Un poco después de las diez de la mañana Shely y Lory llegaron juntas, Lía estaba esperándolas en la sala de estar, se encontraba un tanto ansiosa porque estas dos jóvenes eran completamente desconocidas, su mamá le había dicho que eran sus mejores amigas, pero ella no lo pensaba de esa forma, según lo que había visto en r************* ella no está segura si la compañía de esas dos niñas sería agradable para ella; ambas llegaron y la abrazaron, aunque la alegría no les llegaba a los ojos, sabían fingir bien, llevaban años fingiendo ser sus amigas, pero sabían que con la personalidad de Lía lo mejor que podían hacer era no confiarse de ella, en cualquier momento las podía traicionar, si alguien realmente conocía la naturaleza de Lía Monet eran ellas dos; egoísta, envidiosa, tramposa, cizañera, falsa, ambiciosa y faltaban muchos adjetivos para describir la verdadera personalidad de Lía, obviamente Shely y Lory eran muy parecidas aunque en menor volumen de maldad.
Aunque lo último que sentirían por Lía sería un mínimo de afecto seguían al lado de ella porque de una u otra manera se beneficiaban, Lía siempre se salía con la suya así tuviera que hacer lo que fuera, algunos decían que tenía cierto parecido con la princesa Mildreth de la Cruz, aunque era mínimo se aprovechaba de eso, no le importaba dormir con el cura del pueblo si con eso conseguía lo que quería, estudiaba Segundo año de ciencias políticas y toda su carrera estaba basada en trampa, dormir con los profesores, comprar exámenes, obligar a otros estudiantes a hacerle los trabajos, Lía era una abusiva y ellas iban detrás recibiendo los beneficios.
Su madre le entregó una tarjeta de crédito y les pidió a Shely y Lory que cuidaran a su tesoro, ellas sabían que antes del accidente Maggie y Lía apenas si se dirigían la palabra, no sabían que era lo que buscaba Maggie Pero era claro que algo estaba tramando con su comportamiento, tal vez quería recuperar el amor que había perdido hace tanto tiempo debido a su alcoholismo.
Decidieron ir al centro comercial Real, era el mejor centro comercial de Monte de la cruz, su diseño se basaba en los detalles del palacio Real, había sido diseñado por la princesa Mildreth y el príncipe Joseph, ellos de vez en cuando iban a hacer sus compras en ese centro comercial, por lo tanto si estaban de buena suerte podían encontrarse con cualquiera de los dos, a Lía le encantaba ir porque su sueño era encontrarse con su Príncipe, esperaba que él se enamorara a primera vista de ella y le llevara a vivir al palacio, pero en este momento cuando le mencionaron esta idea a Lía ella solo sintió nauseas, no se imaginaba en brazos del príncipe.
Shely y Lory entraron al centro comercial caminando al centro comercial como si fueran las mismísimas princesas del reino De la Cruz, Lía por su parte iba un paso atrás de ellas, aunque la ropa de su closet no era de su agrado ya que le parecía demasiado descubierta, había encontrado en el fondo un pantalón de prensilla que se le veía muy bien, una sencilla camiseta y tenis de tela tipo convers, aunque sus amigas iban con ropas muy reveladoras y tenían tanto maquillaje que se veía a metros de distancia, ella se robaba todas las miradas, se veía sencilla pero sus ojos reflejaban una sensación que calidez que la hacía ver hermosa.
Decidieron dar una vuelta por el centro comercial, todo el tiempo criticaron sin parar todo lo que veían, compraron en una tienda de maquillaje, mientras Lía recibía atención de la asistente que estaba impresionada con la calidad de su piel, aunque encontró pequeñas cicatrices en su nariz, detrás de las orejas y mentón por lo que le estaba enseñando un nuevo producto que le ayudaría a desaparecerlas.
- Es raro que una mujer tan Joven como tú tenga estas cicatrices, pero son muy Pequeñas y fáciles de disimular, ¿ estás segura que no tienes una cirugía estética? - Lía miró a los lados en busca de sus amigas pero no las encontró.
- No estoy segura, hace poco tuve un accidente y perdí la memoria, no sé que pasó antes- la asistente la miró horrorizada,
- Pobrecilla, espero que te recuperes pronto - Lía sonrió, sintió que los deseos de esa joven eran sinceros.
- Gracias-
Mientras Lía estaba entretenida con la asistente Shely y Lory aprovecharon para llenar sus bolsos con artículos que no pensaban pagar, no era la primera vez que utilizaban esa estrategia para robar en grandes tiendas, no porque no tuvieran dinero Para pagar por sus compras, tenía más que ver con Poder de hacer lo que quisieran sin pagar las consecuencias, por su perdida de Memoria Lía desconocía lo que sus amigas estaban haciendo, Pero alguien que casualmente fue ese día el centro comercial si sabía muy bien lo que estaba pasando.
