— Caio... — Willow llamó suavemente, pero con firmeza, sin ninguna intención de moverse. Francesco se acercó y tocó a su hermano. — Voy a quedarme en la habitación con Savana y Alexandra. No las dejaré bajar, pero Willow se quedará. Ella es valiente, es enfermera y ya ha enfrentado situaciones difíciles. — dijo Francesco, esbozando una leve sonrisa de apoyo. Caio, tras escuchar las palabras de Francesco, asintió con la cabeza. Confiaba en Willow, sabía que ella tenía la experiencia y la calma para manejar situaciones como esa. Sin decir nada más, comenzó a desnudarse. Afuera, había una ducha y entró bajo el agua fría, permitiendo que el chorro lo ayudara a calmar sus pensamientos y regular un poco sus emociones. Bartolomeo, mientras tanto, lavaba el corte de Caio con el jabón líquido qu

