La demostración de los poderes de Lucian y Darius había despertado en mí la curiosidad por saber si Catalin también poseía alguna habilidad especial. En los registros históricos de la manada no había ningún acápite que detalle dichas habilidades y quiénes las tenían. Esta falta de información llamó mi atención, ya que el ataque del último sábado no fue el primero en el que participaban Lucian y Darius en contra de Los Höller. Revisé los registros minuciosamente, no quería ir a fuentes directas –mi bisabuelo y la propia Catalin- antes de asegurarme de que no hubiera nada anotado sobre el tema en nuestros libros históricos.
Yendo de la mano con la modernidad, la información se había digitalizado. Había revisado todo lo que había en las bibliotecas de Bonn y Berlín, pero no consideré la mansión a las afueras de Bonn, en donde antes era lugar de custodia de las piedras de luna. El encargado de telecomunicaciones que Bastian añadió al equipo que hasta hace poco dirigió Thomas había ingresado a la biblioteca virtual los registros históricos que encontró en dicho recinto, agregando adicionalmente un detalle que no se había dado en la información de las otras bibliotecas: la descripción de las condiciones en las que se encontraban los manuscritos. Había uno en particular que hablaba sobre el pueblo de los hijos de las tinieblas que presentaba serias mutilaciones y algunas hojas con esquinas quemadas. Con este dato me atreví a ir en busca de mi bisabuelo para indagar más.
Me reuní con él en la biblioteca de la mansión sin detallar el asunto que quería tratar. Mi bisabuelo Karl ya había mostrado ser un poco misterioso con todo lo que concernía a Catalin, por lo que temía que no quisiera facilitarme las cosas. Ya reunidos, inicié mencionando mi curiosidad sobre las habilidades innatas de Lucian y Darius, y añadí lo extraño que me pareció el no encontrar detalle en los registros históricos sobre ellas. Me miró con un semblante serio y sin emoción alguna. Cuando proseguí explicando sobre el manuscrito en pésimas condiciones que ilustraba sobre los vampiros, mi bisabuelo me interrumpió.
– Hay una verdad que debimos compartir contigo después de haber tomado el mando alfa, pero por cómo se dieron los hechos se nos olvidó hacerlo.
– ¿Es sobre los vampiros en general o sobre Catalin? –pregunté al creer que por ahí iba el tema.
– Sobre los vampiros, pero la involucra –precisó mi bisabuelo-. El manuscrito que se encuentra en la mansión de los bosques en Bonn no fue redactado por los licántropos, sino por los vampiros. Cuando el equipo de rescate ingresó al Castillo Dracul para liberar a Catalin, lo encontró y cargó con él de regreso. Entre sus páginas se guardaba la historia sobre la evolución de los vampiros y una profecía sobre la mezcla de especies.
– ¿Evolución, una profecía? ¿Por qué no se me compartió esa información durante mi instrucción? –consulté molesto, ya que presentía que era importante.
– Porque debíamos proteger a Catalin –confesó mi bisabuelo-, por ello solo se puede compartir con el nuevo Alfa después de haber ascendido al mando de la manada. Ella es la primera vampira que logra unirse a su predestinado de otra especie, y no queríamos que los vampiros sepan que sustrajimos ese manuscrito, ya que el caso de Catalin nos hizo pensar que la profecía que guardaba entre sus hojas se relacionaba con ella. Ahora entendemos que no es así.
– Por favor, vayamos con calma –pedí al sentirme confundo al tener más preguntas después de escuchar lo que dijo mi bisabuelo Karl-. Cuando revisé la versión digital del manuscrito no decía nada de una profecía ni de la evolución de la especie.
– Es que arranqué y destruí esas páginas después de estudiarlas –dijo mi bisabuelo con la mirada perdida en un punto de la habitación, como si estuviera haciendo memoria de lo que descubrió en esas páginas.
– ¿De qué trata la profecía? –pregunté para iniciar por algún punto.
