Valentía

5000 Words
Curioso, curioso es la palabra que mejor podría definir lo que sucedía. Escogí a la persona que debía de salir del juego, escogí a Julieta, no era una sola vida, si no tres… Después de ello, creí que lo peor tardaría en llegar. Pero me equivoqué. Llegó repentinamente. Resultó ser… Que la persona que decidí que debía salir del juego lo logró. Escapando de las manos de quien—en los últimos años—, nos había hecho tanto daño, ella salió del juego, salió de la ciudad, y no sabía si se encontraba en el país, pero estaba a salvo y eso era lo importante… Cuando pides un milagro, ofreces algo… Para demostrar que en realidad lo quieres. Así fue. KATHERINE: El corazón se rompe, después de eso, ¿Qué es lo que queda? Estaba agradecida, puesto que después de la decisión que tomé acerca de quien debía ser quien saliera del juego no había tenido ninguna noticia negativa. Caminé hacía la puerta de su casa, recargando mi cabeza en el marco de la puerta, tomando una bocanada de aire. Debía de ser lo suficientemente bueno, debía de ser lo suficiente real. Tomé valor, alzando mi mano a la altura de mi rostro y golpeando la puerta tres veces de modo suave, esperando que el destino decidiera si debíamos hablar, si no me escuchaba, quizá no. En realidad, no paso demasiado tiempo cuando escuché los pasos y la puerta se abrió mostrándome el rostro de Saith y una enorme sonrisa de oreja a oreja, brillante y feliz. El siempre era así, brillante y feliz. Había sido verdad lo que él había dicho—en realidad, siempre era verdad lo que él decía—, Paulina se encontraba en la ciudad, a las afueras siendo específicos, sufriendo un colapso después de habernos visto en la madrugada del día de hoy. —¡Hola Kath! —, me saludo efusivo, abrazándome, solo por un par de segundos, hasta que me soltó—, ¿Qué tal te fue el otro día? —¿De que hablas? —, pregunté. Él se hizo a un lado dándome paso, así que entre a su casa con pasos lentos. —Fuiste con Paulina, ¿No es así? —, cuestiona intrigado, cerrando la puerta detrás de mí—, ¿Las cosas salieron cómo las imagine? Sí, sí. Él era brillante en ciertos aspectos, persuasivo. —Dos de tres—, señalé con una ligera sonrisa. Apreté mis puños dentro de la sudadera para después aplanar los labios—, Tenías razón, se encontraba aquí. Espero no tengas razón con lo segundo. —En realidad, yo tengo la misma esperanza—, admite encogiéndose de hombros—, No quiero pensar en esa realidad. —Sería una realidad de mierda, sí—, espeté dejando caer mi peso en el sofá—, ¿Crees que alguien más lo sospeche? —Nadie querría creer eso en realidad—, admitió a lo que asentí—, Es demasiado que procesar. —No lo es todo—, confesé a lo que la mueca de él se ensancho—, Las cosas son peores. —Traeré unas cervezas—, menciona a lo que asentí—, ¿Estaba muy lejos? —Demasiado—, exclame alto, esperando que me escuchará—, Mil años luz. El regreso de la cocina con dos cervezas destapadas, entregándome una, sentándose frente a mí. —¿Así que las cosas son peores? —Le da un trago a su cerveza después de preguntar. Asentí—, Vaya, no deja de sorprendernos. —Creí que era la única no rubia de la familia—, le mencioné jugando con la cerveza, entré mis manos—, Claro, además de mamá. —Pues… Alguna vez Gisela se pinto el cabello—, menciona con cautela, aplane mis labios—, ¿No se trata de ello? —No, resulta que la familia no pará de crecer—, confesé frunciendo las cejas—, Fuimos a casa de Paulina, en la madrugada… Y a la estación de policías. —¿Encontraste algo interesante? —, asentí. Le había contado a Gael, Gilberto y Logan. Claro porque eran quienes estaban buscando a Grace. Caleb no sentía ni el más mínimo interés de ayudarnos a buscarla, Guillermo estaba trabajando y Uriel… No quería que por accidenten escuchará Juls, estaba en una etapa cerca de dar a luz, dos