Es curioso como pasan los años, es curioso como intentamos alejarnos de la realidad, ¿El amor? ¿Es para todos? No lo se con claridad, pero deseaba no ser yo quien lo viviera nuevamente. Perdía la razón sobre este, pero más importante, perdía la razón sobre mí misma.
Hay historias que cuentan aquello, una historia sobre los corazones rotos, cuentan las historias sobre aquellas personas que arriesgaron el corazón con tal de poder generar un toque de felicidad, el amor no era malo, aunque a veces… A las personas el corazón se les hacía amargo. En realidad, no sabía ni sabré pronto como es que funciona la vida, pero, había algo bueno en todo esto, lo que se creó con la presencia de las personas correctas, a veces… encontrar a esas personas te guiaba más rápido al camino correcto.
Las Morgan… Arriesgaron su corazón—y su vida—, en más de una ocasión, con tal de hacer que esas historias formaran el camino que ellas esperaban, los chicos malos rompieron la historia… pero ellas, intentaban hacer que las cosas fueran buenas.
Abroché mi cinturón, mientras que mi miraba se encontraría con él, subiendo al coche colocando el globo en la parte de los asientos de atrás, le di una ligera sonrisa, para después mirar como subía él. Encendió el coche, miró por un par de segundos en mi dirección.
—¿Algo en especifico que quieras escuchar? —indaga. Negué, el encendió la radio para reproducir una canción tranquila.
Apenas este inicio comenzó a tararear y darse la tarea de conducir con tranquilidad, me miro de reojo un par de veces mientras tarareaba, comencé a prestarle atención a la letra. “Si un día llegamos lejos, te prometo que será amor real. Seremos siempre tu y yo lejos de este mundo material”, lucía tranquilo, así que saque los pensamientos que esa canción pudiera darme, para mirar hacía afuera con tranquilidad, recargando mi cabeza en mi brazo.
Era extraño el mantenerte inmerso en tus pensamientos, yo había llegado a la conclusión de que en ocasiones el camino que recorres no es el mejor que pudieras encontrar, conoces caminos siempre, conoces las historias en los titulares de las noticias, pero… ¿Esos son reales? ¿Nos dejarán fuera de ser una persona mala? Seguramente no, seguramente nos alejábamos cada vez más y más con el tiempo, alejándonos de la realidad, lejos de lo que conocíamos y lejos de lo que en alguna vez quisiéramos conocer.
Todo el camino fue inmerso en las canciones que se reproducían en la radio, Saith no decía nada y yo tampoco, estaba feliz de que por fin el día de hoy pudiéramos ir por Grace, que ella por fin se encontrará a salvo, fuera de complicaciones por el disparo que recibió, la había visitado todos los días, parecía sorprenderse de que las personas estuvieran acudiendo por ella, que nos preocupáramos. Nos estacionamos fuera del hospital en donde se encontraba ella—y donde habíamos estado en los últimos meses con demasiada frecuencia—, Algo que debía de admitir era que el cariño que le había comenzado a tomar era bastante peculiar, un cariño que no tendría en mente que yo fuera capaz de tomarle.
Bajé del auto, apenas lo hice sentí la fría brisa recorrer mi cuerpo, miré en dirección del hospital, era curioso, pero podríamos mantener un estacionamiento solo para nosotros debido al tiempo que habíamos pasado aquí. Miré en dirección de Saith, quien me entrego una ligera sonrisa, con pasos tranquilos comenzamos a caminar en dirección del hospital, hasta que entramos ambos a él, sin embargo, se detuvo por un par de segundos, mirándome con ambas cejas arqueadas.
—Kathy, olvidaste el globo—, se burla girándose sobre sus talones saliendo del hospital, camine detrás de él notando como sacaba el globo de su coche—¿Cómo pudiste olvidarlo si todo el día estuviste mencionándolo?
—Pues… Ya lo habíamos comprado. Lo saqué de mi lista de tareas—, sonreí hacía abajo un poco avergonzada a lo que él soltó una risa—¡Igual tu recuerdas las cosas por ambos!
—Sí, porque de ser de ti, olvidarías hasta tu cabeza—, me codea divertido a lo que rodé los ojos—Sabes perfectamente que sería así.
