Pisadas firmes se internan en la planta baja de la zona comercial del edificio Triomphe, donde se extienden múltiples locales de exposición. Un grupo de empresarios de cuello y corbata marchan con elegancia justo detrás de Ana, la actual presidenta de la corporación.
En la calurosa tarde ella luce unos imponentes tacones negros, acompañados de un conjunto de blazer de solapa, y un pantalón rojo, con una blusa blanca. El espectacular outfit y la atractiva belleza de la mujer levantan las miradas de empleados y clientes. Su rostro es bien conocido dentro y fuera del conglomerado, sus excelentes habilidades empresariales han traído grandes éxitos a la organización, en tan solo cuatro años de gestión.
—… Señorita Ana, Como le venía explicando, si realizamos una alianza con esta compañía extranjera, nuestro capital aumentará duplicándose en tan solo cinco meses. No es bueno dejar pasar esta oportunidad…
—Gerente Sam, ya se lo dije en privado, y lo repetiré ahora delante de todos los presentes. Nuestra empresa no se asociará con esta compañía. ¿No está usted ya algo viejo para creer en fraudes tan descarados? El dinero fácil no existe, solo el trabajo duro trae consigo el triunfo.
El sujeto sintió vergüenza, pero también enojo, sus puños se apretaron, pero lo oculto en una ligera sonrisa
—Comprendo presidenta, no volveré a tocar el tema nunca más.
—eso espero.
Me encontraba exhausta luego de las cuatro horas de duración de la reunión de inversión, de la nueva línea de cosméticos, el uso del presupuesto fomento toda una línea larga de discusión, sin embargo, al explicarles los beneficios monetarios que tendríamos, las bocas de los accionistas se cerraron y ya no hubo ningún tipo de desaprobación.
Biiiip
Un mensaje sonó de mi celular personal. Despido a los ejecutivos que me seguían, levantando ligeramente mi mano en una señal. Todos los hombres se dispersaron, dirigiéndose a sus respectivos lugares de trabajo. Solo Lucas, mi secretario, se quedó a mi lado.
Me acerco a la cafetería más cercana y tomo el asiento más apartado de la muchedumbre. Mi diligente asistente lleva el pedido a la recepción; Café tinto, sin leche, sin azúcar, amargo, el mismo que tomo siempre.
Reviso la nota en mi teléfono, es Andrés quien me ha escrito;
“Sucedieron algunas cosas y mi viaje se retrasó, pero a pesar de todo, ya estoy en la ciudad. Mi colega llevará las maletas a casa. Pasaré al hospital universitario Qualité para la revisión.”
¿Es realmente grave su lesión? Tal vez deba tomarme un tiempo. Tengo que volver a casa temprano hoy para comprobar su estado. Siempre ha sido un tipo duro, así que incluso si está sufriendo no dirá nada.
— Está bien, cenemos juntos a las 7 en punto.
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En la sala de urgencias, el nuevo supervisor del lugar se encontraba atareado como aquellos días de su juventud cuando realizaba el internado profesional.
—Realiza una radiografía y por favor llámame cuando salgan los resultados. Indico Sebastián al radiólogo.
Y Tránsito más adelante, examinando la saturada área de emergencia;
—El paciente de la cama cinco va para cirugía, preparen quirófano y avisen al doctor Manuel.
—¡sí, señor!
Respondieron los practicantes, que estaban a la espera de sus órdenes.
—¡Señor, por favor venga a ver este paciente, el sangrado no se detiene!
Grito una enfermera mientras recibía a un anciano que era transportado en una camilla de ambulancia.
El panorama era desolador, la tarde estaba cayendo y más pacientes continuaban llegando. No importaba el país en el que trabajara, tampoco la entidad, clínica u hospital, jamás era suficiente el personal de la salud para la cantidad de enfermos que ingresaban.
Con los guantes de látex ensangrentados, Sebastián tuvo que salir de la sala por un corto instante. Su turno acababa a los ocho de la noche con el ingreso del médico a cargo de la jornada nocturna. Pero había un pequeño inconveniente, un sudor frío recorrió su frente.
— ¿hola? ¿Qué sucede? Es raro que llames
—Hazme un favor y recoge a los niños.
— ¡Estás loco, tú mismo dijiste que jamás los dejarías a mi cuidado!
¿Acaso el director no te concedió el permiso de salir en una hora intermedia para ir a buscarlos al jardín?
— No puedo irme y dejar este lugar solo. ¡Es la sala de emergencias, carajo! ¿Podrías tú mismo irte, abandonando el lugar que tienes a tu cuidado?
— Hum…
Al otro lado de la línea, el odontólogo mantenía una lucha interna.
—Oye, sabes que no cualquiera renuncia a su cita con una preciosa mujer por ir a cuidar de dos mocosos. Me debes este favor y uno bien grande. Voy camino al jardín y me quedaré con ellos en tu casa hasta los ocho, solo hasta esa hora, ¡¡asegúrate de volver rápido!!
Colores cálidos y rojizos tiñen el cielo, rumbo al hospital, un sujeto con dos pequeños, cantan a todo pulmón una canción infantil.
—tío, ¿estás seguro de que papá no se enojara? Pregunta el tierno hombrecito
—No te preocupes, Martín, será una sorpresa. ¿No sería aburrido esperarlo en casa? Lograrás verlo trabajar con su heroica bata.
—¡¡Sí!! ¡Tío, es el mejor! Vocifero cristina encantada.
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El director en persona fue a ver al traumatólogo, Sebastián estaba despeinado, con la ropa desarreglada y le faltaba el aire y aun estando tan ocupado tuvo que salir ante el imprevisto evento.
—Señor, ¿cómo puedo ayudarle?
—No pierdas el tiempo conmigo. El doctor Felipe llegará pronto. Dirígete a tu consultorio, un cliente VIP de las fuerzas armadas necesita una valoración.
El joven no lo pensó demasiado y emprendió la ruta…
En el mostrador de recepción y registro, un hombre atlético, de hombros anchos y complexión musculosa, le entregó su tarjeta de identificación a la secretaria.
— Señor Andrés, lo atenderá el traumatólogo en la unidad de especialistas. Consultorio número tres.
¿Desea que lo acompañe?
Con semblante sereno y despreocupado, el militar negó suavemente.
Cerca de allí, el dentista con los audífonos puestos hablaba por teléfono. Sostiene a Christina con una mano y está a su vez sujeta a su hermano.
—¡Niños, estamos de suerte, su padre está en la oficina!
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En un estado de consternación, la vi desplomarse en mis brazos. Después de ser abandonada cruelmente en el altar…
... Continuará...