meses más quizá. Preocuparla haría que su embarazo llegará a ser de alto riesgo, no quería hacerle daño. A ellos no les contamos del modo en que nos enteramos, no del todo. Sí, nos topamos a Paulina y salió la conversación. No que nos habíamos adentrado a la estación de policía, Grace había infiltrado al sistema de la policía, luego allanamos una casa, robamos cosas de ella, que parecían importantes y al final acudimos a su trabajo con un par de preguntas, terminando por lograr que a ella le diera una crisis. Saqué el acta de nacimiento de mi mochila entregándosela, me miró confundido, como si no entendiera porque se la daba. —Lee el nombre del padre—, le espete. Sus ojos regresaron a la hoja, para después abrir los ojos a par, la sorpresa había llegado a su rostro del mismo modo que al de las chicas, claro que ellas un poco más. En general Grace, ella duró dos días sin mirarme a los ojos, hasta que termino por confesar que habían sido demasiadas las emociones que tuvo que procesar. Podía entenderle. A mi me había resultado del mismo modo. Liv, parecía tranquila, como si en realidad eso no le sorprendiera en lo mínimo, salió hace un par de horas en dirección de su casa, en donde se encontraría con su novio, Shawn. —Paulina es hija de mi abuelo—, le señalé, como si no lo hubiera leído ya. Le di un trago largo a la cerveza esperando que mis pensamientos se ahogaran—, eso significa... —Que la venganza puede ser de ella, o por Claudia—, completo a lo que asentí, estirándome tomando el acta de nacimiento de nuevo—, Paulina y Claudia estuvieron en el mismo psiquiátrico… Por un par de horas, días quizá… —En realidad estuvo con la tía Anna—, mencioné con un suspiro pesado—, Él día que fuimos a hablar con ella, primero nos adentramos a su casa, encontramos un par de cartas… No podía quedarme con la duda y llame a la tía Anna. —¿Entonces estuvo con ella? —Si, sí. Estuvo con Anna. Es extraño, algunas de las cosas que sabíamos antes… hoy resultan ser erróneas. —Perseguimos pistas falsas, para llegar a las correctas—, mencionó con una mueca—, Es bastante inteligente. —Lo sé. Es que, lo que ellas hicieron cobra sentido en el pasado, es decir... Una venganza sobre sus hermanas perfectas—mencione, recordando a Grace que sin saberlo siguió los mismos pasos—Pero, ahora... ¿Qué sentido tendría? No era por intentar restarle importancia. Pero creo que ya se habían vengado lo suficiente. Mataron a parte del bando contrario, mataron a mis padres… a los suyos… Habían hecho demasiadas cosas en el pasado. Quizá su venganza estaba más que terminada, ¿Por qué querrían seguir algo que ahora no tenía sentido? —Siento—, apenas menciona la palabra una mueca sale de sus labios—Sabemos que es alguien del mismo círculo que es molestado, es decir la facilidad con las que se obtienen los secretos... —Todo comenzó cuando Juls llegó aquí—mencioné bajamente, mirando hacia el—Si eso fue así... —Creo pensar, que fue Logan o quizá Anna—mencionó sentándose a un costado de mi—Se lo bobo que suena... —Yo también lo pensé—Admití en voz baja—Qué tal si solo la quería de vuelta... Lo pensé en muchas ocasiones, pero no me sentía capaz de decirlo, cuando las cosas empeoraron fue cuando se dieron cuenta que Juls no volvería, cuando llevo a su nuevo novio y sonrió de oreja a oreja cuando el chico de reputación mala llegó a los ojos de la familia, recordaba como su corazón se había destrozado en cientos de cachos pequeños y su sonrisa desapareció. Yo quería a Julieta, no fingiría que no, ni menos daría por igual que ella se fuera. Sin embargo, entendía una cosa en específico, no podía detener su vida solo para tenerla a mi costado en una esfera de cristal. Todo comenzó cuando Julieta llegó aquí, y quizá terminaría cuando ella regresará a casa y se quedará ahí. —Quizá solo—su