Le saqué la lengua tomando el globo entre mis dedos, el me arrugó la nariz para rodar los ojos—Que madura.
—Lo que digas.
—Hemos pasado demasiado tiempo en los hospitales estos últimos años— dijo con una ligera y escasa mueca. Tomando un poco de gel de la entrada—Deberíamos tener una membresía en los estacionamientos, somos clientes frecuentes.
—Deberíamos tener un pase gratis, es verdad—, añadí con una sonrisa. Tomando del mismo gel, embarrando esté en mis manos—Anda vamos, quiero ver a Grace.
—¿Te has dado cuenta el interés que le pone Logan a Grace? —curiosea. Presionando el botón del elevador. Este después de un segundo abrió sus puertas a lo que ambos ingresamos.
—Un poco, sí.
—Sí, la chica este año es mayor de edad, podría estar con el sí sienten lo mismo.
—Como tú esperaste por tu chico malo—, se burla a lo que rodé los ojos, me acorrala en el elevador, posando sus manos en cada costado de mi cabeza—, Tienes diecinueve, claramente puedes estar con él.
A pesar de que lo decía en tono de broma, su mirada mostraba un toque de cierta inseguridad, cómo si al haber dicho eso algo amargo hubiera recorrido su garganta. No dije nada al respecto, ¿Por qué había mencionado eso? Pocas veces habíamos tenido de tema de conversación a Gilberto. En realidad, me resultaba bastante incómodo. Gilberto me gusto durante un par de meses, estuve enamorada de Saith un par de años, tener alguna conversación con ellos de este tipo de emociones me resultaba demasiado. Alce levemente mis cejas, encogí mis hombros, pero terminé por apartar la mirada de él.
De igual modo, no sería de el tipo de chica que necesita a un hombre para encontrar su felicidad, no estaría detrás de los dos esperando a que en algún momento alguno decidiera cuales eran sus prioridades, no quería ser el centro de atención de ambos, pero sabía cuál era mi valor como persona, y me lo respetaría.
Salí del encierro rodando los ojos, fingiendo que las palabras que uso o la acción que hizo no me había causado algún tipo de sentimientos. No importaba el tiempo que pasará, no dejaría de sentir que ambos juegan conmigo.
Durante años atrás había dejado que las palabras de ambos entraran dentro de mi como cuchillas, les di el poder y control sin darme cuenta, terminé siendo yo quien se lastimará día con día, porque ambos despertaban sin saber que era lo que querían. Yo sabía lo que quería, tranquilidad.
Anteriormente era una ingenua que se dejaba cegar por las cosas, por la más mínima demostración de amor. Era tan grande mi necesidad de sentirme querida que deje de quererme a mí. Esa fue la acción más grande de falta de amor propio que tuve. No caería de nuevo.
Cuando Saith me confesó que aún yo le gustaba—y que le guste todo este tiempo—, confesaré qué si sentí algo recorrer mi vientre de manera brusca, ¿Cómo era posible que estuviéramos separados? Si ambos estábamos perdidamente enamorados de el otro y al final jamás haber tenido una historia de amor, era tristeza.
—No vamos a hablar de eso—, enfaticé.
—Kathy—, alarga. Recuesta su cabeza en la pared del elevador para soltar un suspiro—. ¿Por qué no podríamos hablar de eso?
—Porque no quiero hacerlo.
El termino por bufar, para después bajar ambos de aquel elevador, me miro de reojo para después suspirar nuevamente.
—Si alguien te gusta, puedo saberlo, ¿No es así? —pregunta mirándome de reojo. Separé la mirada buscando el número de habitación de Grace—, Kathy, somos cercanos, ¿No? Mejores amigos.
Mejores amigos. Pensé.
Éramos mejores amigos desde niños, ahora no podía parar de preguntarme en que momento las cosas dejaron de ser buenas para mí. Sí bien, pasamos de contarnos todo a dudar si era lo correcto, yo lo dudaba, demasiado, a decir verdad. Repasaba demasiadas veces las palabras que diría con temor de que pudiera traicionarme a mí misma con lo que dijera. Era triste.
