Liger: RENACIMIENTO. Volvió a beber de aquel dulce néctar, pura ambrosía que inundaba sus papilas gustativas, y que le hacía querer más. La devoraba como un hombre del desierto; muerto de sed. Cada lengüetazo emitía ondas de placer; que llegaban directamente hasta su clítoris, haciéndolo palpitar con gran fuerza. —Oh Kail… sí… —jadeó Ángela perdida en aquel momento. Gruñó de satisfacción, a pesar de que estaba consumiendo su sexo sin piedad; pasando un poco a lo brusco no sentía ningún daño, tal vez era ella quien lo necesitaba de esa forma, salvaje e indomable. Sin control. Había pasado mucho tiempo sin él. Kail se alejó un poco; para incluir sin ningún reparo dos dedos en su entrada femenina, y volvió a atacar aquel nudo de nervios necesitado y dolorido por él, con la lengua. Áng