oración queda en el viento... para mí. Siguió hablando, pero mis oídos se desconectaron cuando mi celular vibró, no había recibido ningún mensaje de algún número desconocido… Y sabía perfectamente que, si Juls se fue, si ella salió del juego… El jugador eliminado tendría que serlo ya. Miré la pantalla de mi celular, encontrándome con aquel número desconocido, siempre era diferente. Pero el miedo que me generaba siempre era igual o incluso más… Desconocido: Valiente y brillante. Aun así, todo tiene un final, despídete de los que quieres. Llegó tu final. No mentiré, la sorpresa llego a mi cuerpo y me sentí levemente aturdida, una mueca salió de mis labios, sin embargo, sabía perfectamente que eso sucedería cuando coloque mi nombre y aquella fotografía en el sobre que decía “jugador eliminado”, no me sentía capaz de escoger a una vida que valiera menos que otra o ser el verdugo que escogiera a base de los secretos o errores de los demás, no podía hacerlo. Había llegado a entender que todos habíamos hecho mal, todos éramos malos… De cierto modo. No daría por hecha la vida de los demás. —¿Kath? ¿Me estás escuchando? —, pregunta. Fruncí mis cejas para asentir—, ¿Esta todo en orden? —Siempre Saith—, espete intentando sonar tranquila—, ¿Te he dicho que eres el mejor amigo del mundo? —¿Qué soy qué? —, pregunta con una sonrisa divertida—, Repítelo Kath. —Qué eres el mejor—, me levanté para caminar en su dirección abrazando por los hombros—, Que eres el mejor amigo que pude pedir, tener y conocer. Sus brazos rodearon mi cuerpo, mientras que yo no podía parar de pensar en que sería la última vez que le abrazará, que sería la última vez que lo vería sonreír, que sería feliz con él. —No sabes cuánto te quiero Kath—, me dice con una ligera sonrisa—, Lo mucho que te quiero. —Te amo—, susurré conteniendo las lágrimas. Saith era, la mejor persona me dio. Quién estuvo tan incondicionalmente para mí, siempre—, Muchísimo. —¿Sucedió algo Katherine? —Preguntó, se sentó a un costado de mi posando su brazo sobre mi hombro—Parece como... —Nada sucede—, susurré en su dirección. Podía entender que había sido yo quien tomó la decisión, quien se entrego en bandeja de plata sin importar las consecuencias. Así fue, tome la decisión porque parecía sencillo no tener que decidir quien valía menos que yo, nadie lo hacía en realidad… Así que al no querer decidir ante esa situación deje tomar la decisión más sencilla. —Saith... Gracias por todos los años de amistad—espeté sintiendo mi garganta rota, me esforcé en no haberlo hecho a notar—, Por estar aquí, porque durante tantos años hemos sido nosotros—, Mis ojos querían inundarse de lágrimas al igual que mi corazón, el cual se sentía demasiado destrozado para ser honesta—Gracias por todo... —¿Por qué agradeces? —me pregunta con una mueca. —Porque estoy agradecida—sonreí sin gracia—Olvide que tengo unas cosas que hacer, nos vemos después, ¿Te parece? El asiente, rápidamente me gire para caminar por el umbral de la puerta y salir mi casi corriendo de su casa, en un mensaje me llegó la dirección donde las cosas finalizarían, no lo pensé demasiado y camine hacia allá. Era el destino que yo había decidido elegir, un destino que, si bien sonaba horrible, era mío. Era una idiota. Siempre lo pensaba cuando me recostaba en mi cama y miraba hacía el techo, siempre me preguntaba porque no le podía dar el suficientemente valor a mi vida, del modo en el que ellos lo hacían a sí mismo, yo quería poder darme el suficientemente valor y dejar de ponerme debajo de todos ellos. Las calles por las cuales caminaban no eran muy transitadas, pero las personas que miraba eran personas normales, que podían llegar a casa y dormir tranquilos. Personas que no frenaban sus sueños porque algo llegaba a arruinar la realidad. Recordaba lo mucho