, son guapos, aunque no tanto como yo. —¿Cuántos años tienen? Exclamo de nuevo entusiasmado el dentista. Dos delicados rostros de aspecto diferente, pero de tamaño similar, lo miraron con una ternura inocente. —¡Tío!!! Exclamaron alegres, al instante que extendían sus pequeñas manos para saludarlo. El odontólogo analizó la dulce pureza que transmitían y aunque conmovieron su corazón, se vio obligado a corregirlos de inmediato. —Ah, no, no, no. No pueden llamarme tío, me harán ver mucho más viejo, ahuyentarán a las chicas que se me quieran acercar. La pequeña niña melliza realizó un pequeño puchero. —¿Pero tío, tú las alejas solito, porque te vistes tan feo? José estaba atónito y quiso refutar, pero el diminuto niño también se unió a la conversación —Tío, ¿no sabes que los hombres que cuidan niños atraen las miradas de las damas? El joven profesional observó a los diminutos chicos, sin duda había sido engañado por su inicial dulzura. Sus lenguas no conocían la mentira y mucho menos la prudencia, eran demasiado directos. —¿cómo los has estado criando? Demandó urgentemente en fisgoneo al doctor. Sebastián expuso en un gesto de orgullo; —¿cómo crees? Estos chicos son bastante inteligentes, tienen un gran futuro. Dijo, mientras frotaba con cariño el cabello de los chiquillos. El dentista a un ofendido y con los brazos cruzados comento; —¿Y bien, como se llaman? —Soy Martín —Me llamo Cristina Inclinándose y quedando en el mismo tamaño les dio un suave golpecito en la frente. —ya que nos hemos conocido, llevémonos bien, mocosos. Cristina se acercó a dónde se hallaba el doctor, sujeto el borde de su pantalón y opino; —Papá, no nos dejes nunca al cuidado de tío, no parece muy confiable. Martín, también, se aproximó hacia el mientras se tocaba su suave cara; —¿Papá, estás seguro de que tío es médico odontólogo? Sebastián se encogió de hombros y tomo a los dos chiquillos, uno en cada mano. —A veces yo también lo dudo, pero entonces recuerdo que nos graduamos en el mismo año. No sé inquieten, jamás los dejaría con él. Poco a poco se alejaron y subieron al auto. El conductor que había venido a recogerlos se quedó allí pensando por un rato; —Tendré que educarlos de nuevo. ¿Por qué su actitud se parece tanto a la de mi tía? Con la piel erizada vislumbró las tres figuras, su corazón latió desbocado, sintió tristeza y pena por su gran amigo, el destino le había jugado una muy mala pasada. . . . Toc, Toc. Por el estudio privado de Ana, interrumpió Lucas, su secretario, un joven de pelo corto y ojos marrones claros que transmitían amabilidad; —Señorita, su hermano Andrés está al teléfono. Le transferiré la llamada de inmediato. Escuche el mensaje de mi asistente; sin embargo, estaba demasiado ocupada para siquiera levantar mi cabeza en aprobación, a sí que solo deje salir un murmullo. —Jum, bien. Después de haber actuado de esa manera me sentí un tanto culpable, pero ya era tarde para vanos arrepentimientos y Continué revisando el informe mensual de marketing. La pila de documentos se sigue acumulando en mi escritorio, un sin fin de cosas, que necesitan de mi aprobación. Escuche la voz al teléfono, entonces mi mente olvidadiza recuerda el aviso de mi secretario. —¿sí, Hola? ¿Qué pasa? —¿Cómo puedes hablar tan rígido a tu hermano mayor? Me estoy tomando unas vacaciones, avísale a nuestros padres, que llegaré mañana en la madrugada. El hombre amante de su trabajo se está tomando una licencia. Sospecho de la actividad de mi hermano; sin embargo, no le pregunto nada; —De acuerdo, se los diré. —¿cómo está mi pequeña hermana? ¿Todo va bien en la empresa? Andrés, quien no sabe cuándo detenerse y que por nuestra diferencia de edad siempre me ha tratado como una débil niña, no para de preocuparse por mí, como si no fuera suficiente con la sobreprotección de mi padre. Después de lo ocurrido hace cuatro años, ellos dos escanean con recelo a todos los tipos que se acercan a mí. Sin embargo, yo ya no estoy interesada en ningún hombre. Le cerré las puertas al amor, desde el instante en que fui patéticamente abandonada. —Por cierto, me lastimé un poco la columna, tendré que ir al hospital a realizarme un chequeo médico. Aquellas palabras me toman por sorpresa y no tardo en preguntar; —¿Es grave? —Oh, no. No es la gran cosa. Seguiremos hablando mañana. Regresa temprano a casa, pequeña. —Sí. Cuelgo el teléfono, pero la expresión “hospital” resuena en mi mente. … Continuará…
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