—Somos mejores amigos—, repetí. Para después dejar de caminar, mirando directamente sus ojos cafés, mordí mi labio inferior suspirando bajamente—, ¿Por qué tu no me contabas de las chicas con las que salías?
—No me gustaban—, se encojé de hombros, pasa su brazo por mis hombros y me mira—, Hace más de tres años o cuatro que me gusta la misma chica, y sabes de ello.
—Entonces, repasemos Saith—, le detuve, marcándole lo obvio—Dices que yo te gusto—, repetí a lo que el asintió rápidamente—, Entonces, ¿Cómo quieres que te diga si alguien me gusta Einstein?
Me solté de él, para después caminar hacía enfrente de él—, No soy celoso.
—No lo sabrás.
Seguí mi rumbo quedando fuera de la habitación de Grace, apenas quedé en el marco noté como ella se encontraba mirando hacía el vacío, su mirada estaba perdida, por lo cuál no se había percatado de que estábamos aquí, golpeo con mis nudillos la puerta logrando que ella mirará en esta dirección, apenas lo hizo una sonrisa sincera salió de los labios de Grace, miró hacía el globo que tenía entre mis dedos por lo cuál me miró con diversión.
—Qué linda habitación tienes—, le señalé entrando a la habitación con Saith pisándome los talones—, Muy linda y… colorida.
Sus ojos examinaron la habitación con lentitud, asintiendo mientras lo hacía.
—Sí. Lo puedes notar—, espetó señalando con la palma de la mano y una sonrisa burlesca—, Liv y Logan se encargaron de que luciera así. La llenaron de globos, flores… Muchas flores, a decir verdad.
Sonreí divertida dejando caer mi peso en la esquina de la cama, pasando mis brazos por encima de sus hombros atrayéndola a mi cuerpo en un abrazo tranquilo, en realidad estaba tan agradecida de que ella hubiera mejorado y por fin pudiera salir de la habitación del hospital, había pasado demasiados días aquí, era inicios de septiembre, había pasado alrededor de una semana y un par de días. Seguro había sido cansado para ella estar aquí todo este tiempo.
—Sí, lo puedo notar—, enfaticé con una pequeña sonrisa. Le solté mirando sus ojos achicados al sonreír—Nosotros te trajimos un globo… Aunque creo que ya tienes demasiados—, me encogí con una sonrisa—, Toma.
—Gracias a ambos—, nos sonrió, dejando esté junto a unas flores—, ¿Hay algún lugar cerca que venda sushi? Estoy hambrienta—, alarga con una leve mueca.
—¿Dónde esta Olivia? —, pregunté—, ¿Cuándo podrás salir de aquí?
—Cuando Liv traiga mis cosas—, menciona. Aferrando sus dedos a la bata blanca que cubría su cuerpo—, Ella esta firmando un par de cosas, necesitaba que alguien lo hiciera al ser menor de edad…
Asentí sin hacer más preguntas. Suponía que, por ser un familiar, porque ella no tenía una buena relación con su padre, además de que no creía que ella le hubiera llamado cuando fue ingresada.
—Tampoco me han dado mi celular—, señaló. Una mirada nerviosa de Saith cubrió a Grace, puse mi palma sobre la frente soltando un suspiro. Tarado.
¿Cómo era la misma persona que me oculto por meses que sabía de mi hermano el que no podía guardar secretos?
—Así que es cierto. Recibieron más mensajes, ¿no es así?
Saith y yo nos miramos con una mueca, para después mirarla a ella con un toque de incomodidad.
—Así que sí—, alargó—, Vaya. Es un horror saber que al final, después de todo esto sigue.
Ella tenía razón. Era una tristeza, un horror y una lástima, habíamos pasado por tantas cosas para que al final del día nada hubiera cambiado, seguiríamos recibiendo el dolor de desayuno, cena… Me levanté para después tomar mi mochila con un poco de fuerza, mis nudillos se pusieron blancos y un toque de asco me recorrió. No quería mentirle, ni quería ser yo quien comenzará con las mentiras que odie hace semanas.
—¿Por qué lo estás preguntando? —divagué, a lo que ella soltó un suspiro pesado.
—Me han dejado notas—, admitió encogiéndose de hombros con una ligera mueca—, Notas preciosas sobre el inicio del juego. Inició de un nuevo nivel que nos destruirá. Hay demasiadas cosas que tendré que investigar apenas salga de aquí.
Le mire con incrédula, ¿Cómo era posible que ha pesar de todo lo que sucedía quisiera seguir jugando a esto? Podría buscar la oportunidad de salir de aquí.
Podría intentar ser libre.
—¿Aun quieres seguir jugando a esto? —le preguntó directamente Saith cruzando sus brazos sobre su pecho—, Es decir… Se esta haciendo demasiado pesado.
Ella asintió. Pasando sus manos por el cabello con un toque tranquilo, sin embargo, sus ojos preocupados me hicieron darme cuenta el como ella se encontraba igual o más nerviosa que todos nosotros.
Solté un suspiro para volver a sentarme a un lado de ella, pasando mi brazo sobre su hombro en un abrazo.
—No tienes que seguir con todo esto, podemos buscar otra forma, ¿Cierto? —le codeo a Saith quien asiente. Miré nuevamente a Grace quien rodó los ojos—, No tienes que ir detrás de un juego que te lastima.
—¡Ay, vamos! —, se endereza con una mueca. Nos mira a ambos con desdén—Ustedes lo están haciendo. No seré tonta. Además de que, no creo que tengamos esa opción—comienza levantándose, sacando unas notas debajo del colchón del hospital, sacando un par de papeles arrugados—, Están dirigidas hacía mí. Son secretos que podrían revelar si decido hacer mal las cosas.
Tome una de las notas mientras que ella me miraba con dureza, como si al haber dicho yo esas palabras le hubiera causado una especie de daño irreversible. Tragué saliva soltando un suspiro.
“Es una pena que al final todo el mundo se enteré quien es en realidad Grace Hastings”
—La verdadera Grace Hastings es buena, no habría problema que se sepa quien es ella—, Saith me señala mi mochila con sus ojos. Se la extendí a lo que el sacó mi bolsa de maquillaje tomando un espejo, entregándoselo. Se sentó junto a Grace y le sonrió—Esta es la verdadera Grace Hastings, una adolescente que si bien se ha equivocado, todos lo hacemos—, paso su cabello detrás de las orejas mientras ella se miraba en el espejo—, La verdadera tú es quien se ha estado en desconstrucción durante todo este tiempo. Eres buena, porque eres tu y eso es todo lo que importa.
Grace le abrazó. Espontáneamente, parecía que apenas reaccionó en la acción que tomó quiso apartarse, Saith le sujeto en un abrazo. Sonreí involuntariamente, Saith también estaba en desconstrucción durante todo el tiempo, crecía y crecía queriendo ser la persona que es ahora, una buena.
—Gracias.
Parecía que esas palabras habían hecho que una parte de ella se calmará, sus hombros se destensaron para después mirar hacía arriba, sonreí levemente, para después mirar hacia arriba. Quizá este equipo no tenía sentido y menos las acciones o cosas que hacíamos, pero era bueno, me tranquilizaba bastante saber que al final del día todos nos apoyamos, todos estábamos aquí. Unos más que otros…
—¿Qué tal están los bebés de Juls? —, preguntó apartando la mirada. Habíamos logrado ver una parte sensible de ella, su parte humana.
—Están bien. Uno es niño y el otro niño—, mencioné encogiéndome de hombros—Están pensando nombres.
—Super.
Ella miró hacía la entrada con tranquilidad, sin embargo, a pesar de que sus ojos demostraban ese sentimiento sus manos jugaban con un toque de desesperado, sus hombros estaban tensos, ella se tranquilizo hasta que Olivia paso por la puerta con sus cosas entre las manos, su ropa. Ella suspiro aliviada para después levantarse, caminando con pasos apresurados hacía ella.
—Gracias, en verdad—, espeto con alivio tomando las cosas de sus manos—, Ya quiero salir de aquí. Odio los hospitales.
Podía imaginar su desesperación al encontrarse tanto tiempo aquí, sin su celular—debido a que no querían los doctores que viviera estrés y con los mensajes no era de mucha ayuda—, no había tenido demasiada comida y menos el entretenimiento suficiente, había una televisión, pero pareció no ser su completo agrado cuando fue por demasiado tiempo.
—Sí. Me imagino… ¿Cuándo compraras tu vuelo hacía California? —, preguntó dejando caer su peso en la cama—, ¿Hoy?
Grace le miró por lo que fueron segundos, para terminar bajando la mirada, miré hacía Saith quien me miro con incomodidad, era como si por ambos pasara la idea de lo que pudiera llegar, Grace no quería irse, eso era obvio.
—Pues…—alargó Grace, para después soltar un suspiro pesado—, No me iré pronto.
Las facciones de Olivia se tensaron de modo brusco, una parte de ella seguro ya esperaba esas palabras, soltó un bufido posándose frente a Grace.
El silencio se quedó plasmado por un par de segundos, se sentía la tensión en el aire, mire nuevamente hacía Saith, esperando que la misma idea se cruzará en su cabeza, las miradas que Grace y Olivia intercambiaron fuero demasiado incómodas, parecía que a ambas les cruzaban palabras que no eran capaces de decir, no frente a nosotros, miré hacía Logan que recién entraba a la habitación con una mueca, les hice un gesto con la cabeza esperando que notaran la indirecta, debíamos dejarlas hablar, afortunadamente entendieron rápidamente para después terminar saliendo los tres.
—Dejaremos que hablen—, me encogí de hombros. Cerré la puerta detrás de mí, soltando un suspiro pesado apenas lo hice.
Esto seguramente sería más que incómodo.
Recargué mi peso en la puerta, soltando un suspiro con pesadez, examiné el rostro de los chicos los cuales parecían más que confundidos que yo, mordí el interior de mis labios para después sentir como mi corazón se aceleraba un poco, no quería que ellas pelearan solo por “ella”, terminaba destruyendo nuestra vida, sin importar en donde estuviéramos, lo mucho que nos esforzáramos, encontraba un modo de tener el control de todo lo que sucediera.
No tardaron los minutos para que la discusión de ella comenzara a resonar por las paredes, los gritos pesados de Grace pidiendo que dejase de intentar controlar su vida, sentí como mi celular vibraba, miré por los chicos notando que ya no miraban hacía mí, si no que hablaban entre ellos, saqué mi celular encontrando un mensaje de un número desconocido, nuevamente ella.
Desconocido: Es una pena el dolor que nace entré las personas que se quieren.
Es una pena que las cosas que suceden cuando no se ponen de acuerdo, hacer trampa puede hacer que el juego se pierda, que se pierdan a ustedes….
Las hermanas Estrada deben quedarse, tanto como Olivia y Grace, deben quedarse.
Tragué saliva, apartando la mirada de el celular, sintiendo como la cólera comenzaba a recorrer mi cuerpo con pesadez, con intensidad. Era estúpido como sin si quiera intentarlo terminaran por destrozar una y otra vez nuestras vidas. Lo hacían siempre. Nos herían.
Mi celular vibró nuevamente, a lo que apreté esté con fuerza, sintiendo el dolor en mi mano recorrerla, miré aquella pantalla nuevamente que se iluminó con su mensaje, nos iba a volver locos.
Desconocido: El tiempo corre, las personas se lastiman. Te dejé un recuerdo en la morgue, tic, tac, tic, tac, tienes hasta la hora del alta de Grace, 1:30 p:m, buena suerte.
Dejé caer mi cabeza logrando recibir un pequeño golpe, mire hacía mis costados notando como Saith y Logan se encontraban sumergidos en su propio mundo, una historia que quizá solo ellos conocían. Necesitaba ir, pero estaba segura que ir sola terminaría siendo una historia fatal. Tome una bocanada de aire para terminar salir de ahí con pasos cautelosos, esperando no llamar la atención. Miré hacía ellos por sobre mi hombro, ambos estaban tan altos, al decirles, posiblemente terminarían por llamar la atención de los demás, miré como entraba en mi campo de visión Juls, Drey y los chicos, una sonrisa de lado se posó en mis labios, me acerqué con rapidez entrelazando mi brazo con el de Drey, quien se sobresaltó de inmediato.
—Mierda Katherine—, soltó de golpe posando su mano sobre su pecho—, Eres el demonio de Tasmania en persona.