que esperaba ser como una persona normal, una que no tuviera que temer de cada mensaje que recibía, recordaba como esperaba ser del tipo de personas que no huían de los problemas. Recordaba… Qué esperaba que en algún día dejará de ser una persona con mi familia, el tipo de chica valiente, divertida y que no temía decir lo que pensaba, a la que en realidad era y que solo Saith conocía, el lado vulnerable que sentía que tarde o temprano me hundiría hasta lo más bajo. Quizá lo merecía, quizá no era lo suficientemente buena, intentando por siempre ser esto, olvidando lo que pasaba, viviendo en mi propio mundo de sueños. Ahora solo me encontraba en un mundo de sueños rotos, caminando descalza entre vidrios esperando que estos no se incrustaran demasiado en mi piel—aunque sabía que lo haría—, esperando que el dolor que alguna vez sentí, se pudiera ir con lo que llegará ahora. No se trataba de fortaleza o debilidad, si no de que en realidad no era lo suficientemente capaz de poner un alto o dejar de pensar en que esto no era del todo una mala idea. Salvar a las personas que quieres no es una mala idea. Por un par de minutos me detuve frente al edificio, al edificio de los chicos malos y donde mi historia comenzó aquí, mi segunda historia… Conocí a buenas personas, conocí personas especiales que lidiaban a su modo el como ser felices o salir de debajo del dolor con tal de ser felices, recordaba como había hecho hasta lo imposible por intentar no encariñarme. Pero ellos eran especiales, del tipo de personas que te hacen preguntarte porque la realidad pintaría a las personas de ese modo. No negaría que en algún momento todo lo que viví aquí no me marcó la vida, no mentiré, yo llegué aquí hecha pedazos, llegué con el corazón herido de tantas formas posibles, mientras que este solo se encontraba en el suelo siendo pisado por tantas personas como fuera posible. Los cinco chicos malos—que de malos no tenían nada—, llegaron a curar mi vida de un modo inesperado, porque eran personas extraordinarias, con inseguridades hasta las nubes, mismas que cubrían con aquella maldad. Uriel te protegía, protegía con uñas y dientes, porque el vivió lo que era tener que sufrir bajo golpes, sufrió lo que sería tener que lidiar con alguien que… Que no daría nada por él. Uriel te protegía, sabía que él sería un gran padre. Caleb te escuchaba, siempre estaba para ti, en las buenas y en las malas, escuchaba y no te juzgaba, bromeaba hasta por los codos, porque odiaba que las personas no fueran felices, así era cuando llegué… Ahora era un poco diferente. Guillermo… Él te apoyaba, escuchaba y protegía, intentaba que te sintieras a salvo, intentaba que los chicos no se metieran en tantos líos, te hacía sentir en casa con la calidez… A pesar de lo que había pasado, el cariño que le tenía a Guillermo era demasiado grande. Gilberto… Tanto que decir de él… En realidad, no me importaban los rumores, no me importaba lo que fuera en realidad él. Me importaba el como lo conocí y toda aquella felicidad que me brindo. Daría todo por él a diario, estaba segura de ello. Porque era uno de los pilares más grandes que había llegado a mi vida, a pesar de que todos dijeran que el era el chico malo en realidad, no quería creerlo. Por qué… De ser así, nada de lo que vivimos habría sido real… Y no quería pensar de ese modo. Y Gael, dios… Gael, él era un sol, de verdad yo no sabía que hacía dentro de un grupo de bandos siendo la persona que es, si bien… Tenía su mal carácter, en ocasiones era más que enojón, era una persona especial, la bondad de su corazón era grande. Se cerró al amor por la muerte de su novia, pero… Tampoco jugó con las chicas como los demás, él nunca fue así. Era el menor de los cinco, era el del corazón más grande. Lo sabía… El día que no encontrábamos a Grace, el