– De la llegada de un híbrido, madre vampira, padre licántropo –eso hizo que entendiera el por qué lo relacionaron con Catalin. Mi bisabuelo siguió hablando-. Este híbrido será el que termine con la maldición de los que fueron embaucados por Satanás, haciendo que el pacto que hay entre los hijos de las tinieblas y este llegue a su fin. Esta profecía fue entregada hace más de dos mil años. Sin embargo, ellos no querían deshacer el pacto, de ahí que comenzaron a ir en contra de la predestinación interespecies, matando a los suyos y a sus almas gemelas.
– Mi padre siempre me dijo que era porque los vampiros no querían perder su puro linaje.
– Eso es lo que convenimos decir a la manada, pero la verdad es que aborrecen la mezcla de especies por esta profecía. Pensábamos que ellos no quieren dejar el estilo de vida al que están acostumbrados, por eso evitan la profecía yendo en contra de la unión interespecies, pero ahora que convivimos con Catalin, tu padre, tu abuelo y yo estamos casi seguros que no es por costumbre que se aferran a él, sino que debe estar involucrada la participación de Satanás y sus demonios.
– ¿Algo así como un hechizo? –pregunté.
– Sí, ya que los vampiros entregan su alma a Satanás para alcanzar la inmortalidad. Imaginamos que por ello están de alguna manera sometidos a él. Sin embargo, hace más de dos mil años sucedió la evolución de los vampiros –mi bisabuelo se acercó más a mí, como queriendo contarme un secreto-. Llamamos la evolución de los vampiros cuando, por motivos que no se especifican en ese manuscrito, una pareja de vampiros logró concebir una cría, apareciendo el primer vampiro por nacimiento.
Esto último era completamente nuevo para mí, ya que no sabía que entre vampiros podían engendrar; creía que solo era posible si un vampiro se unía a la hija de otra especie, por ello que Thomas y Catalin no hayan tenido descendencia, ya que asumí que las vampiras, al no poder cambiar su cuerpo, no podían ser madres. Aparecieron más preguntas, algunas que me sonaban muy descabelladas, pero no podía negarme a formularlas, ya que me parecía importante saber con mayor detalle sobre los vampiros por la Profecía que nos entregó la Madre Luna en la Ceremonia de Entrega del Mando Alfa de mi padre.
– Los vampiros concebidos, ¿nacen con alma? –mi bisabuelo estaba algo distraído en sus pensamientos, pero cuando escuchó mi pregunta giró a mirarme en silencio. Creo que estaba reflexionando sobre mis palabras, ya que por un momento mantuvo silencio.
– La verdad es que nunca nos habíamos planteado esa hipótesis.
– No estoy seguro, pero creo que todo ser vivo concebido por la unión de hembra y macho debe tener un alma que proviene de un espíritu, y, por ende, debe ser creación del Dios Supremo o la Madre Luna. En la Profecía que se nos entregó en la toma del mando alfa de mi padre se indica que los hijos de las tinieblas también son hijos de la Madre Luna. ¿No será que esa evolución a la que refieren incluye que los vampiros por nacimiento tienen alma? –le dije todo lo que mi rápido análisis hizo que me planteara.
– Creo que cualquier hipótesis solo puede ser despejada por Amelia –señaló mi bisabuelo-. Como ya despertó su divinidad, y es consciente de todo lo existente, es quien nos puede decir si lo que señalas es verdad o no.
– De acuerdo, debo tratar este tema con mi Luna, pero ¿por qué dijiste que destruiste parte del manuscrito para proteger a Catalin?
– Los vampiros creían que Catalin era la vampira que concebiría con su pareja licántropo el híbrido que acabaría con el pacto entre Satanás y los hijos de las tinieblas, por ello la habían hecho dormir –ya iba a preguntar sobre ello, y mi bisabuelo continuó-. Cuando el grupo de rescate la encontró, ella no estaba encerrada en una mazmorra o en sus aposentos, ella había sido desangrada y mantenida en estado de hibernación en una cámara de conservación a temperatura menor a cero grados. Ellos querían asegurarse de que Catalin ni siquiera intente escapar, pero no la mataron porque es su princesa, la hija de Morgan. Decidí ocultar sobre la profecía de los vampiros para que el Consejo de Alfas no pretenda usar a Catalin como un arma, ya que podrían decidir someterla a investigaciones científicas, y eso haría que Thomas sufriera -mi bisabuelo Karl siempre fue un buen amigo. Todo lo que hizo fue pensando en Thomas, en su ex Beta.