Solté una risa nerviosa, para terminar, encogiendo mis hombros, Drey era lista, convincente e inteligente, podíamos encontrar un modo de entrar si ella me ayudaba, podíamos entrar sin que ellos se dieron cuenta. Sería magnifico.
—¡Hola! —saludé de modo eufórico, terminando por hacer una leve mueca. Que idiota—, Olivia y Grace están un poquito ocupadas, no tardarán—, giré mi rostro hacía ella sonriendo levemente—, Drey, ¿Me acompañas al baño? Por favor.
Antes de poder si quiera tener una respuesta por parte de ella terminé jalando su cuerpo en dirección contraria a donde ellos se estaban yendo, Drey frunció las cejas levemente para terminar por detener sus pasos, cerré los ojos soltando el aire de mis pulmones, sabía a donde iría todo esto y no quería ver su reacción al escuchar lo que yo diría.
—El baño esta del lado contrario—, me informó deteniéndose por completo—, ¿Qué es lo que planeas hacer?
—La morgue están en el piso de abajo, ¿No es así? —pregunté mirando su reacción, sus ojos se fruncieron por completo para verme atónita—, ¿Cierto?
—Sí. Ahí llevan los cuerpos—, dice obvia, hasta que rodó los ojos con molestia—¿Por qué lo estás preguntando?
Saqué mi celular entregándoselo, esperando que su decisión sea positiva, que no dejará de apoyarme porque de ser así, no sabría como bajaría sola sin que dieran conmigo, solté el aire de mis pulmones, ella abrió los ojos a par.
—No inventes. ¿Cuándo fue que lo recibiste?
—Hace un par de minutos, aproximadamente—, mencioné encogiendo mis hombros, tomando este de vuelta—, Necesitamos bajar, quizá sea importante.
—O quizá no sea nada—, me recuerda, efectivamente, podía ser absolutamente nada y terminará por entregarnos entre medio de todo esto—, Se que tenemos que bajar… solo, no quiero seguir con todo esto, casi muero cuando te secuestraron—, me recordó mientras apartaba su mirada, con tristeza—, es solo que… Este juego siempre será más fuerte que nosotros.
Le miré con un ligero puchero a lo que ella rodó los ojos un poco enojada, parecía estarlo—recuerdo todo, solo… Tenemos que hacer que esto terminé, quizá si esta vez seguimos si juego… terminé.
Ella termino por asentir, para continuar con nuestro camino, sus pasos eran pesados, parecía estarse convenciendo de que hacer esto terminaría por ser lo correcto, pero no lo sabíamos, ni ella ni yo lo sabíamos con claridad.
—¿Tu entrarás o lo haré yo? —preguntó, accediendo un poco rendida.
Le di una sonrisa de lado casi inexistente.
—Entraré yo. Quiero que me ayudes a cuidar la puerta. Por favor.
Ella asintió con una mueca ligera—Necesitaremos usar una tarjeta para ese piso, no creo que cualquier persona pueda entrar.
Asentí. Pulse el botón redondo con la flecha hacía abajo, apenas lo pulsé este se torno de un color verdoso, las puertas de este se abrieron, ambas entramos, encontrando una tarjeta cerca de los botones. Junto con una nota.
PB1, ingresen la tarjeta.
Miré hacía Drey quien tomó la tarjeta ingresándola y pulsando el botón que se había mencionado, las puertas de este se cerraron, sentí como mi corazón latía de un modo veloz, los nervios me estaban carcomiendo por dentro, entraría a un lugar que seguramente jamás debiese entrar. No estaba preparada y me sentía fatal por ser yo quien arrastrará a Drey a esta escena tan poco agradable, no solo sería yo quien visitará ese piso espantoso, si no ella también y eso no era bueno.
Estaba pensando en que esto terminaría por ser un desastre, seguramente si alguien estuviera revisando las cámaras en este preciso momento podría encontrarnos haciendo algo indebido, podrían llamar a seguridad, podríamos ser sancionadas o si esto era un delito ir a prisión. Era un fiasco y yo estaba completamente muerda del miedo.