me prometió que la encontraría, así fue… Después de un día largo llamo diciendo que sabía en donde estaba, que él iría por ella y la llevaría a casa. Solté un suspiro al ver a Gilberto en lo alto con Guillermo, no dije nada, comencé a caminar de nuevo esperando que no me hubieran visto, esperaba que no vieran que estaba ahí, con los ojos un poco llorosos y el corazón latiéndome hasta las orejas… Si bien mi vida en Nueva Jersey no habría sido perfecta, había encontrado tantas personas que en realidad valían la pena querer, había encontrado todo lo que creía necesitar. Curé mi corazón—en algunos aspectos—, los suficientes para darme cuenta que no necesitaba a un hombre para ser feliz, encontré a mi hermano, terminando por fin con sueños que no parecían tener el suficiente sentido… Conocí a personas especiales. Viví un poco más, conocí a Cassie y Nat, conocí personas que en realidad valdrían la pena y que no me arrepentiría, si bien… El miedo era parte de mi día a día, una parte de mí era más real, una parte de mí escucho a aquella que decía que debía de salir de las paredes de mi habitación, con los pasos pesados noté como estaba por llegar a el destino. No son más que los detalles pequeños los que te demuestran que la vida es difícil, no son más que aquellos que te recuerdan que la vida es difícil, pero son aquellos detalles los que te impulsan. Por los que sabes que te convertiste en una buena persona. Llegué a la calle en donde me habían dicho, para después quedarme parada esperando que el desastre cruzara mi cuerpo y terminará por ser libre. Me enderece con seguridad esperando que mis pensamientos no arruinarán la valentía que estaba en mis ojos, no moriría como una cobarde. Escuché el sonido de una motocicleta para después ver como esta se estacionaba frente a mis ojos, una silueta vestida de n***o con una máscara de Halloween se plasmó frente a mí, apunto con un arma en dirección de mí, cerré los ojos esperando que las cosas no fueran a ser eternas. Morir es como quedarse dormido. Me sentí aturdida con el miedo creciente en mi cuerpo, una bala se escuchó, no quise mirar, espere el impacto, espere recibir a la muerte con valentía. Punto de recuerdo al sonido de la bala (momento traumático de Katherine) Nueva Jersey, Años atrás. — ¿En dónde está tu niña? —, pregunto, su voz chocaba entre cada pared, conocía la voz—, ¿No están en casa? ¿Era la tía Anna? ¿La tía Claudia? Siempre las confundí, solo podía escuchar el sonido de la voz, más no reconocía de quien se trataba. Silencio, era lo único que reinaba el lugar. Quería mirar entre los pequeños huecos que me entregaba el closet, son embargo, se trató de un intento inútil. ¿Qué era lo que sucedía? ¿Por qué sonaba tan molesta? ¿Por qué parecía que había sucedido algo terrible? — Te alejaste de mí, por creer en Anna—, ¿Entonces era Claudia? ¿Qué hacía aquí? —, Ella debería desconfiar de ti, no de mí, es injusto. — Yo no hice nada—, Yo no le hice nada... En sinceridad, me era difícil concentrarme en las palabras que salían de los labios de ellas, no podía creer o pensar un solo segundo con normalidad, ¿Se odiaban? No debían hacerlo... Eran hermanas. Darwin y yo peleábamos a veces, pero nunca al grado en el cual parecían hacerlo ellos, ¿Serán cosas de adultos? Me pregunté, seguramente si... De no serlo no podía pensar con claridad de que se trataba. ¿Por qué debía esconderme si era la tía Claudia? Estaríamos bien, ella no era mala... Era obvio que nos encontraríamos en perfectas condiciones. — Pasamos toda la vida haciéndole la vida imposible, no vengas con el jodido cuento de que tu no hiciste nada—, escupió furiosa, sus pasos sonaban con fuerza, pisoteaba con demasiada fuerza para ser verdad—, ¿No recuerdas lo que le hicimos en el centro comercial? — Fue un error—, exclamo Mamá, con la voz entrecortada, estaba ¿Llorando? —, Arreglamos las cosas, las tres, se supone que ya no nos haríamos daño... Lo prometimos. — Hasta que sus estúpidas gemelas fueron creadas por el padre de mi hija—, escupió furiosa—, Ella se metió con mi jodido novio, ¡Y tú lo sabías! — Fue un error que cometió...