– Entiendo tu decisión y que sea un secreto entre los alfas de la manada, ya que podríamos ser denunciados por favorecer a los vampiros al ocultar esta información. Sin embargo, ¿por qué no hay detalle de las habilidades de Lucian y Darius? ¿Acaso no las habían mostrado en anteriores batallas?
– Sospechábamos de ello, pero no las habían utilizado antes o no las identificamos. La única que mostró lo que podía hacer fue Catalin. Ella es capaz de acabar con todo a su alrededor cuando desata su poder. Con ayuda de Killari lo oculté al Consejo de Alfas al borrar cualquier recuerdo sobre él –la mirada de mi bisabuelo se volvió a perder en sus recuerdos cuando terminó de hablar.
– ¿Y cuál es su habilidad innata?
– El control del fuego –la sorpresa se notó en mi rostro cuando no puede emitir palabra alguna después de escuchar su respuesta-. Sí, es irónico porque los vampiros no soportan el fuego.
Salí de la biblioteca en busca de Amelia. Quería comentarle lo que descubrí y conversé con mi bisabuelo para que me ayude a despejar las dudas que tenía y confirmar o deshacer las hipótesis que me había planteado. La encontré en la sala de costura que era la habitación al lado de la nuestra. Estaba bordando unos manteles y servilletas con acabados que hacían referencia a la cultura de los andes peruanos junto a mamá, mi abuela, mi bisabuela, Catalin y Killari. Amelia ya no iba más al instituto. Cuando despertó la divinidad en ella, trajo consigo el conocimiento infinito, y eso incluía todo lo concerniente a los procesos de diseño y de corte y confección de vestimentas. Mamá había convenido con Marianne continuar registrando en el sistema educativo el avance académico de Amelia hasta que culminara los tres años de estudio, así le otorgarían un título de graduada que avalaría su profesión ante los humanos. Ahora ella debía ocultar lo que es a los hijos de esa especie.
Al principio quise retirarme con ella a nuestra habitación para conversar sobre el tema que me apremiaba, pero cuando las tres ex Lunas Höller se despidieron para encargarse de otros asuntos de la mansión, preferí tratar el tema enfrente de la misma Catalin y de Killari, ya que tenía la corazonada de que la bruja conocía bien del tema porque mi bisabuelo recurrió a ella para ocultar el poder que la vampira guardaba en su interior. Al cerrar la habitación con seguro, las tres hembras me miraron con amplia duda.
– ¿Sucede algo, amor? ¿Por qué nos encierras? –consultó Amelia. Ella podía leer la mente, pero trataba de no hacerlo conmigo, ya que decía que, al ser su compañero, prefería mantener cierta información fuera de su conocimiento, y esperar que sea yo quien la comparta por propia voluntad.
– En un inicio mi intención era hablar solo contigo, mi Luna Amelia, pero creo que es mejor si la involucrada está presente –miré a Catalin, y agrandó los ojos al darse cuenta que hablaba de ella- y Killari escucha, por si nos puede ayudar.
– ¿Y de qué nos quieres hablar? –preguntó Amelia haciendo a un lado el bordado que tenía en sus manos.
– De un manuscrito que encontré en la biblioteca de la mansión a las afuera de Bonn –Catalin gimió asustada. Killari puso una mano sobre las de la vampira para tranquilizarla. La bruja estaba tan en calma que esa fue mi respuesta a mi presentimiento de que ella sabía a qué manuscrito me refería-. Este manuscrito no fue escrito por los licántropos, sino por los vampiros, y lo conseguimos cuando el grupo de rescate que el bisabuelo Karl envió al Castillo Dracul para recuperar a Catalin lo trajo consigo.
– ¿Y qué quieres saber sobre dicho manuscrito, amor?
– Requiero conocer los detalles sobre la evolución de los vampiros y de una profecía que es el verdadero motivo del disgusto de este pueblo por la unión de predestinados de diferentes especies.
Amelia giró hacia las dos hembras y se sumó al consuelo que Killari le daba a Catalin. Mi Luna sabía a lo que me refería. Preguntó a Catalin si quería contar la historia sobre los vampiros, o prefería que lo haga ella. La vampira le pidió ser quien comenzara a narrar los hechos que marcaron el origen de su especie.
– Alfa, siento mucho haber ocultado información a la manada que me ha acogido, pero cuando recuperé mi fuerza y movilidad tras llegar siendo una momia después del rescate, el Alfa Karl ya había estudiado el manuscrito, y me pidió que no hable de esos temas con nadie, ni siquiera con él mismo, ya que, si en algún momento esa información se filtraba y llegaba al Consejo de Alfas, podríamos tener problemas que afecten a Thomas –la mirada de Catalin era como la de una niña asustada porque reconocía que actuó mal-, y yo no quería que mi amado sufriera.
– Catalin, no he venido a juzgarte, solo quiero la verdad para entenderte mejor, así como a los de tu especie. La Profecía que los licántropos recibimos sobre la hija de la Madre Luna puede tener relación con la de los vampiros, por lo que quiero saberlo todo para ayudar a Amelia a realizar su destino.
La princesa de los vampiros preguntó qué sabía sobre su pueblo, a lo que mencioné que conocía sobre el engaño de Satanás a un grupo de humanos codiciosos de poder y temerosos a la muerte, a quienes les propuso entregar sus almas a cambio de la vida eterna y poder para subyugar a los de su especie, lo que no dijo es que esos dones venían acompañados de soledad, vicios y aversiones. Catalin mencionó que esa es sola una escueta parte de toda la verdad del origen de los hijos de las tinieblas, y comenzó a narrar completa la historia.
Desde el inicio de los tiempos, Satanás y sus demonios buscaron dañar al hombre y su mundo. Primero atacaron a la creación, apareciendo los orcos, que no eran más que restos de c*******s de animales que los demonios poseían para destruir la flora y la fauna, los únicos seres vivos mortales que habitaban La Tierra en ese entonces. Luego intentaron aniquilar a la humanidad enseñándoles las artes oscuras de la magia, con la intención de que entre ellos se causaran daños que los llevara a la muerte y extinción. De ahí hicieron evolucionar a los ejércitos de orcos cuando se dieron cuenta que podían perfeccionarlos al robar la magia de hadas y elfos al quitarles su preciada sangre, con la cual untaban los c*******s, dotándolos de vida, una sin alma ni mayor inteligencia, pero con una fuerza descomunal y agresividad elevada, para que destruyan el ecosistema donde la humanidad vivía. Como siempre sus planes caían en el fracaso porque los hijos de los pueblos sobrenaturales salían a la defensa de los humanos, pensaron en crear un ser maligno que fuera eterno, poderoso y que proviniera de la misma humanidad.
Esa idea apareció por la sugerencia que Lilith -a quien su odio hacia el Dios Supremo la llevó a unirse a Satanás y sus demonios- hizo al recordar a Caín. El primogénito de Adán y Eva había recibido del Todopoderoso una maldición al haber matado a su hermano Abel, convirtiéndose en el primer asesino de la historia de la humanidad. Esa maldición hace que sea eterno, fuerte y rápido, pero también traía consigo una serie de desventajas que hacía de Caín un ser miserable.
Por su pecado, el primogénito de Adán y Eva recibió el castigo de no volver a alimentarse del fruto de la tierra y de vagar por ella. Asimismo, para que ningún hombre le haga daño, fue marcado con la inmortalidad, ya que el Dios Supremo no quería que tenga la oportunidad de regresar a su presencia. Por su maldición, Caín solo podía alimentarse de animales, los cuales comía crudos, ya que no toleraba el fuego que le recordaba la llama de la ofrenda de su hermano Abel, a quien mató por envidia. Tampoco podía vivir con otros humanos ni tener una familia, ya que no podía asentarse en un lugar por mucho tiempo. Al sentir que no soportaba estar bajo el sol porque le recordaba la luz divina del Todopoderoso, comenzó a caminar solo de noche y a vivir en oscuras cuevas.