Mi celular vibro nuevamente, resonando por el elevador que solo hacía el ruido del engranaje funcionado, saque mi celular sin embargo un miedo me recorrió en la espina dorsal. Me estaba convirtiendo en una completa miedosa que lo único que hacía era tener miedo en todo momento…
Miedo, el miedo podría ser un arma de doble filo hacía mí, era el hecho de que aquel que creaba lo que nos atraía hacía acá, al momento de hoy… No estaba completamente segura ni mucho menos preparada para que todo fuera así, para que las cosas sucedieran de este modo. No estaba si quiera un poco segura de querer hacer este tipo de cosas.
No podía ser yo quien causará todo esto, quien irrumpiera en un lugar como en el que ella planeaba que entrará, no me sentía capaz de que eso pasará, la muerte era aterradora… Estar con todas aquellas personas que habían muerto era demasiado para mí, era mucho lo que ella me estaba pidiendo, en realidad me aterraba de un modo brutal.
Era demasiado el pensar que a lo largo del tiempo el solo nos utilizaría día con día como una estúpida marioneta con la cuál cumplir sus tareas para dañar a los demás, su juego era absurdo y de ser una venganza era más que tonto pensar que esta era, no encontraba los motivos suficientes para todo el daño, el dolor y el sufrimiento que hasta el día de hoy todos habíamos vivido, era tonto, pero deprimente, porque al final del día, ella tendría el control de romper cada una de nuestras barreras. Tendría el control para lastimarnos y ninguno de nosotros podía hacer lo suficiente para cambiarlo.
Yo no era la misma persona, podía fingir que las cosas no me dolían o que tenía una armadura lo suficientemente gruesa para que el daño que me pudiera infringir no se adentrará a mi piel, podía fingir que todo esto era normal y que el dolor no era para siempre. Podría pensarlo…
Pero no sucedía así. Estaba lastimada, herida y todo esto solo lo empeoraba, rasque mis muñecas por encima del mi ropa para después morder el interior de mi mejilla.
—¿Si encontrarás al asesino de tu madre le perdonarías? —, pregunto Gisela sentándose frente a mí. Sus ojos verdosos me miraron atenta esperando mi respuesta—¿Podrías perdonarle después de saber que asesino a tus padres?
—Nunca podría perdonar a la persona que me los arrebato—, confesé. Dejando caer mi peso en la cama, ella imito mi acción—, Recuerdo menos que nada de ellos, me los arrebato antes de poder si quiera vivir.
—El odio te va a pudrir por dentro…
—Quizá estoy muy podrida ya—, me encogí dejando caer mi cabeza sobre su hombro—, Se que no podría perdonarle, porque fue demasiado lo que viví. Es demasiado lo que hizo, lo que me lastimo.
—¿Aún la policía lo busca?
—Si, la tía Claudia dice que apenas se encuentre algo ella me informará, pero por ahora... No hay nada, huyó con rapidez.
—Quizá lo encuentres pronto. Lo harás, estoy segura.
Sentí la mano de Drey posarse por encima de mi hombro generando que me sobresaltará, me giré hacía ella mirando sus ojos con sorpresa, me dio una leve mueca para después fruncir los ojos.
—Te fuiste por unos segundos…
—Lo siento—, solté frunciendo las cejas, sintiendo mi mano doler, miré hacía ella notando mis nudillos blancos ante la presión que estaba ejerciendo al tomar mi celular—, No sé qué sucedió.
Ella me miró con tristeza para terminar por sacudir su cabeza.
—¿No mirarás tu celular? —me preguntó. Miré hacía su rostro nuevamente notando como me señalaba el celular—¿Te encuentras bien?
—Claro, estoy bien—, solté de golpe pasando mi mano por el cabello—, Si, el mensaje.
Ella asintió sin quitar la ligera mueca de su rostro. Habíamos hecho tantas cosas… Habíamos causado tanto daño a tantas personas, pero el irrumpir en una morgue era demasiado para ambas, era demasiado bajo.
Aclaré mi garganta mirando la pantalla de mi celular, con el nombre desconocido resaltando en esta.
—Se apagarán los sistemas de seguridad, por cinco minutos—, comencé con la voz cortada, estaba jodidamente nerviosa, no podría mentir acerca de ello—, Esos cinco minutos los tendrán para que encuentren el pequeño regalo que les deje…
En sus marcas, listas, ¡Ahora!