— le disculpo, ¿las gemelas? ¿Por qué gritaba sobre sus hijas? —¡Bien no somos perfectas, pero somos familia! — Una familia perfecta en las revistas a excepción de la gemela que se la pasa en el psiquiátrico—, se mofó, divertida—, Vaya hijas criaron nuestros padres, ¿No es así? — Vaya familia—, susurró Mamá, las lágrimas habían llegado al rostro de Laura, saliendo sin control de sus ojos, el miedo era creciente—, Podemos arreglarlo, podemos... — Estas llorando—, se mofó nuevamente, cargando el arma apuntando directamente a su rostro—, Pero si aún no empezamos a la parte divertida... Se escucho un disparo, resonando por toda la casa, por lo cual el rostro de Laura palideció por completo, y una risa maléfica salió de los labios de Claudia, para después escuchar un grito desgarrador por parte de Darwin, logrando que las lágrimas de Laura aumentaran aún más. —¡Papá! —, fue lo que resonó por toda la casa, a lo que Claudia alzo ambas cejas. — Con que tus hijos no estaban aquí—, mencionó con burla la chica, para después admirar toda la habitación—, Katherine, ¿Dónde estás cariño? — ¡Ella no está aquí! —, grito desesperada Mamá, aun con las lágrimas en sus ojos, a un punto donde parecía desfallecer, en cada segundo que pasaba se rompía aún más—¡Qué diablos quieres Claudia! ¡Por favor basta! ¿Qué sucedía? ¿Le había pasado algo a papá? A traje mis piernas a mi pecho, con miedo ¿Qué sucedía? — Resulta y acontece. que me traicionaste maldita—, soltó llena de odio—, Encontré lo que les diste a mis padres, encontré cada una de las cosas que le diste, probando que nunca fue Anna, si no, que era yo, que siempre fui yo... Y tuve, que hacerme cargo. — ¿De qué demonios estás hablando? —, pregunto Mamá, con ira y tristeza reinando su cuerpo, la sonrisa de su hermana se ensancho por completo, logrando que su rostro se empalideciera—, Claudia... — Paso, que un robo paso mal—, musito con un puchero marcado en sus labios—, Me iban a internar en el jodido psiquiátrico por tu culpa, me desheredaron, me dejaron fuera de todos sus jodidos planes, porque la señorita, creía que estaba haciendo lo correcto al hablar, y ahora, la señorita, se quedó sin padres, sin esposo... Y sin hijo, próximamente sin hija también... — ¿Mataste a mis padres? Un sonido estrepitoso resonó por el lugar, tape mis oídos y cerré mis ojos con fuerza, "todo estará bien" "mamá lo prometió" me repetí una y otra vez. — Mataste a mis padres—, corrigió burlesca, para después cargar el arma nuevamente—, mira, analicemos, que tal parece ser lo que más te gusta hacer... — Katherine está en perfectas condiciones—, aseguro Mamá, pasando su cabello para atrás, para con un movimiento de su mano, comenzar a impulsar la llegada del aire a su herida, temiendo de morir desangrada—, Te prometo que seremos una familia feliz, tu, Anna y yo, podremos mejorar las cosas, somos hermanas, siempre podemos con todo—, repetía una y otra vez, con la voz temblorosa—, Te prometo... — Después de terminar aquí, yo criaré a tus hijos, a Darwin y Katherine, los entrenaré para que sean buenas personas, alejadas por completo de lo que alguna vez tu les mostraste—, se levantó para después dar un par de pasos en dirección de la puerta—, Laura, me da mucha tristeza, porque nuestro vínculo tenía gran potencial, siempre estuve para ti, en las buenas y en las malas, estuvimos en los momentos importantes, y ahora... Te decidiste por la persona que decíamos destruir. — Me deje llevar por lo que tu querías, pero Anna nunca