De un momento a otro se escuchó fuera del almacén una algarabía, la gente corría con sus móviles en la mano buscando tomar la mejor foto o hacer el mejor video de la princesa Mildreth, Subiendo por la escalera mecánica una hermosa mujer con el cabello castaño claro cogido en una larga coleta alisada artificialmente, tenía unos hermosos ojos verdes, la cara ovalada, sus ojos y sus labios muy maquillados con colores fuertes, ropa de diseñador, un conjunto color rojo de pantalón y chaqueta, no tenía blusa debajo y su chaqueta tenia un escote muy profundo en el frente notándose que no llevaba Puesta ropa interior, tenía Joyería exuberante un bolso a juego que llevaba en el antebrazo y sus zapatos de tacón aguja, caminaba con total seguridad, sabiendo que todo el mundo la miraba y la admiraba, iba rodeada de Varios guardaespaldas y su asistente personal; cuando la princesa Mildreth iba pasando por la tienda donde estaban Lía y compañía alcanzó a verlas y aunque no tenía porque conocerlas, las conocía y muy bien, no aguantó las ganas de devolverse y hacerlas pasar un mal rato, ella si que sabía lo que tramaban; Cuando la asistente la vio entrar a la tienda, Puso su mejor cara y fue a atenderla, antes atender a la princesa Mildreth era todo un placer, pero desde hace unos meses la princesa había entrado a una etapa de rebeldía adolescente tardía y se había convertido en un dolor de cabeza, de ser una persona tranquila, amable, accesible se había convertido en un demonio de las fiestas, Petulante, agresiva, irreverente y más.
- Princesa Mildreth, ¿qué puedo hacer por usted? - la princesa levantó una ceja, la miró de arriba abajo y le contestó.
- ¿TÚ?, no puedes hacer nada por mi, que te hace pensar que una simple asistente tiene el estatus para dirigirse a mi, llama al gerente. - la asistente hizo una leve reverencia a se dirigió a buscar al gerente de la tienda, mientras tanto ella miraba a las tres estudiantes que estaban a Punto de salir de la tienda y sonreía de manera siniestra; a los pocos minutos el gerente de la tienda un hombre de mediana edad pero muy bien conservado se acerco haciendo una reverencia.
- Princesa Mildreth ¿ Como puedo colaborarle?- ella sonrió de medio lado.
- ¿ Qué clase de imbécil eres para permitir que estas perras delincuentes roben tu tienda tan fácilmente y se salgan con la suya?- Mildreth señaló a Lía a sus amigas.
- ¿Qué roben?, eso no puede ser princesa. –
- ¿Estás dudando de mi palabra?, revisa le los bolsos a esas dos, la otra sólo distrajo a la asistente - inmediatamente se escucharon comentarios de la gente que se habría agolpado para ver a la princesa, "son ladronas", "tan bonitas que se ven", "que vergüenza para su familia" y más.
- No eso no es cierto dijo Lía, Yo pagué por esto - mostró la bolsa que llevaba en la mano y la factura.
- Seguridad - gritó el gerente y cuando llegaron dos hombres vestidos similar a los guardias reales dijo - revisen los bolsos de esas dos – los guardias revisaron y encontraron efectivamente varias cajas de maquillaje y tratamientos para la piel, la princesa sonrió en todo su esplendor, miraba a las tres amigas con desprecio.
- Pobretonas, tienen que robar para tener maquillaje decente, llévalas a la comisaría, que paguen por su crimen - luego simplemente siguió su camino mostrando una gran sonrisa de Satisfacción, no pensó que pudiera vengarse tan pronto; Lía estaba muy asustada, ella no sabía de esto, se acercó al gerente y con lagrimas en los ojos trató de explicarse.
- Yo no sabía nada de esto, yo estaba con la asistente ella puede decirlo, yo no sabía que ellas iban a hacer algo así-
- Claro señorita, usted distrajo a la asistente mientras sus amigas robaban, por ahora lo que venga que decir dígalo a la policía- a los pocos minutos llegaron dos agentes de policía que las escoltaron hasta la patrulla y luego a la comisaria, el gerente se dirigió también a Presentar los cargos por robo.
La princesa Mildreth continuó su caminata hasta el SPA, se sentía en las nubes por haber podido humillar a esas chicas, celebró con un arreglo de unas especial y maquillaje para una fiesta que tenía esa noche con un duque que su mamá le había presentado ya que ya estaba en edad para casarse, sin embargo ella no tenía planeado dejar esta nueva vida de lujos muy pronto.