se mereció nada de lo que le hicimos—, aseguro, con la voz agitada debido al arduo dolor que llegaba con constancia en su piel—, Nadie de nosotras fue superior, debimos cuidar de nosotras, no querer estar solo una en la cima... — Odio que te hicieras madre, ahora todo es moral para ti—, ladró con sorna Claudia—, No debimos, no está bien, es incorrecto, bla, bla, bla, eso es aburrido Laura. Quiero recordarte, que cada vez que yo tenía alguna idea, tú estabas deseosa de llevarla a cabo, para al final, ser tu quien me entregara, como si fueras una santa paloma, eres una hipócrita. — Claudia—, musito Mamá, llena de tristeza. Deseaba que se detuvieran, tapando mis oídos, esperando que el silencio llegara, deseando que esto fuera un sueño, una pesadilla... Y al despertar todo fuera como antes. — Mis padres murieron, porque los convenciste de que estaba loca, diciendo que tenías pruebas suficientes para mostrar, que había sido YO quien había cometido todos los daños físicos y mentales, y que las veces que la miraban mal, era YO fingiendo ser ella—, musito con las cejas fruncidas—, nunca te mencionaste a ti, como la mitad de la culpa, que fue lo que debiste de hacer, yo no había comenzado a hacer nada de eso, es más, nosotras nos llevábamos bastante bien, mucho antes de que llegaras—, sus dedos tocaron lentamente la arma de sus manos—, Si tú fuiste quien hizo todo... — Yo, era sólo una niña, tu envenenaste mi cabeza, miles de veces—, susurró Mamá, con tristeza, puesto que sí, desde que Laura tenía cinco años, lo único que hacía Claudia, era llenar la cabeza de la pequeña con odio—, me deje influenciar por ti. — No, no te dejaste, ¡tú eres la maldita hija de perra! — grito demasiado furiosa, se hinco, para quedar en su altura, para después alzar las cejas levemente— Tu iniciaste el juego, y me sacrificaste... — ¡Yo cambie! — exclamó, con las lágrimas en sus ojos—, me deje influenciar por ti... Tu eres una maldita, que no acepta que es culpable, espero ardas en el jodido infierno.... Apenas esas palabras salieron de sus labios, el disparo sonó por toda la habitación, para después dejar a la hermana menor, inconsciente en el suelo, terminando con su agonía. No salí del closet, no emití ningún ruido, se lo había prometido a mamá y ella siempre solía decir lo importante que era cumplir una promesa, cerré mis ojos y espere que mamá llegara, pasaron largos minutos, donde nadie llegó, no llegó Papá, ni Mamá... No Darwin, estaba encerrada en un closet sin que nadie llegara por mí, no entendía lo que sucedía, o quizá simplemente no quería verlo bien. El sonido de sirenas de policías rodeó la casa, escuche el sonido que emitían atravesando mis oídos, escuche demasiado, sin embargo... Ya no quería salir de aquí, no quería irme. Temía lo peor. Fue largo el tiempo que estuve en aquel closet, hasta que alguien se dio cuenta de que me encontraba ahí, o eso recordaba, el cómo intentaron cubrir mis ojos, un intento inútil, lo primero que mis ojos enfocaron fue la sangre chapeando mi habitación, junto con el cuerpo de mamá tendido en el suelo, sin moverse, la sangre cubría su cuerpo y ella... Tenía los ojos cerrados. —¡No! ¡Mamá! ¡Mamá despierta! —deje caer mi cuerpo a un costado del de ella, mientras que lloraba con fuerza, con desesperación. —Tienen que sacar a la niña de la habitación, ¡Ahora! Me aferre a su cuerpo, aquel cuerpo sin vida que había dejado de estar conmigo. —Lo prometiste... La bala me tenía en un punto muerto se recuerdos. Parpadeo, enfocando de nuevo la realidad, aquel sonido que había cruzado mis tímpanos y llevado a otra realidad, sin embargo, no entendía lo que sucedía, otro disparo se escuchó. No me moví, no intente nada. Lo estaba esperando. Quizá incluso lo estaba deseando...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD